-¿Te gusta?
-Oh, Diego, me encanta. Es el cachorrito más bonito que he visto en mi vida. - le digo mientras acaricio al pequeño cachorro de pastor alemán.
-Me alegro por ello Leire. - siento como me mira mientras juego con el pequeño hasta que por fin vuelve a hablar. - He traído algo de pienso, y un recipiente para que puedas dárselo.
- ¿Rojo, eh? Que poco se nota que es tu color favorito.
- ¿Aún te acuerdas de eso? Ha pasado mucho tiempo desde que tuvimos esa conversación...
- Yo me acuerdo de todo, chato. Y te recuerdo que a mi abuela no le hará gracia lo del perro, así que te encargas tú de convencerla. -le digo mientras le pongo el perro en sus manos.
- Pe, peero...
- Pero nada, hace 8 años cuando te ofreciste a darme un cachorrito te dije que te encargarías tú de convencer a mis abuelos, pues bien, ahora te toca cumplir la promesa.
- Odio que tengas tan buena memoria.
- Y yo odio que hayas tardado 5 años en volver a hablarme. -Fijo mi mirada en él, esperando alguna explicación de porqué nunca tuvo valor de venir a disculparse. Han pasado 5 largos años desde que discutimos y nuestra amistad se rompió. Fue algo de niños, a penas teníamos 10 años entonces pero, para mi que insultara al amigo de mi hermana y le empujara hasta caer al suelo, no fue cosa de niños. También es verdad que yo me puse muy furiosa con él cuando pasó todo aquello y cualquiera me habla a mi después de verme enfadada.
Decido dejarlo pasar y me dirijo hacia la casa llamando a voces a mi abuela. Diego, monta al perro en la cesta de su bici y me sigue. Cuando cierro la cancela de mi finca él me adelanta y llega a la puerta del chalet antes que yo. Una vez llego, llamo a mi abuela de nuevo y esta sale a recibirnos con el mandil puesto.
- Leire, ¿Qué quieres hija? Estoy terminando de hacer la comida, que a este paso llegan tus padres y no tengo nad... ¿Y ese cachorrito?
- Es el que prometí regalarle a Leire hace 5 años, Carmela. ¿Se acuerda?
- Ay, hijo. Como para no acordarse. Menuda me dieron las niñas... ¿Cómo tú por aquí?
- La promesa abuela, que a pesar de todo parece que es un hombre de palabra. -digo yo en tono burlón.
- Eso está muy bien, pero ya sabéis que no quiero animales en casa, que luego les coges cariño y se mueren y que no que no...
- Anda abuela ¡por favor! Mira que carita. -La digo mientras cojo al perro de la cesta. Y veo aparecer a mi abuelo tras ella.
- Oh que bonito, pero si es un pastor alemán. -Dice mi abuelo.- Pues este nos vendría bien para hacer de guardián en la parcela.
- Uy el otro ahora, yo no quiero saber nada eh, lo cuidáis vosotros dos. -Dicho esto se da la vuelta y vuelve a los fogones. Mi abuelo me guiña un ojo y lo coge levantándole.
- Es un macho, ¿ya tiene nombre?
- No yayo, ¿cuál se te ocurre?
- A mi me gusta Rocky, es muy típico pero este va a ser un buen bicho y le pega el nombre.
- Rocky es bonito. - dice Diego que había estado callado hasta el momento.
- Pues Rocky entonces. Y ahora vamos a poner la mesa que mamá, papá y los niños estarán al llegar. Diego, muchas gracias. -le doy un beso en la mejilla y noto como sus mejillas se tornan rojas. - ¿Te quieres quedar a comer? -El chico niega con la cabeza, y cogiendo su bici se despide de mi y promete venir a verme más a menudo.
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NOCHES ESTRELLADAS.
Teen FictionAmistad, amor, decepción, ilusión, dolor y emoción. Estos y muchos más, son los sentimientos que Leire, una adolescente de 15 años irá descubriendo hasta llegar a ser feliz, ¿o no?
