Dormía profundamente como muy pocas veces suelo hacerlo por causa de mis insomnios.
Un sueño compuesto de una realidad posterior a esta; revelándome parte de un misterio y generando las interrogantes.
Uno suele cuestionar los criterios o apoyar los conceptos.
Yo descubro verdades inclusive hasta en mis sueños.
En un fragmento de este (uno de tantos) estaba yo y pasando de un plano a otro, llegue a un lugar poco descriptible.
Estaba en medio de una carretera que no tenía fin, ni curvas ni señales; una recta infinita.
Pero a la derecha de ella un paisaje.
Casas y edificios a la orilla de esta calle.
Quedé sorprendido al ver que en medio de ella estaba Ella. De espalda a mí.
Aprecié su silueta y el cabello hasta su cintura, lacio de color negro. No vi su rostro.
Alguien me hablaba hacía otro sueño atrás y sin poder verle su voz me guiaba.
Aun seguía conmigo en esta parte del sueño. Oía su voz.
-Vamos, acércate; ella te espera.
¡Ya está lista! Ya está preparada para ti.
-¿Pero quién es ella? ¿Por qué no puedo ver su rostro?
Seguía aún sorprendido preguntando.
-Sólo acércate y toma su mano.
Ella te ha estado esperando y ya está preparada. No tengas miedo, sólo acércate que ella ya está lista para ti.
Y poco a poco me fui acercando hasta llegar a su lado.
Tomé su mano y ella sin titubear me apretó fuerte.
Yo seguía sorprendido, pero ella parecía conocerme. Comenzó a señalarme lugares y a expresar su asombro por los paisajes.
Ella me hablaba y yo seguía sorprendido. Caminábamos con dirección a un horizonte infinito.
No vi su rostro, pero su cabello era hermoso. Su voz, una melodía de sueño.
Yo ahora caminaba con ella, y tomados de la mano; siendo dos como Uno.
No recuerdo haber dejado mi asombro, sólo la escuchaba y sentía su mano. Oía su voz.
Caminábamos como un ejército sin temor.
¿A dónde íbamos? No sé.
Pero con certeza sé que en su mano siempre estaría en el lugar más deseado.
Pronto desperté y como ya he tenido sueños en los que se me revelan eventos a suceder, no dudé que este fuera igual.
Siempre hay una particularidad con estos sueños. A veces el sentir es inefable.
Siempre hay que esperar por las cosas buenas, y cuando se ha perdido la esperanza por muchas desilusiones y decepciones, algo sucede que devuelve el aliento al espíritu y abre el sepulcro de dónde vuelve a resucitar el alma.
Quizás no sé nada de ella, probablemente ni le conozco aún.
Es posible que ni idea tengamos de quiénes somos.
Pero sé que donde quiera que esté, quien quiera que sea; la mujer de mi sueño es.
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Sueño y poesía.
PoetryUno puede perderse en la lectura y la escritura y tener la certeza de encontrar nuevos caminos.
