"No se que escribir, asi de sencillo"

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Me llamo Annie Williams, tengo 17 años actualmente soy alta, delgada, de tez blanca, ojos color café, cabello castaño, largo y lacio y con  muchos, muchos sueños.

Por donde empezar realmente no se.
Que escribiré tampoco. Pero un principio seria idóneo.

Como empezo este idílico y, talvez muy absurdo romance, para concluir en este horrendo vacío donde alguna vez estuvo mi corazón.

Bueno retomemos desde dos años atrás en mi "fabulosa" (por no decir que unicamente es llevadera) vida ; bueno era agosto y estábamos regresando a clases, yo estaba estudiando el tercer año de secundaria y estaba ansiosa por ver a mis amigos.

Yo era lo que se conoce mas bien como una nerd, y no es broma yo usaba lentes, brakets, una sin igual cola de caballo que sugetaba mi cabello y para ponerle la cereza al pastel era gorda. Se imaginaran que era la burla de toda la maldita escuela y por eso daba gracias a Dios por mis amigos que eran quienes me defendían; aunque había otro muchacho que sacaba la cara por mi cuando veía que me hacían algo..... Su nombre: Albert Lynch, cada vez que lo veía mi corazón se aceleraba y un suspiro salia de mi boca, el era (es) rubio y de unos deslumbrantes ojos verdes, alto y delgado, un gran deportista, bueno era perfecto y yo un horrendo bicho raro.

Ese día en particular al entrar al salón de clases llevaba la cabeza gacha como de costumbre y no tube ni una sola advertencia antes de recibir un baño de raspado por parte de uno de mis compañeros de nombre David; cuando vio mi cara de sorpresa comenzo a carcajearse en mi cara y dijo

- Ya estas muy guapa, eh Berry.
Ahora si eres una chica Glee -

Estaba mojada y tenia mucho frío, pero su comentario me hizo entrar en pánico, ¿Cómo sabían que me gustaba el club glee, y que soñaba con ser como Rachel Berry? Nadie mas que una persona lo sabia y eso me rompió el corazón. Salí corriendo en dirección al baño de señoritas y al entrar me encontré con mi ahora ex-mejor amiga Berenice Adams.

No me había percatado de que estaba llorando y ella al verme lo compendio todo su rostro se lleno de culpa, mientras que yo visualizaba un baño libre para esconderme. En cuanto la primera puerta se abrió entre lo mas rápido posible, y ella comenzó a sollozar fuera de la puerta pidiéndome perdón y que saliera, que no llorara y cosas así.

Yo no la escuchaba, estaba ocupada llorando desconsoladamente la traición de mi amiga y mi reciente humillación publica. No podía creer lo que acababa de pasar. Cuando ya no oí los lamentos de Berenice decidí salir del baño.

Ya no había nadie en el baño, solo yo y mi soledad. Volví a caminar en dirección al salón de clases; cuando estaba por entrar se abrió la puerta y una figura alta salio por ella; petrificada por el pánico me detuve....

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