Lein y su madrastra estaban en un callejón, hablaban de temas serios, que los molestaban desde que su padre y ella se casaron. El problema de Lyz, su madrastra, era su hijastro, no lo quería ni cerca de ella, ni de su actual marido. Y el problema de él era ella, porque ya sabía lo que hacia en su oscuro pasado. Se acostaba con hombres sólo por su fortuna y acabar con los demás familiares de cada marido que tenía.
—¡Vete al infierno, Lein! —decía Lyz apuntando al menor con una pistola que ella tenía hace mucho tiempo, y la usaba para matar a todos sus maridos cuando terminaba de robarles su fortuna, y también a los que los obstáculos que se encontraba en su camino.
Sin más nada que agregar de ella y él, estaba a punto de ser el fin del chico.
De la nada apareció un chico que se veía un poco mayor que Lein, justo cuando Lyz disparó él se interpuso entre la bala y el chico. Por suerte el sujeto tenía un chaleco antibalas, pero el impacto fue tan grande que cayó en el pavimento, dejándolo herido de un brazo.
Él chico que salvó a Lein, venía acompañado de la policía, que detuvieron a la madrastra. Lein fue corriendo a ver cómo estaba el mayor, cuando lo vio con el brazo sangrando se preocupó.
—¡Vamos a mi casa para curarte! —dijo eso ya que el hospital quedaba más lejos que de su casa.
—No... no es tan grave. —decía con dolor.
—¿No es tan grave? ¿Es que acaso no te ves el brazo? ven vamos, insisto. —así fue como el chico lo llevó a su casa.
Cuando habían llegado, Lein hizo que se sentara en unos de los principales sofás de su hogar. fue y buscó el botiquín de emergencias. Cuando terminó de curarle el brazo el mayor le habló.
—Eres muy confiado.
—¿Por qué lo dices?
—Ni sabes mi nombre y ya me estás ayudando, aquí en tu casa. —sonrió-
—Es que... me salvaste la vida... y de paso el hospital quedaba muy lejos.
El mayor decidió presentarse, ya que el chico le había caído muy bien, y al parecer no se había dado cuenta de algo.
—Bueno, yo me llamo Joel y soy el amigo de tu padre, no vengo mucho por acá y nunca he hablado contigo, por eso no me conoces. —terminó de decir con una sonrisa en sus labios.
—Yo soy Lein... un placer en conocerte.
Había llegado el padre de Lein y vio que Joel estaba con él.
—¿Y eso que están los dos juntos? ¿ya se conocían? —pregunta mientras que caminaba hacia ellos.
—Nos acabamos de presentar...
—Padre... —dijo Lein.
—¿Qué sucede? —preguntó cuando vio la cara seria que traía Lein.
—Lyz está detenida.
Los ojos de Ronald, su padre, se abrieron como platos. Al parecer Lyz no era tan santa como el pensaba y juraba.
—¡¿Por qué?!
—Por roba fortunas de hombres millonarios, y por intentar de matar a su hijo. Ella es una asesina. —respondió Joel.
La cara de sorprendido de Ronald cambió a una de decepción y tristeza.
—El tribunal será en la tarde, siendo más preciso, a las 5:30.
El padre de Lein después de oír eso, se fue caminando poco a poco, estaba tan afectado por la noticia porque Lyz y él estaban recién casados.
Había llegado las 5:30 y ya Ronald, Lein, Joel y los familiares de los antiguos maridos de Lyz estaban allí.
Lyz, se hacía la inocente mientras la estaban acusando por todos esos delitos cometidos. Hasta que no puedo defenderse más con mentiras porque habían pruebas en contra de ella. Cuando terminó el tribunal, la llevaron esposada hacia su celda, una mugrienta y oscura celda, donde iba a pasar los años que le quedaban de vida, convirtiéndolo en su hogar.
Ronald se fue de ese lugar después de ver como ella se resistía cuando esos policías se la estaban llevando, y así mismo hicieron los demás que estaban ahí. Lein, Joel y su padre volvieron a la casa, sin decirse una palabra, su hijo no se quejó de que no le hablara ya que sabía cómo estaba su padre en esos momentos.
Joel se quedó en el hogar de ellos, para cuidar que nada ni nadie violara la privacidad de ellos, y menos en esos momentos.
—Gracias por estar dispuesto a quedarte aquí... —dijo Lein sonriendo con un poco de tristeza por como estaba su padre.
—No hay problema, no quiero que nada les pase.
—Puedes dormir en mi habitación.—invitó Lein.
Joel tiene un sueño muy ligero, lo bueno de eso que si alguien llega a entrar en su casa él se despertaría inmediatamente. Aunque eso también lo ha molestado a el por años, porque impide que él duerma tranquilo cada noche.
—Está bien, si insistes.
—No insistí.
—Bueno, entonces dormiré aquí en el sofá...
—No, es broma, sí insisto...
Joel se rió de la inocencia de Lein, al parecer se iban a hacer muy buenos amigos durante el periodo en el que se va a quedar en su casa.
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Amor sabor a traición ©
FanfictionLein y Joel se llevan muy bien después de que él mayor le salvara la vida. Infiltrándose en su casa siendo amable con todos. Lein se llenaba de amor del que él le daba, sin saber que era un amor sabor a traición. Portada hecha por: @TheKux <3
