ANGIE
Entro en el bar observando todo lo que hay a mi alrededor.
El bar de Berni permanecia como la ultima vez que habia estado en el.
Las pocas lamparas con luz anaranjada y las paredes rojas que parecian ser de terciopelo daban al sitio un aspecto de prostibulo, aunque lo cierto es que ahi casi nunca entraban mujeres, excepto yo o algunas guarras que se traia mi padre para levantar su ego masculino ante sus amigos. Lo cierto es que el lugar no era muy frecuentado, almenos no por ciudadanos civilizados, y yo bien sabia que si aun Berni no habia cerrado es porque mi padre pagaba un buen precio por poder hacer sus reuniones alli. Rapidamente visualizo el pelo canoso de mi padre muy repeinado en la barra y vestido de forma formal, y me percato de que esta hablando con un hombre calvo y trajeado el cual no habia visto nunca antes. Sobre la mesa como casi siempre que he entrado aqui hay un monton de fajos de billetes que tras un rapido vistazo calculo que habian unos doce mil de los grandes. No es algo que me sorprenda, estaba bastante acostumbrada a ver ese tipo de escenas, pero sabia que una cantidad asi no seria a cambio de algo facil. Decido caminar hacia ellos para ver de que se trata esta vez mientras los tacones de mis botas de cuero repiquetean contra el suelo de madera.
-...te digo que ella puede hacerlo, no es algo nuevo, ya ella lo ha...Angie, aqui estas, justo estabamos hablando de ti, este es Bruke.
Dirijo mi mirada hacia el tal Bruke y este me sonrie mostrando un diente de oro y una sonrisa maliciosa que me hace saber exactamente lo que se le estaba pasando por la cabeza y me dan automaticamente ganas de darle una patada en todos los...calmate Angie, me digo a mi misma para no llevar a cabo mis pensamientos. Tiendo mi mano y él hace lo mismo y nos saludamos por lo que para mi fue un tiempo un tanto excesivo para un saludo.
-Bruke tiene un trabajillo del que creo que seria mas conveniente que te encargases tu ya que tienes mas accesibilidad a ese tipo de sitios y seria mucho mas fácil para ti infiltrarte que para un viejo como yo.
Miro a mi padre y alzo una ceja a la par que muevo mi mandíbula de un lado a otro.
Sabia que esa era una de las excusas mas vagas que podía haberse inventado ya que el precisamente no tenia problemas para llevar a cabo un trabajo sin que nadie se percatase de ello, esto hacia que me picase la curiosidad y quería saber realmente la razón de porque yo iba a ser quien se encargara de lo que quiera que sea que Bruke y mi padre se traían entre manos.
-¿De que se trata? - Pregunto mientras Bruke y mi padre intercambian miradas y sonríen de una forma que hace que un escalofrío me recorra la columna de arriba a abajo.
-Te diré lo que tienes que hacer pequeña...
