~~~
El chico de sus sueños estaba ahí mismo. Con ella.
Besaba su cuello, cada segundo aumentaba la intensidad, mientras ella respiraba agitada. Estaban a oscuras, y lo único que era capaz de ver era aquella piel bronceada que tanto le enloquecía.
— Cambiaste mucho durante todos estos meses — dijo entre susurros, mientras besaba su cuello.— Nunca me imaginé que te volverías tan linda.
Se quedó en silencio, y dudó. Carraspeó y asintió.
— Todos los de la prepa solían decir que se machucarían los dedos antes de siquiera tener algún tipo de contacto contigo.
Ella sonrió. Tomó su rostro con ambas manos, y acercó sus labios en busca de los suyos.
El chico desabrochó botón por botón, cada vez con más ansias, dejando a la luz su bonita piel. Acarició su pecho y lo recorrió beso a beso.
— Nunca he hecho esto... — musitó— . Trátame bien.
Y con aquellas ganas, la puso contra la pared, y continuó con aquellos besos y algunos gemidos frenéticos. Ella simplemente sonrió. Acariciar su piel, rozar sus labios, sentir su cabello... Eran sensaciones que jamás había sentido, y jamás había podido imaginar. Pero por alguna razón aquello no le bastaba, no le satisfacía. Se percató de algo.
Tenía mucha hambre.
Desde hacía meses que traía consigo esa sensación, esas constantes ganas de hacer algo indebido, y no sólo eso, probar nuevos sabores.
Y aquel chico... era tan suave, tan guapo, musculoso, perfecto, patán, y creído. Maravilloso.
— "Llegó la gorda" — recordó sus carcajadas, mientras todos se juntaban para gritarle barbaridades, cuando ella como mucho había posado un pie en el salón.— ¡Asquerosa!
"Gorda" "Puta gorda" "Cerda" "Ballena" "Fea" "Asquerosa" Una cantidad muy grande de sustantivos que la "denominaban" rondaban por su mente.
"No se sienten al lado de la gorda", "¡Que no haga gimnasia, podría haber un terremoto!", "¡Pero qué gorda es! Debería dejar de comer.
Recordó aquella vez, cuando Stefan, su amor platónico, la invitó al baile, y resultó ser sólo una emboscada para zarandearla y arrojarle huevos.
Había sido una ingenua. Una tonta, quería creer en el mundo, quería creer que las personas eran buenas y valían la pena. Pero no era así. El mundo es una mierda, y para triunfar, tú debes ser un Hijo de puta.
Y recordó algo más.
"¡Esa gordura no es normal! ¡Ella seguramente come gente! —Exclamó aquel chico, mientras se carcajeaba.
— Stefan. ¿Recuerdas aquella vez que dijiste que era una gorda come gente...?
El chico detuvo sus impulsos por un momento y se sintió mal por unos segundos.
— Era... era un idiota por completo — se veía que era sincero.
Ella comenzó a acariciar su piel y su rostro.
— No, tenías razón. — le susurró al oído—.
Él la miró confundido.
— Y eres el primero.
Y con un gran impulso y fuerza, mordió el hombro de aquel muchacho. Él sintió frío por un instante, se mareó y se tambaleó hasta caer al suelo. Se sentía extraño.
— Salado.
Y mientras masticaba aquel pedazo de carne cruda, su boca hacía un gracioso sonido, comparable al de cuando masticas carne jugosa y dura.
Espantado, quedó en shock durante unos segundos. Con su mano izquierda logró sentir como parte de su húmero sobresalía, ahogó un grito, y simplemente se desmayó.
— Hoy me daré un gusto. No cenaré patas de cerdo.
Y con un cuchillo empezó a hacer su valeroso trabajo.
"Haz la carne guisada y los huesos en sopa, después, tíraselos a los perros"
— Lo siento mucho Stefan. Pero por dentro, sigo siendo gorda — rió— . Y esta gorda, tiene muchísima hambre.
YOU ARE READING
Sangre azul.
Mystery / ThrillerTodos de niños creíamos que los monstruos eran aquellos seres sobrenaturales que vivían en nuestros armarios, o bajo nuestras camas. Que ellos tenían ojos rojos, y vendrían a comernos, asustarnos o a perseguirnos durante la eternidad; lo triste es q...
