Capítulo 1: ¿Escuela?

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Hola ❤️
Azul en multimedia
∆-∆-∆-∆
Bueno aquí vamos....
yo se que tu puedes que no te de pena.
Toco la puerta del salón de matemáticas. En seguida escucho a la maestra que dice que puedo pasar.
Le entrego el papel que me dieron en dirección donde dice que soy de nuevo ingreso y blablablá.......
La maestra me recibe el papel, lo lee y en seguida me dice las peores palabras que allá escuchado en toda la mañana .
― Bien señorita Rey puede presentarse por favor ante la clase si es tan amable.
Ho! Dios que me parta un rayo agh!!!!!
―Señorita Rey, ¿si me a escuchado?
―Si profesora la he escuchado perfectamente no estoy sorda -le digo a la maestra con enojo – hola mi nombre es Azul Rey si público querido mis padres estaban locos cuando me pusieron ese nombre bueno en fin. Acabo de llegar a la ciudad y por consiguiente pues soy nueva en esta escuela. Me encanta todo tipo de música y leer ¡oh! -exclamo- Se me olvidaba y también dibujar. Me encanta el color azul para variar. Vengo de la ciudad de México. Tengo 17 años...
―Bicho raro – se escucha al fondo del salón.
― jajaja –me rio con sarcasmo – ¡oh! creo que tengo nuevos amigos a los cuales me encantaría partirles las cara.
—Ya quisieras princesa, tu partirme la cara – se le levanta de un pupitre una persona claro si se puede llamar persona a alguien que bien podría ser primo de una jirafa.
— Pues vamos a ver de que tanto presumes media neurona–me burlo –lo que tienes de alto lo deberías de tener de inteligente.
-Perdón no entendí lo que dijiste es que desde aquí arriba no puedo escuchar lo que dices pequeña pitufina.
-Imbécil.
-Estúpida.
-Hijo de p......
-¡BASTAAAA!-grita la profesora desde su escritorio golpeándolo con las palmas de las manos.
Auchhh!!!! No quisiera ser el escritorio en este momento.
―Ambos a la dirección-indica la profesora- ahoraaaaaa!!!
Salgo del salón pisando muy fuerte mientras maldigo entre dientes y cierro la puerta de golpe. Escucho algo chocar contra la puerta al cerrarla y doy por hecho que el orangután culpable de que me mandaran mi primer día a dirección no se esperaba que cerrará la puerta de esa manera y termino estrellándose como huevos en un sartén.
No lo espero y de inmediato me dirijo a la dirección. Al llegar me encuentro con la secretaria que me atendió mas temprano y le sonrió.
-¿hola, se encontrara la directora? -Preguntó.
-¡Oh! Hola -Me Sonríe al verme -Por supuesto que esta. ¿Tienes algún problema querida?
-Por supuesto que lo tiene –Dice el gran rey de los imbéciles – Pero de educación.
¡Agggg! Este imbécil me esta colmando mi paciencia
—Y tu de crecimiento idiota.
—Algo me dice que este semestre va a ser largo - murmura la secretaria .
—¿Pues que tu no enana?.
— Dejen que le informe a la directora que están aquí jóvenes – avisa la secretaria – esperen aquí un momento sin matarse por favor.
Me siento en el pequeño sillón que esta cerca para esperar a ser atendida. En seguida se sienta el.
― Y a todo esto como te llamas?– pregunto algo enojada y un poco tímida por su mirada tan intensa – no creo que te agrade mucho que todo el tiempo que crucemos palabra te insulte.
― Me llamo Jonathan pequeña dama.
― ¡Oyeee! – frunzo el seño – no soy tan pequeña.
― Claro que lo eres pequeña pitufina.
―¿Que es pitufina? – susurro.
De pronto sale la secretaria de la oficina.
― Adelante chicos. Pasen la directora los atenderá antes de que manchen toda la alfombra de sangre o alguno termine en el hospital.
― Gracias –  digo a la secretaria con una sonrisa en mi rostro. Espera a que pasemos y cierra la puerta.
Y en cuanto veo la cara de la directora se que esto será largo.
Jonathan espera a que me siente y luego se sienta a mi lado.
― ¡Hola! ¿Como esta mi tía favorita? – saluda a la directora y yo no puedo cerrar mi boca que creo que debe de llegar asta el suelo.
Maldita imbécil no podías mejor pelearte con el hijo del presidente así tu muerte tal ves seria menos vergonzosa y dolorosa.
Dice mi gran compañera de vida, la que nunca me deja y jamás me decepciona. La GRAN voz en mi cabeza. Que me acompaña desde lo sucedido.
―Cállate Jonathan que no me tienes tan contenta –esta gruñe y el se calla– en cuanto lleguemos a casa hablaremos muy seriamente de esto – murmura ella muy furiosa y como si nada de lo que dijo anterior mente hubiera sucedido, compone su rostro y de la nada me ofrece una sonrisa de disculpa– y tu debes de ser Azul Rey ¿Verdad?
Yo asiento solo con la cabeza.
― ¡Oh! pero donde se a escondido la fiera de hace rato ¿ Que, se metió bajo la cama?– pregunta el muy idiota.
Y yo que no puedo hacer nada mas que ponerme roja como jitomate por la furia me contengo de darle una cachetada que lo mandaría hasta a la mismísima china.
― ¡Callate! Jonathan ten un poco mas de respeto delante de la señorita Rey – dice muy furiosa la directora – Y bueno si se puede preguntar ¿Por qué están aquí tan temprano el primer día de clases?.
Y antes de que diga algo mas este Jonathan explico:
― ammm ..... lo ....lo que sucede es que discutimos en el salón – tomo una respiración profunda para no volver a tartamudear – Por que el me interrumpió cuando yo me estaba presentando a la clase y yo no tengo un buen temperamento ni paciencia para aguantar insultos y estalle lo empecé a insultar también con palabras no muy propias para una señorita y.......
―Entonces ¿fue culpa de este orangután que están aquí?.
― ¿¡Que!? Yo no tuve la culpa totalmente – interviene.
― ¡Ja! Como si no te conociera ¿Verdad? Jonathan – dice la directora.
―Pero...
― No quiero mas explicaciones tuyas- lo corta de repente su tía – Pero en este caso tiene razón mi sobrino. Usted también lo insulto señorita Rey sin esperar a que la maestra lo regañara o lo mandará a hablar conmigo.
― Ppppero... Yyo...  Sssolo ... mmme estaba defendiendo.
Hay mas tonta no puedes ser deja de tartamudear como idiota.
Me dice la voz en mi cabeza y yo le de enseño el dedo mas expresivo que puede a ver en la vida.
― No señorita Rey, no hay pero que valga. Usted y yo sabemos muy bien por que la expulsaron su antigua escuela, también sabemos perfectamente por que tuvieron que cambiarse de casa, de estado y hasta de país y créame que no fue por que usted sea una santa – explica la directora y yo no se ni donde meter la cabeza de la vergüenza precisamente en estos momentos quisiera ser avestruz para así poder meter la cabeza bajo la tierra – También usted sabe el por que la recibimos en esta escuela sin poner pretextos ¿Verdad? ¿Estoy en lo cierto o me equivoco?
Maldito Torh por que no me mandas un rayo que me parta por la mitad para morir ¡YA!
― Si lo se perfectamente directora y usted no tiene por que andar divulgando enfrente de otras personas ni andármelo recordando – digo con el corazón al mil y a punto de explotar y meterle la cabeza a la directora en la bonita pecera que hay de tras de ella.
― Bueno dicho esto y solo por que es el primer día de clases no los mandaré a detención pero eso si se quedarán terminando las clases dos horas en la biblioteca para acomodar los libros que se ocuparon durante las clases ¿Entendido? .
― Si – respondo y antes de que diga algo de lo que después me pueda arrepentir salgo de la oficina sin espera a que me de permiso de salir y azotó la puerta.

