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Pen Your Pride

Think before you speak.

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-¡Ya es suficiente!, detente-. Puedo oír la pequeña y lejana voz en mi cabeza. No es la primera vez que la escucho. Aún recuerdo como todo empezó. Ya es el segundo corte de hoy y ni siquiera es medio día. Estoy sentaba en el suelo de mi baño con el brazo estirado. Ya deje caer la navaja hace ya una fracción de segundos, poco a poco se va derramando sangre de mi muñeca. Cada parpadeo que doy es el nacimiento de una nueva lágrima, de una nueva imagen de lo que anteriormente pasó. Si lo vieran desde afuera es un cuadro sádico. Pero claro que a mí me da igual como lo vean los demás.Ellos no están en mi postura.Papá está en uno de sus invariables viajes de negocios fuera del país, por lo general se va unos 15 días y luego regresa, pero claro, cuando regresa pasa en la oficina, casi nunca nos vemos. Pero el siempre dice que aunque no hablemos mucho, debería estar agradecida por pagarme todas mis cosas, desde mis estudios hasta mi psicólogo. Mamá tiene un turno nocturno en su trabajo. Dentro del día pasa en casa de tía Sally, su hermana menor. En fin no sé en qué momento nos distanciamos tanto con mamá, cuando era pequeña solíamos ser muy unidas. Claro hasta que llegue a mi adolescencia y empecé a ser un dolor de cabeza para mis padres. Creo que todo empeoró cuando me cambiaron de escuela. Nunca pensé que llegaría a ser "el vicho raro" que todos intentan apartar y molestar. Comenzaron a decirme que vestía deprimente y que era gorda. Constantemente me molestaban. No quería contarles a mis padres, así que era una costumbre llegar después de la escuela a encerrarme en mi habitación a llorar hasta quedarme dormida. Todas las mañanas antes de ducharme, me contemplaba por lo menos 20 minutos en el espejo. Pasando las semanas comencé a darme asco. A sentir vergüenza por mi cuerpo. Me propuse bajar de peso de una manera sana, así que le pedí a mi mamá que me llevará con el nutricionista, gran error. Pues claro que me dijo que estaba bien en mi peso, que estaba loca si pensaba bajar un par de kilos. Decidí estar en esto sola. Partí por no cenar. A los 3 días sin cenar, deje de almorzar, los siguientes 2 días deje de ingerir cualquier alimento por mi boca.  Solo bebía agua.Por supuesto que nadie sabía lo que yo hacía. Los chicos de la escuela continuaban molestándome. Tenía tanta impotencia y angustia junta que solo quería salir corriendo al baño. En algunas horas de clases, en las cuales sabía que tendría que trabajar en grupo, solo me quedaba en el baño, entre tantas veces que hice eso, mientras revisaba mi mochila, encontré un corta cartón que lleve un día para un trabajo de artes visuales. Lo contemple durante 15 minutos y luego me destape uno de mis brazos y deslice la cuchilla del corta cartón una y otra vez. Era una sensación de mucho dolor y alivio a la vez. Cada vez que la cuchilla de este pasaba por mi piel, recordaba cada palabra que me hicieron sentir mal, cada vez que tiré mi comida a la basura, cada tarde de llorar hasta dormir. Luego de esto guarde el corta cartón, me limpie y coloque una gran cantidad de pañuelitos en mi brazo y baje la manga de mi chaleco. Desde entonces ocupo pulseras en todo mi ante brazo.

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