Ella nunca me engañaba en cambio yo era el lo único que sabia hacer.
Ella tenia la extraña costumbre de quererme y desarmarlo. Yo, en cambio solo la quería.
Cierta vez me leyó un cuento de un enamorado cuya avería lo llevaba a quedarse solo. Recuerdo que escuchaba esa historia mientras una ola profundo temor se apodera de mi ser.
Al concluir la narración, ella me dijo
-Lo mismo te pasara a ti, si no dejas de mentir, a las personas no les gustan que le mientan y, tardé o temprano, se cansan de dar oportunidades.
Me calaron tan profundo sus palabras que durante meses procure no ocultarme detrás de mis mentiras, cosa bastante difícil y aburrida para mi.
Deje de quedarme quedarme con el cuento de mi madre y de decirle a mi hermano pequeño que si no se dormía vendría un hombre muy malo y se lo llevaría con el. Mi vida se torno aburrida, es cierto.
Pero sentí un gran alivio de saber que no me iba a quedar solo; que ella no dejaría de quererme.
Una tarde, ella me dijo que había visto asombrada de la copa del enorme Plátano un sombrerero verde, como lo que llevan los duendes.
-seguramente es el enano, y allí arriba derive de tener su tesoro.
Si subes, tal vez puedas traerte unas monedas para comprar chucherías.
-Pero,¡no digas tonterías ! Eso no puede ser cierto.
-¿no me cres ?
¡claro que le creía! Era todo cuanto sabía hacer: creerle. A tal punto llegaba mi fe en ella que, sin dudarlo, comenzó a subir hasta lo alto de la copa.
Ella se quedó abajo, observando el ritmo cadencioso de mis pies sobre el enorme tronco.
Todo iba muy bien, hasta que vi que el cielo se caía sobre mi cabeza.
Entones, un inmensa ola de frío me atrapo y perdí el equilibrio.
Cuatro meses mas tardé pude recuperar me de la lesión y volví a correr, volví a intentarlo.
No quería que ella se imaginar que no avis creído su historia. Esta ves sin que aconteciera ningún incidente, consegi llegar a la copa.
No había ni caja, ni tesoro, ni duende, ni siquiera un sombrerero verdad.
Seguramente había pasado mucho tiempo, me dije mientras bajaba desilusionado. Sabia que ella jamas me engañaría.