Todo el día me la paso ocupada, en todas las clases me presento ante mis compañeros con algunos comparto algunas clases pero con otros solo una. En ningún momento me insultan como en la mañana sucedió. Eso si en una clase cuando me termino de presentar y me siento en mi lugar, el chico de alado intenta hacerme la plática y la verdad es que estaba guapo y no pude dejar de notarlo.
A la hora de la salida mi humor a mejorado y pregunto donde esta la biblioteca. Una chica muy amable y algo nerd me lleva hasta el lugar y cuanto me deja desaparece sin decirme su nombre.
En cuanto entro el olor característico de las bibliotecas que tanto adoro inunda mis fosas nasales y siento que me relajo poco a poco.
Pero el placer dura poco por que alguien me asusta por la espalda y doy un grito dignó de una película de terror de Hollywood. Al darme la vuelta me encuentro a Jonathan con una sonrisa boba en la cara
― Hola fiera –me guiña un ojo aun con su sonrisa.
― Hola pariente de las jirafas.
―¿Lista pitufina para acomodar sucios y polvorientos libros durante las próximas dos horas?
― En primera no los insultes ¿Vale? Que estos pequeñines han visto mejores años y tienen sentimientos. En segunda por supuesto que estoy lista y en tercera estoy cansada de que me digas cualquier apodo que se te cruce por esa cabeza hueca y me encantaría que me llamarás por mi nombre ¿Lo cachas? .
― Vale que lo entiendo y lo haré solamente si me prometes no volver a hablar de los libro como si fueran personas y tuvieran sentimientos que de por si ya eres rara y también decirme por mi nombre ¿Va?.
― Okey lo prometo Jonathan. – lo digo con una sonrisa en el rostro.
― Mas te vale Azul que las promesas son deudas -– dice con esa sonrisa que tanto me caga y que si por mi fuera le voltearía un derechazo que haría que se le borrará por lo menos una semana -– Bueno basta de plática y mas acción que ya me quiero ir a casa.
Y dicho esto yo solo asiento y nos ponemos a acomodar libros durante dos horas, el con sus audífonos puestos olvidándose de que existo yo con los míos que no sirven de nada pues al llegar un nuevo libro a mis manos sus secretos me son revelados .



Princesa Azul Where stories live. Discover now