Lukas - Capítulo 1

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• Silvia, es mejor que le hagas caso y no te pasará nada, de verdad - me dijo Ramón que, evidentemente, sabía de qué iba todo.

Le miré con odio, era un traidor. Dejamos la ciudad atrás y nos adentramos en el bosque, el chico de la capucha dejó de hacer tanta fuerza, un mal bache hubiera hecho que se me clavara la navaja y que ésta acabara bajo mi lengua. Además me hacía daño. Llegamos al destino, una pequeña cabaña en medio del bosque, de ella salieron Lukas y sus amigos. No me lo podía creer ¿cómo podía haber caído en esa trampa? Había visto a Lukas en fotos y videos en el cuartel, tenía poco más de 30 años, ojos azules, oscuros y mirada penetrante, algunos decían que muy fría, también pude reconocer alguno de sus amigos. Caminaban tranquilamente, sonreían.

Me hicieron bajar del coche, Ramón mismo me puso las manos a la espalda y me obligaba a caminar. Mientras lo hacía le preguntaba porque me había hecho eso, para mí era un juego, cobraba menos que una becaria, sólo me importaba terminar la carrera. Pero ignoraba mis palabras, hasta que me giré y le grité "¿POR QUÉ?, RAMÓN, ¿POR QUÉ?" supongo que por un momento se sintió mezquino por lo que había hecho, sabía que iban a acabar conmigo sin parpadear y en el fondo era sólo una cría. Era más fácil hacerme callar a mí que a su conciencia, me dio un bofetón con el dorso de su enorme mano que me dejó de rodillas en el suelo. Se hizo el silencio, miré a Lukas, miraba todo en silencio, me toqué la cara, me había partido el labio y me salía sangre. Me levanté un poco mareada y di unos pasos atrás, miré que no tuviera nadie a mis espaldas, saqué la pistola y apunté a Lukas, me temblaba mucho el pulso.

• ¡A quien se acerque le meto un tiro! - grité en un intento de autoconvencerme, aunque no podía evitar que me temblara la voz - por favor, dejad que me vaya...

Lukas mantuvo su misma mirada fría y penetrante en mí, sólo hizo un gesto para que los otros bajaran sus armas, sabía que era más peligroso ponerme más nerviosa. Dio su arma a uno de los suyos y comenzó a caminar hacia mí, lentamente, con las manos en alto.

• Ssssh dame tu pistola Silvia, no seas tonta, los nervios te están traicionando y te puedes hacer daño tu misma - me dijo mientras sus manos calientes enfundadas en guantes de piel, rozaban las mías que estaban heladas y mis dedos iban abriéndose, Lukas se hizo con el arma y se la puso en su cinturón - muy bien, muy bien ¿ves como no pasa nada? - me dijo mientras me acariciaba la mejilla, luego me quitó el abrigo por si llevaba algo en él, me cacheó y me esposó las manos a la espalda. Me hizo caminar delante de él, sujetándome las muñecas con mucho más cuidado que Ramón - ponte de rodillas aquí delante.

• Bueno Lukas, tengo que volver, ya cerraremos tratos - dijo Ramón nervioso mientras volvía al coche - como siempre un placer servirte - y se dio la vuelta.

• Mira Silvia - me dijo en un susurro - para apuntar a alguien, tienes que coger la pistola con fuerza, firme, tal y como la cojo yo, puedes poner la mano izquierda bajo la derecha para mantener el pulso y luego sólo es necesario apuntar y disparar un tiro certero justo en mitad de la nuca, ¡así! - dijo justo antes de apretar el gatillo de mi pistola, dando a Ramón, que caída desplomado un instante después. Lukas se quedó con una media sonrisa, con su ojo aún en el punto de mira - ¿has pillado la idea?

• .... - no podía mediar palabra.

• No te preocupes, ni sientas lástima por Ramón, era un traidor, de la misma forma que te ha traicionado a ti, seguro que ahora iba a comisaría a decir donde estamos, lleva años así, o como pensabas que últimamente conseguía escapar de tu buena puntería. Venga, levanta - me dijo mientras me cogía de los brazos y me ayudaba.

Tenía la acreditación aún colgando de la camisa, Lukas se quedó mirándola y me la arrancó de un tirón.

• ¡Vaya, vaya! Silvia Casanell Barberà, nacida en el 80, tienes 25 añitos, ¡¡jaja!! que tierno, pero si pone 'en prácticas', me lo tuve que haber imaginado por tu forma de coger la pistola como si fuera una bolsa de pipas. Además, Ramón nunca mencionó que fueras tan bonita, ahora me va a costar más acabar contigo. Así qué, no sería mala idea que primero nos dedicaremos a conocernos un poco, a hablar, intimar, ya sabes...

LukasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora