La sensación de sentirse escuchado, el poder decirle a alguien lo que realmente te pasa, cuando no puedes más, cuando ya estás cansado de parecer ser alguien que no eres realmente, el poder desahogarte con una persona, y que esta te escuche, esa sensación, es ireemplazable.
Cuando a uno le escuchan, cuando a ti, o a mi, o a cualquiera aquí le escuchan, no solo puedes decirle lo que sientes, lo que añoras, lo que quieres, lo que, tristemente perdiste, tus penas, tus decisiones, tus caminos, todo lo que has hecho en la vida, tu vida entera, tu razón de existir, pero puedes, de alguna manera, hacer partícipe de tu vida a la persona que te escucha, enseñarle tu verdadero yo sin que te juzge, sin estereotipos, sin falsedades, solo sentarse, y escuchar, en ese momento, eres la persona más importante del mundo.
Los que escuchan, esos pequeños héroes cotidianos con los que puedes ser de alguna manera, feliz, sin necesidad de perder nada, la gente que te acepta después de haber confesado todo los problemas que has causado, todas las cosas que has hecho, después de enseñarle tu "Alma", no puedes dejar de ser agradecido con esa persona, después de lo que ella, ha hecho por ti.
