The Dragon Who Fell For The Princess

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"Parece extraño, pero me encanta cuando cantas mi canción y la sensación que mi corazón siente mientras te equivocas en cada silaba y en cada palabra."


Ella sonríe –lo hace todo el tiempo- se ríe como recordando un chiste pasado, paseándose de un lado a otro de la habitación, ojeando con sus ojos de chocolate todas las cosas en el estudio. Casi parece emocionada o complacida, dejando apartado (–todo lo innecesario es ignorado-) el hecho de que sus dientes no pueden parar de morder su labio inferior ni por un segundo.

"¿Dolerá?" Se pregunta vagamente, no muy interesado en hacer otra cosa que no sea verla.

Se arrepiente un poco de fijarse en sus labios, porque siendo sincero consigo mismo, él sabe que sus ojos son la atracción principal. Son un par de joyas oscuras que brillan indefensas, deseosas de ser robadas por el más intrépido de los ladrones.

"Su cabello no me gusta." Afirma cuando al bajar la mirada a sus zapatillas blancas, le cubre el perfil y lo deja sin visibilidad alguna.

Ella está realmente nerviosa, eso lo puede saber cualquier persona.

Cada movimiento es eléctrico, dura menos de una respiración mirando y luego toma la esquina de su vestido blanco como si aquello le impulsara a dar la vuelta y observar de nuevo otro estante, silla, sofá o disco en la habitación.

Y si bien no es del todo su culpa que ella parezca una liebre asustada, si tiene cierta responsabilidad por no hacerla sentir cómoda junto a él.


-


Cuando ella finalmente se da cuenta de que él está ahí, lleva por lo menos un cuarto de hora mirándola sin despegar un segundo la vista.

-¡Sunbae!-se sobresalta un tanto asustada, corre apresuradamente a abrir por completo la puerta del estudio para él y se dispone a hacer una incómoda y bastante larga reverencia.

Incomoda. Jiyong piensa que esa es una buena palabra para describirla.

-Lamento haber tardado, hyung me mantuvo con el hasta que prometí tratarte bien.-Miente pero no lo hace del todo. Su manager le ha obligado casi a firmar un contrato para evitar que fuese demasiado rudo con IU.

La culpa la tenía ella, por ser tan...

Torpe. Decide concluir cuando la mira tropezarse –en vez de caminar- hasta la mesa frente al sofá de piel blanco que se encuentra a metros de los controles de sonido.

-Está bien Sunbae, yo fui la que llego demasiado temprano. Le prometo que la próxima vez estaré a tiempo.-Concluye ella, siendo demasiado formal para su gusto. IU es demasiado en todo.

-Mmm.-No está ignorándola como le ha prometido a su hyung, pero tampoco está acoplándose a ella para poder continuar con una conversación.


-


-Lo estás haciendo mal.- Pasa una mano por su cabello despeinado, lleva haciéndolo tanto que ahora este se comienza a asemejar a la melena de un león. Algo le irrita acerca de la forma en la que canta, llena de entusiasmo desbordante, es una canción de ruptura y ella parece una píldora de alegría que brinca de un lado a otro.

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