El comienzo del fin

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Hoy me levanto de nuevo de mi cama, desearía que siempre me acompañara a donde voy. Mi nombre es Ana, si ya sé, mi nombre no es nada especial, bueno en realidad ni yo lo soy.

Camino con desgano al baño, pienso demasiado. Hoy por ejemplo pienso en la cantidad de personas que hacen la misma cosa que yo, raro no?

- Oye! Enana!- gritaron fuera- ¿Cuanto tiempo se supone que te esperaré? Llegaremos tarde. - dijo mi hermano.
-Ya voy!- le repliqué.

Termine de bañarme y comencé a arreglarme. Mire a la persona del espejo, no era la misma persona, con los años había cambiado un buen.
-Enana!- gritó de nuevo- Te quedas o te vas!
-Ya voy!
-Pues no sé a dónde, no te veo aquí abajo- me dijo.

Llegamos a la escuela, y pues en realidad no soy rara, ni algo así cómo una nerd. Soy más bien como alguien estándar, no soy fea ni bonita; no soy lista pero tampoco burra y no soy antisocial pero tampoco soy la popular.

Mi hermano es el capitán del equipo de soccer, el es todo lo contrario a mí. El es popular, listo, atlético y según mis amigas el chico más guapo de la escuela. En siempre ha sido un buen hermano, siempre me cuida y está conmigo en los mejores y peores momentos. Desde que mi madre murió de cáncer, él y mi padre han sido toda mi vida.

En general la escuela es cómo todas, siempre encuentras de todo. Los populares que creen que ni el suelo los merece, los antisociales o tímidos, los inteligentes que creen que si sacan 9.9 es lo peor, los valemadres a los que no les importa absolutamente nada, los distraídos, que se pierden cualquier cosa importante, las chicas y chicos digamos de buena manera, " los buena onda". Y los chicos cómo yo que saben que existo pero que no siempre soy el centro de atención.

Después de clases, tomo clases de idiomas, por cierto tengo 16 años voy en preparatoria y soy algo baja, es por eso que mi hermano me dice "Enana", este es decente había otros que me daban más pena.

Mi padre, mi hermano y yo vivimos en un pequeño departamento en el centro de la cuidad. No es muy chico y papá se la pasa remodelándolo a su gusto. Cuándo mamá comenzó a enfermarse el empezó a trabajar en casa, es editor, así que el hace todo lo que mamá hacia, bueno casi todo, mi hermano cocina y yo le ayudo con las actividades en casa.

Hoy es jueves de película, así que mi papá nos recoge de la escuela y todo el día lo pasamos fuera de casa. Vamos al cine, después a comer, damos un paseo y vamos a cenar y al final vamos a un café o por un helado. Ya sé, ese día comemos demasiado sin embargo para mi eso no es problema. Mi papá dice que tengo estómago de tanque, no importa cuánto ni que coma, no subiré ni perderé peso.

-Ah dios- dije desabotonando mi pantalón - Siento reventar - dije sentándome en el sofá más grande.
-¿Cómo no vas a estar así? Si comiste como si mañana fueses a vivir- dijo Alex, mi hermano - Comes más que yo y papá juntos.
- No seas exagerado, sólo porqué me termine todo no quiere decir que soy una devoradora- dije aventándole un cojín.
-Basta niños- dijo mi padre desde su recámara- An, tu hermano tiene razón, debes de comer más despacio y menos - dijo preocupado.
- Ya sé papá- le conteste de mala gana.
- Mira- me dio una pastillas - Toma, por si sufres de indigestión.
- Gracias- dije sonriente.
- Ahora a la cama, que mañana hay clases.
- Si - dijimos al unísono. Y cada quién entró a su cuarto.

Me metí a la cama he intenté dormir, pero no pude, tuve pesadillas y soñé con mamá. Hace tiempo que no lo hacia. Ella me pedía que fuese a su lado, quería, pero mi padre y hermano me sujetaban y no lo permitían. Desperté sobresaltada.

If I died youngHikayelerin yaşadığı yer. Şimdi keşfedin