La fiesta, confesiones y pesadillas.

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Era sábado por la noche y estábamos en la fiesta que organizó West en su enorme casa. West era uno de los chicos más populares de nuestro instituto y toda su "fama" se debía a su aspecto de playboy, el hecho de que se dedicara al boxeo y que cada día está con una chica nueva. En conclusión, es uno de los playboys descerebrados.
Todavía no logro entender cómo Emma me convenció para esto, sobre todo después de todo lo que pasó.

Flashback

-Lo siento princesa, solo fuiste una apuesta, y no puedo creer que cayeras en ella tan fácilmente.
-Porque yo te quería..—las lágrimas comenzaron a nublarme la vista.
-JAJA, pero mírate. ¿Cómo pretendes que un chico como yo, esté con alguien como tú?—dicho esto se alejó de mí a paso lento por los pasillos del instituto.

Fin flashback.

-Aria, deja de pensar en la el y diviértete, que para algo hemos venido—mi amiga me sacó de mis pensamientos sobre el imbécil.

Desde ese día me prometí a mí misma no volver a caer en el mismo juego, nunca jamás volveré a enamorarme. Ha pasado ya un año desde eso, pero en mi vida todo sigue siendo igual, aunque los recuerdos de él fueron cesando a medida que pasaban los meses, pero venir a su casa solo hizo que revivieran.
¡NO! Nunca más volveré a pasarlo mal por su culpa.

-Vamos a por algo de alcohol, ¿quieres?—le sonreí intentando alejar todo tipo de recuerdo.
-¡Sí!—exclamó mi amiga dando saltitos como una niña pequeña, lo cual me hizo reír.

Mi amiga era increíble, siempre me ha ayudado, y de alguna manera siempre sale cuando me pasa algo.

-Por cierto, no te lo habría dicho antes, pero te ves muy bien con esos vaqueros y esa blusa—lo admito, no soy nada buena haciendo cumplidos.
-Gracias, es mi conjunto favorito—la sonrisa de mi amiga se iluminó, yo le seguí la mirada y visualicé a James.

James es uno de los chicos populares, juega al fútbol americano del instituto, aunque sorprendentemente no es un idiota como otros y además mi amiga está completamente lo a por él. Intenta disimularlo, pero se ve a kilómetros.

-Deberías hablar con él—tampoco soy buena consejera amorosa. La única vez que tuve una especie de novio, resultó ser una estúpida apuesta.
-¿Y si no me gusto?
-Se conocen desde hacía años, son mejores amigos, así que creo que hay suficiente confianza para decírselo para decírselo—suspire—les doy mi bendición.
-Gracias por tu apoyo amiga—cogió un vaso lleno de ponche con vodka y se lo bebió de una—voy a decírselo.
-Suertee—le grité cuando ella ya se había alejado.

Ahora ya no sabía qué hacer, mis dos únicos amigos del instituto son Emma y James, y por lo que veo de lejos están bastante ocupados, así que me da que sobro aquí, sobre todo teniendo en cuanta quién es el organizador de la fiesta.

-¡Hey princesa!—¡No! Esto no puede estar pasándome—¿Sigues llorando por tu amado?

Se me acercó uno de los mejores amigos de West, Adriel. Era un chico moreno bastante alto, con ojos marrones. Era del grupito de los playboys descerebrados, y por lo que había oído, era el más letal de la ciudad en el boxeo ilegal.

-¡Déjame en paz, imbécil!—me di la vuelta y comencé a alejarme a paso rápido de allí, pero él me agarró del brazo.
-No vayas a llorar princesa porque tu amado esté con otra—señaló con el dedo una esquina en la que pude divisar a West con una de las animadoras de Westbrooke, el instituto de los ricachones. A la chica se le veía muy cariñosa y estaba prácticamente follándolo con la mirada.
-¡Déjala Adriel!—me di la vuelta y vi mis amigos agarrados de la mano.
-No es asunto vuestro—respondió brusco.
-Ey hermano, no te pases con mi chica—Adriel bufó y se alejó.

Sabía que no lo hizo porque tuviera miedo de James, sino que la poli ya le había separado varías veces de las peleas y le habían advertido de que si volvía a pasar, le meterían en el calabozo.

-Gracias—les sonreí—¿Ahora son pareja?
-Nos estamos conociendo como tal—me contestó mi amiga y al acercarse a mi oído me susurró con toda la emoción del mundo—estamos de rollo.
-Bueno, diviértanse, ya es tarde, así que me voy a casa—todo este asunto me agota, desde aquella apuesta no podía estar tranquila en ninguna fiesta, siempre venía alguien a molestarme.
-¿Te acompaño?—sugirió ella mirándome con preocupación porque sabía cómo me sentía.
-No, ustedes diviértanse.

Salí de aquella casa y fui a paso rápido a mi querida casa. Eran las 3 de la madrugada, bastante tarde, pero hoy como muchos otros días mi padre se queda en la oficina, así que no hay nadie en casa.
Al llegar, acaricie a Roxy, mi husky. Ella es mi apoyo en el día a día. Desde que mi madre se divorció de mi padre y formó su propia familia, mi padre se refugió en el trabajo para superar su dolor, así que lo único que me servía de apoyo eran Emma y Roxy.
Al volver a la realidad y apartar los recuerdos me tomé una ducha caliente para despejarme, me puse mi pijama de pizzas y me acosté en mi cómoda cama. Ya era tarde y no tarde mucho en dormirme.
Soñé con el mismo día que mi madre nos abandonó, yo tenía 5 años y por la noche escuché discutir a mis padres, lo cual me despertó de mi plácido sueño. Oí como mi madre le gritaba algo a mi padre que no logré escuchar bien y luego bajaba por las escaleras con demasiado ruido. Salí a ver qué pasaba y vi a través de los barrotes de la escalera como mi madre salía por la puerta con dos maletas en las manos. Desde entonces no la volví a ver. Lo único que recibía de ella son los estúpidos sobres con dinero por mis cumpleaños.
Me desperté sudando y a punto de llorar, lo cual era ya costumbre para mi desde ese día, me acosté boca arriba, abracé a mi osito Teddy, cerré los ojos y no tardé en volver a dormirme.



Aquí les dejo el primer capítulo porque soy buena y tuve inspiración. Esto no significa que vaya a actualizar constantemente, sino que es como una especie de avance y intentare actualizar cuando tenga inspiración.
Espero leer opiniones en los comentarios y que me apoyen con esto.
Les quiero.

OG.

¿Sólo amigos? Sí, seguro...Stories to obsess over. Discover now