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Capítulo 1

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Narra Ana:

Madrid, 19 de Junio, estamos a 39ºC a la sombra y no sé cuánto falta para llegar al teatro. Sara me ha dicho que vaya a ver el ensayo de la obra que están preparando para este invierno. No sé en qué momento se me ha ocurrido aceptar venir a Madrid un mes, como siga haciendo este calor me vuelvo a Galicia mañana mismo.

Además, Sara tiene ensayo todos los días, menos mal que está mi primo aquí y sola no estaré. Cuando Sara me dijo que estaban juntos en un primer momento me lo tomé a risa, ¿cómo iba a creer yo que mi mejor amiga estaba con mi primo? A ver, sabía que Sara estaba por él pero no que era recíproco. Por lo que me contaron esta ciudad les unió mucho, ya que sólo se tenían el uno al otro aquí. Me ahorraré detalles, yendo al grano: yo quiero una historia como la suya.

Cuando me doy cuenta ya he llegado al teatro y está Sara en la puerta saltando como una loca. No cambia, por muchos años que pasen siempre se pondrá como una loca cuando nos reencontremos. Sinceramente, yo también me moría de ganas por verla. Las dos estamos muy ocupadas y sólo nos vemos una vez cada tres o cuatro meses, cuando vienen a las comidas familiares. Ya era hora de que viniese yo a verlos a Madrid.

Después del abrazo de oso me lleva a rastras hasta el patio de butacas del teatro. Esto es impresionante, no sé cómo se atreve a actuar delante de tantas personas, yo sería incapaz de hacerlo.

-     Tengo una sorpresa, vas a flipar. – me dice. –Siéntate aquí, ahora vuelvo.

Sube al escenario y desaparece entre las cortinas laterales negras. No hay nadie más en la sala, supongo que el resto de actores y el director estarán en los camerinos. Podría haberme llevado con ella, ahora no sé qué hacer.

Saco el móvil del bolsillo trasero de mis shorts y veo que tengo un WhatsApp:

Estela: ¿Qué tal? ¿Ya has visto algún buenorro con el que pasar un buen rato?

                                                                       Ana: No, y encima Sara ha desaparecido, no sé dónde está y yo aquí sola, en el patio de butacas.

Bloqueo la pantalla del teléfono, no sin antes entrar en Twitter y quejarme de la desaparición de Sara, y empiezo a pensar en lo que me ha dicho Estela: ¿quiero pasar un buen rato o quiero algo serio como lo que tienen mi mejor amiga y mi primo? Creo que no estoy preparada para  una relación seria... A lo mejor es miedo, mi última y única relación no es que terminase muy bien que digamos. Sinceramente, tampoco es que empezase bien del todo, y es cierto lo que dicen: Lo que mal empieza, mal acaba. Prefiero pensar que sencillamente no estábamos hechos el uno para el otro, aunque yo pensase que podría llegar a ser mi príncipe azul.

Ana, recuerda tu nota mental más importante: LOS PRÍNCIPES AZULES NO EXISTEN.

Oigo pasos por el pasillo del patio de butacas. Pero aquí supuestamente sólo podían entrar actores y gente del equipo, ¿no? Sara me dijo que con  excepción algún acompañante. Sólo veo una sombra, parece de un chico, estatura media... ¿barba?


Narra Alv:

¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡Me he quedado dormido y llego tres horas tarde al ensayo! Oliver me va a matar. Aunque es uno de los mejores directores que he tenido, todo el mundo teme sus broncas. Encima íbamos a empezar por ensayar mi escena favorita. Esto me pasa por quedarme hasta las tres de la mañana repasando el texto, ¿quién me manda a mí? Si ayer repasando me lo sabía bien.

Supongo que esta obra me hace más ilusión que el resto que he hecho desde que decidimos darnos un respiro en el grupo. Me ha venido bien volver al teatro, echaba de menos los textos, el attrezzo, los nervios previos al estreno... Además, cuando me enteré de éste proyecto y leí el guión fue cuestión de segundos lo que tardé en llamar a Oliver y suplicarle que me cogiese para hacer el papel protagonista.

Nota mental: Los príncipes azules no existenStories to obsess over. Discover now