El golpeteo constante tras la puerta a sus espaldas seguía siendo ignorado y despachado, aún cuando era molesto, aún cuando no cesaría si no obtenían una respuesta, en segundos comenzó el grito desesperado mencionando ese nombre con el que fue traído al mundo.
No solo la persona ahí fuera estaba cansada de golpear, él estaba cansado de oír, se levanto silencioso, despegando la espalda de la puerta, camino un par de pasos en circulo, encendió la luz y paso el dorso de su mano sobre sus parpados, limpiando el rastro inexistente de aquel liquido carente de fortaleza, abrió lentamente la puerta como si esta fuera increíblemente pesada.
"¿Qué pasa Jocy?, estaba dormido..." Se excusó el delgado jovencito frente a la mujer de tez arrugada y expresión amable, como preocupada.
"Pasa que su padre lo quiere abajo para cenar, joven Tylor." Decía la mujer ahora con una comprensiva sonrisa.
"Bajo en un par de minutos, no comeré demasiado."
Fue lo último que dijo el chico antes de volver a cerrar la puerta, la mujer obediente se retiró a la planta baja. Tylor al cerrar la puerta dejó escapar un suave suspiro, ¿cuantas veces pondría la misma excusa?, estaba cansado...
Bueno ahora ya no era tiempo de pensarlo, debía bajar a cenar antes que su padre o su madre tuviera la brillante idea de subir a buscarlo. Se acercó a su inmenso pero vacío armario y sacó el primer sweater que pareciera lo suficientemente largo para cubrir su vergüenza.
Finalmente bajó, lento y cuidadoso, desde el descanso de la escalera podía apreciar como sus padres cenaban inmersos en sus escasos platos, sonrió con sarcasmo al observar aquel pícaro aparatito que jamás faltaba en la mesa, o donde sea.
"Buenas noches." Exclamó ya en la primera planta, pero el único saludo que recibió fue el de la más pequeña que se sentaba justamente frente a él en la inmensa mesa, que resultaba tan inútil sólo para cuatro personas. "¿Qué tal la escuela Tracy?."
La más pequeña se llamaba Tracy, era una niña sumamente preciosa, amable, dulce y muy inteligente, tenía un hermoso cabello rubio, ondulado que bordeaba su cintura y unos ojos de un gris oscuro muy peculiar, el mismo color que adornaba los de Tylor.
"¡Muy bien!, hoy la maestra me a felicitado, ya que fui la calificación más alta en el examen de matemáticas." Decía la pequeña entre excitada y presumida, con esa sonrisa de superioridad en sus labios. "A nivel primaria." Terminó.
Tylor quiso escupir algo, pero aún no se dignaba a probar nada de lo que Jocy le había traído, sabía que la pequeña sabandija frente a él era sumamente lista, pero aveces le sorprendía más de lo que esperaba. Una sonrisa increíblemente amplia se dibujó en los labios del joven castaño y extendió su diestra a la pequeña, esta lo miró expectante.
"¿Aceptaría ser mi socia en un par de años?, señorita Tracy Twain." La niña observaba divertida la escena, pero decidió abusar aún más de su poder mental.
"Creo que antes tendrá que hablar con mi abogado, Señor Tylor Twain."
Tylor la miró casi ofendido por su osadía, aún así la niña comenzó a reír y extendió su diestra, dando un suave apretón a quien en ese momento estaba siendo su única familia. Tylor comenzó a comer entre bromas y comentarios con la menor, sin embargo los adultos en la mesa no se habían inmutado más que para tomar el móvil y posteriormente al terminar, ponerse de pie.
"Estuvo delicioso, gracias." Dijo el señor Twain a Jocy y su enjambre de doncellas tras de ella, la señora Twain no dijo nada, sólo atendió una llamada pendiente.
"Papá.." Llamó Tylor, sorprendiendo no sólo a su padre, sino también a la servidumbre y a su pequeña hermana.
Hubo un momento de intensa tensión, donde el hombre no se dignó a girarse, sólo esperaba las palabras, pero estas no llegaban, Tylor no tenía nada que decir, aquello se arrancó de su garganta sin su consentimiento, pero debía aprovechar los vagos segundos de atención que poseía del mayor, sin embargo cuando se disponía a decir algo, apareció él...
"Llegas 15 segundos tarde, Kasper" Reprochó el adulto a la figura que acaba de cruzar la puerta de la espaciosa sala.
"Lo siento, hubo trafico señor." Se disculpó el otro con una reverencia casi tan perfecta como él.
Kasper era el guardaespaldas de su padre, no sabía nada especifico de él, sólo que era terriblemente atractivo y demasiado irreal para ser de este mundo, alto y de contextura delgada, pero musculosa, tiene unos ojos azules preciosos y una sonrisa envidiable, piel blanca pero cubierta con una serie de tatuajes que Tylor jamás supo interpretar, tomando en cuenta su lacio cabello azabache.
"Cómo sea, vamos de una vez." Dijo el señor Twain, sin decir nada a sus hijos partió.
Kasper se quedó vagos segundos atormentando el cerebro de Tylor en el comedor, sonrió con alegría a Tracy quien respondió con un energético saludo, pero pronto se volteo a él y no pudo ni soportar su mirada antes de volver su vista al plato, totalmente avergonzado, a pesar de la distancia escuchó una sutil risa salir de los labios del desconocido, la cual no supo como interpretar.
La servidumbre joven a su lado parecía haber vuelto a respirar cuando el atractivo guardaespaldas abandona el lugar, las chicas se ven regañadas por la señora Jocy al comentar cosas indecentes sobre él, más en presencia de los hermanos Twain.
"¿Crees que en unos años Kasper se querrá casar conmigo?." Preguntó de pronto Tracy a Tylor, quien abrió sus ojos con mucha sorpresa.
"¿Qué?." Miró a la menor esperando que soltara la carcajada característica de una broma, pero en los ojos de esta sólo se veía la seguridad e ilusión.
Tylor no supo que decir, era evidente la cantidad de años de diferencia que tendrían ambos, tomando en cuenta que no tenía idea cuantos años tenía Kasper, sólo sabía que era mucho mayor que el, aún así...No querría arruinar una ilusión tan...¿Inocente?, procedente de la menor, sonrió con toda la alegría que pudo y asintió.
"Yo creo que si, cuando seas mayor serás aún más hermosa, ¿quien se resistiría?." Tracy parecía contenta con esta respuesta, así que no hizo un comentario más, Tylor lo agradeció.
Después de eso cada uno volvió a su dormitorio o a su propio mundo, Tylor se sintió tan reconfortado cuando pudo arrojar su cuerpo contra las mantas de la cama y acariciar con dulzura su textura, necesitaba de su soledad, necesitaba dejar esa expresión de serenidad.
"Siento un vacío.." Susurró al aire, con sus ojos ligeramente entrecerrados, sus manos dejaban de acariciar las mantas y subían por sus muslos acariciando su piel apenas expuesta hasta llegar con lentitud a su rostro. "¿Qué es esta sensación?..."
Y otra vez...Como cada noche, como cada segundo de su vida, lagrimas caían por sus mejillas, sin razón, sin excusa, sin sentimiento...
Se sentía tan solo, pero no estaba solo, ¿qué necesitaba para llenar aquél espacio?, quizá un mejor amigo, un confidente, una familia que lo entienda, una vida que pueda cargar, una academia que lo acepte, un deje de atención...
Como si sus plegarias hubiesen sido escuchadas...La absurda rebelión comenzó.
Un sonido potente y ensordecedor proveniente de la planta baja sacudió el segundo piso, Tylor cayó de su cama, directo al piso, el candelabro de su habitación se sacudió de lado a lado, miró con temor a todas partes, buscando la razón.
"¿Un terremoto?." Se preguntó ingenuamente.
Se puso de pie a duras penas, pero la siguiente explosión lo tiró al piso, y la siguiente y la siguiente, la luz se había ido, y apenas se veía ingresar algo desde fuera, la edificación se venia encima, bastó una más para tirar el candelabro, los vidrios saltaron a todas partes, Tylor apenas logro cubrirse.
El silencio duro poco...Pronto comenzó a escuchar gritos desgarradores, voces que el conocía, con las que había convivido desde niño y así recordó...Tracy..
Como un loco se puso se pie, a duras penas, le constó abrir la puerta de su habitación ya que la pared del frente se había caído encima de la suya, pero consiguió pasar por debajo, agachado...Su sorpresa y terror fueron inmensos al llegar a la escalera.. Ya no era su hogar..
Parecían ruinar, todo destrozado, todo en el piso, incluso un par de empleadas, las otras veían como eran sujetadas del cabello por hombres enmascarados, fornidos y carentes de tacto.
Tylor no sabía que hacer, más cuando escuchó a un par de sujetos hablar diciendo que iban a revisar la parte de arriba. Sus piernas temblaban y su voz no salía, los pasos se escuchaban cerca, más y más cerca...
El par de hombres llegó a la planta superior, uno de estos cargaba un grueso cuchillo carnicero en su mano derecha, mientras el otro un revolver, abrían las puertas a patadas con su fuerza, tirando la estructura totalmente al piso, ingresaban a las vacías habitaciones y sacaban sólo lo necesario, lo humanamente necesario y lo de valor.
"Aquí no hay nada más." Dijo el del cuchillo a su compañero, quien hizo gesto de retirada. "Vamos, tenemos a la mocosa, no hay nada más de valor."
"¿Qué hicieron con la anciana?." Preguntó el otro entre carcajadas.
"¿Qué anciana?." Respondió el otro con gracia.
La mansión poco a poco fue siendo deshabitada, no se escuchaban sirenas de policía, no se oían los gritos de la gente, nada más que el basto y tétrico silencio...En una de las habitaciones del segundo piso, donde el concreto apenas dejaba pasar, había un armario tan amplio y tan vacío que era un perfecto escondite, aquel que nunca usó Tylor debidamente.
Aún que ahora no parecía tan grande...
No supo en que segundo alguien sujetó su diestra y lo arrastro de vuelta a la habitación, su visión estaba tan cegada que hasta ahora en la oscura y estrecha cavidad no tenía idea quien había sido su salvador, sólo tenía claro que cubría su boca con una mano y con la otra lo mantenía pegado a su pecho.
"Creo que se terminó..." Un fino susurro de una voz tan masculina, Tylor fue liberado.
El salvador se asomó con lentitud y cuidado por las puertas del armario, observando el desolado paisaje y perturbador silencio, definitivamente ahí no había nadie. Terminó por salir frente a los débiles rayos de la luna.
Tylor lo siguió por detrás, lentamente, tambaleante y asustado, su sorpresa fue muy grande cuando vio de quien se trataba, aún que debió suponerlo, ese aroma sólo podía ser de él...
"Kasper.." Ese susurró hizo un eco en la desolación, llamando la atención del mencionado hombre de cabellos negros.
"Es la primera vez que me llamas por mi nombre." Le dijo el otro en toda respuesta con una sonrisa tan pícara como todas las que regalaba, pero esta buscó de algún modo ser sólo para Tylor e intentar tranquilizar su corazón inestable. "¿Estás bien?."
"No..Si.. ¿Qué pasó aquí?, ¿Quienes eran ellos? ¿Qué querían?, Tracy...¡¿Donde está?!" Demasiadas preguntas, Tylor estaba un tanto desesperado, pronto el recuerdo de su hermana lo atormentó, se quedaba sin aire, iba a correr a buscarla, pero Kasper lo detuvo por los hombros.
"Basta, tranquilo..Puede que no estemos solos aún." Las palabras no servían de nada, el seguía moviendo su cuerpo cual demente se tratara, empujando sin resultados el cuerpo de Kasper. "¡Quédate quieto Tylor!."
Y ese grito fue el que lo paralizó, al igual, por ser la primera vez que escuchaba su nombre salir de aquel hombre que le resultaba tan atractivo, incluso ahora.
"Escucha..." Comenzó nuevamente Kasper cuando el otro rompió a llorar silenciosamente, no lo soltaba, por precaución de que este pudiese salir corriendo o que se desplomara en el piso, cual fuera la razón, estaba ahí para él. "Tracy estará bien, no le harán daño...Debes estar tranquilo y confiar en mi."
"¿Cómo sabes eso?, es imposible, ella esta con personas mala, ¡¿Qué no viste lo que hicieron ahí abajo?!." Otra vez esos gritos desgarradores, Kasper puso un dedo en sus labios, su paranoia y reflejos lo estaban llevando a pensar que no estaban solos.
"No grites..." Susurró, Tylor volvía a mover su cuerpo buscando soltarse, sin embargo el otro ahora lo pegó a su cuerpo con una fuerza tremenda. "Yo sé que Tracy está bien."
"Tú no sabes nada.." Seguía Tylor, golpeando con insistencia el pecho de Kasper, quien a estas alturas no tenía más opción que soltar parte de su información.
"Sé que no la querían a ella... Y sé que volverán por lo que querían.." La mirada de Tylor se elevó, sus ojos lloroso y su expresión delicada llena de dolor apretaron el corazón de Kasper.
"¿Qué buscan?..."
"Te están buscando a ti."
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Undertake.
General FictionTylor es un joven de 17 años repelido por la sociedad, acosado en su escuela e ignorado por sus padres, sus sentimientos de vacío y soledad lo conllevan a adoptar un escudo el cual considera sano, sin embargo no es más que la profunda depresión. To...
