Rose aún recordaba el día en que fue adoptada, como si fuese ayer, de hecho, por que tal suceso ocurrió el día anterior.
- ¡Rose, Rose! ¡Rápido, te van a adoptar! - festejó la hermana Carmen ante la noticia que le traía a la muchacha.
- ¿Cómo? Será un error, nadie quiere a una muchacha de diecisiete años.
- ¡Qué sí, que sí!
La señora, ya adulta, parecía más feliz ante la adopción que la niña. Rose siempre había querido ser adoptada, pero ya, a esa edad, había perdido toda esperanza y ya había ideado su vida, emanciparse y salir de ahí, recorrer mundo y vivir aventuras, como siempre había deseado. Rose pensaba que ya no sería posible.
- Te adoptarán junto con Eleonore.
- ¿Quién? Nadie aquí se llama así, hermana.
- Eleonore, quién antes se llamaba Martina, han pedido cambiar el nombre y he accedido.
- ¿Por qué? su nombre es Martina...
- No voy a decir que no a la familia real, Rose.
- ¿Fa... Familia Real?
- Así es, habéis tenido suerte, coge las cosas imprescindibles que ya marchas, no hace falta ropa, ellos te la darán.
- De acuerdo, pero yo me sigo llamando Rose, a que sí.
- Sí, querida, tu nombre les ha parecido adecuado.
Rose no sabía porqué la habían adoptado, pero la cuestión es que al fin, una familia quería que ella formase parte.
Fue a por Eleonore y la cogió en brazos, le habían puesto las mejores ropas, en cambio ella iba en chándal. Mas no tenía más ropa. Se despidió de todos los niños del centro, con lágrimas en los ojos, de felicidad porqué saldrían de ahí y tendrían una familia, y de tristeza, porque no los verían casi nunca.
Fuera de la entrada de dicho orfanato, las esperaba un hombre con uniforme, parada junto a una limusina completamente negra a excepción de pequeños detalles dorados. Era un chófer, este abrió la puerta de la limusina y las dos chicas se adentraron. Una vez dentro, se sintió observada, alzó la mirada y estaban sentados los reyes, con una amplia sonrisa.
- Su... Sus majestades... Buenos días.
- Buenos días señorita, ¿contenta ante la adopción?
- Mucho, se lo agradezco. Pero no sé porqué han querido adoptarme a mi....
- Vimos que eras la única de tú edad allí, nos pareció correcto adoptarte, todos deben tener segundas oportunidades.
- Queremos avisarte de una cosa - habló el rey Carles -, los amigos de mis hijos, hay uno que es un poco... Atrevido, digamos, y otro que es demasiado insensible y frío.
- Lo tendré en cuenta, gracias.
- Te olvidas de uno cielo - recordó la reina Acacia a su esposo - hay otro chico, es bastante inquieto y le gusta gastar bromas, si alguna novatada de las suyas te molesta, lo dices a tus hermanos, ellos te caerán genial.
Llegaron a la mansión - porque tal hogar no se podía llamar casa - y Rose bajó con la niña en brazos para, a continuación dársela a quién ahora es su madre.
- Otra cosa cielo - dijo la reina Acacia a Rose - puedes tratarnos de tú, eres ahora nuestra hija.
- Vale... Claro, ¡no hay problema!
Sus padres la llevaron a hacer un recorrido del lugar después que se acicalara y vistiese, las criadas, aunque a Rose no le gustaba llamarlas así, le dejaron ropa encima de la cama, era una habitación blanca, con detalles de todo tipo de azules, nunca pensó que llegaría a tener habitación propia. El conjunto de ropa era simple, unos pantalones de chándal y una sudadera ancha rosa pálido, pensó que le darían un vestido, pero así mejor. Mientras sus padres le enseñaban en lugar, ella, en vez de pensar en la suerte que tenía, pensaba en el costoso precio que debería costar... todo, le dolía demasiado ver cosas tan caras.
- Por último te enseñamos lo mejor, y a la vez peor, de la casa: quienes ahora son tus mayores.
Entraron en una sala, donde un chico muy atractivo jugaba a la PS4, al tener los cascos puestos, no se percató de su presencia. Su padre le quitó dicho aparato y este mostró una mueca de molestia, luego, vió a Rose.
- ¿Es ella? - sus padres asintieron - ¿no iba a ser bebé?
A Rose sus palabras le sintieron mal, pero no lo dijo ni lo dió a entender.
- Si quieres me voy, ni falta me hace empacar.
El muchacho se puso en pie y le pidió disculpas.
- Tampoco lo tomes a mal, ahora vas a ser mi hermana, tengo que hacerte bullying -cuando dijo hermana, Rose supo que era su hermano, y no uno de los chicos que sus padres le avisaron de que tuviese cuidado, así que se soltó con él.
- No si te lo hago yo antes.
- Yay, me has caído bien, pequeña. Yo soy Miccael, pero llámame Micca, en serio, llámame - dijo en coña
Ante eso todos los presentes rieron, al ver lo que acababa de sacarse de la manga, incluso un chico más joven que el otro, que acababa de aparecer.
- Hola, bella, yo soy Jean Carlos, no seré tu hermano, pero como si lo fuésemos, amigos des de ahora.
Rose miró a sus padres para confirmar que podía fiarse del chico, ellos asintieron, así que no se preocupó.
- Rose, un placer.
- Irinovaye ahora - recordaron los reyes a su hija.
- Irinovaye, Rose Irinovaye.
Sus padres se despidieron y Rose quedó con Micca y Jeanca, Como quería que lo llamaran. A la media hora apareció un chico medio desnudo, sólo en boxers.
- Quien coño a cogido mi revista porno, si cometo un asesinato no es mi culpa, tampoco perderéis reputación ya que no soy de la familia.
Rose comprendió, que de este, sí que tenia que tener cuidado. El chico se percató de su presencia.
- ¿Y tú quién eres bella flor? - sonrió pícaramente.
- Rose Irinova - remarcó el apellido.
- Oh, la nueva incorporación, creía que iba a ser una nena, pero tú estás mejor.
Rose se dijo a sí misma: "Que no me toque el paio este que le parto las piernas".
Al resto de sus hermanos los conoció a la hora de comer, y al resto de los chicos, también.
Hey, este capítulo es corto, pero es una pequeña introducción, votad y comentad para más capítulos!!.
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La elección de Rose
Teen FictionRose, una huérfana que vive en un orfanato, es adoptada por la familia real de Francia, junto una niña de un año de su mismo orfanato. Allí conoce a los amigos de quienes ahora son sus hermanos, y empezará a sentir cosas por alguno de ellos.
