Manos, más manos, más humanos.

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Y si un día la lluvia me arranca de tu vida

no dudes que estaré ahí,

aunque de lo más lejos me encuentre,

sólo piensa en mí.

Que la vida se lleva el cuerpo

pero no las enseñanzas.

No te enseñé a vivir sin mí,

lo has aprendido ahora que me he marchado.

Siempre me has de encontrar en cada rosa,

en cada ramo, en cada gramo de humano.

No desespéres si no me sientes,

solo piensa en mí y aparecerá mi mano.

Mi mano, a un costado y por debajo,

como acariciando tus costillas.

No enfrente para taparte el camino,

no detrás para empujarte,

sino a un costado y por debajo.

No para hacerte cosquillas,

sino para acompañarte y abrazarte.

No para lastimarte, sino para sostenerte

en cada rotunda caída.

Que la desolación no te espante,

que para cada truco hay un practicante.

Que si el amor nace de flores

no dejemos de plantar

sino hasta que el corazón

coseche las emociones.

Cada uno ha de tener sus manos, contenedoras, no abandónicas.

Que lo acurruquen cuando aseche el frío

y nos abaniquen cuando el mismo escasa.

Que con cada dedo que rozamos,

nos volvemos más humanos.

Que no escasen las manos

para cada triste y desolado.

Manos, más manos, más humanos.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora