Eran ya más de las 12:00 am y yo seguía pérdida en la oscuridad de la noche que cada vez se tornaba más fría tanto que apenas y podía sentir mis dedos, sentía que en cualquier momento podría caer a mitad de la acera, mientras observaba las pocas luces que había, sentí pasos atrás de mí -los estragos de los días sin dormir- pensé mientras caminaba más rápido ya algo nerviosa, mire hacia atrás y pude ver a un hombre corpulento y de gran estatura, que al tener contacto visual conmigo camino más rápido para alcanzarme, pude sentir como mis piernas se paralizaban al instante, intentaba correr con desesperación pero ellas simplemente no respondían. Aquel corpulento hombre cada vez se acercaba más, observe su cara y pude palpar sus intenciones desde un metro de distancia; no pude mover un musculo más y él llegó hasta mi con una maliciosa sonrisa
¿pero que hace una chiquilla tan preciosa en un lugar tan solitario?
En aquel momento sentí que mi voz había desaparecido, ¿que me pasaba? nunca me había sentido tan acorralada como en este momento.
-Ya... me... iba... disculpe- Por Dios que pasa, tú no eres así tonta, pensé.
-Niña, es mejor que me acompañes, no debes estar sola tan tarde, además no creo que tengas algo mejor que hacer- su miraba causaba un miedo inminente en mi, sabía que no venía con ninguna buena intención, eso era lógico.
-Ya me tengo que...- no había terminado la oración cuando aquel hombre se abalanzó sobre mí, grite con desesperación, pero no había nadie que pudiera escuchar los gritos de una chica de 19 años a mitad de la noche. Mientras forzajeaba con aquel hombre, vi como una sombra salía de en medio de la oscuridad, solo rogaba porque fuera alguien que estuviera dispuesto a ayudarme. Para mi sorpresa era un chico que no pasaba los 24 años, solo pude ver como gritaba maldiciones año aquel hombre con el que forzajeaba, yo estaba atónita, mi respiración comenzaba a fallarme, sentí como se nubló toda mi vista, lo último que vi fue a aquel chico mirándome con esos ojos tan oscuros que no reflejaban sentimientos, y mucho menos algún tipo de emoción.
