Inhalar y exhalar, de eso consistía aquel preciso instante. Dos simples acciones que en varias ocasiones podrían haberme salvado la vida, pero en este caso lo único que hacían era ahogarme cada vez más.
Veo la superficie alejarse ante mis ojos mientras soy arrastrada a las frías y oscuras profundidades, y me siento como un pez, herido, haciendo un burdo y desesperado intento de desafiar al océano aún sabiendo que está nadando a contracorriente con sus últimas fuerzas restantes.
El agua me cala los huesos y la angustia me roza el alma cuando decido rendirme, cuando decido dejar de existir para pasar a formar parte de lo invisible, de lo intocable.
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Relojes de Arena
General FictionOs sorprendería la cantidad de vidas que son dependientes del tiempo, la cantidad de personas que he visto morir con mis propios ojos cuando el último grano de arena del reloj cae. Mi nombre es Edith, Edith White, y he sido reclutada, entrenada, y...
