- Vamos avanza, tienes que ayudarme, no puedo hacer esto sola.
No dejaba de escuchar sus voces justo detrás de nosotros. Sentía como sus pasos se acercaban, poco a poco nos recortaban terreno.
No podía dejar de tambalearme, me ardía todo el cuerpo, y encima las heridas no ayudaban para nada.
- No puedo, no puedo más, ya casi los tenemos encima - casi no podía hablar, estaba tan cansada que me costaba abrir la boca.
- ...ento...
- ¿Qué? - No estaba segura sí había escuchado algo, los gritos, el viento, el terror que sentía, demasiadas cosas a las que prestar atención.
- ...siento...lo...siento...
- No, ni se te ocurra disculparte, no has hecho nada malo, ¿te enteras?
- Déjame... aquí, te estoy...retrasando...
Sentía demasiado estrés, tenía la cabeza a punto de reventar. Una ola de impotencia, rabia y miedo recorría mi cuerpo.
Sentía que llegaba el fin, todos nuestros esfuerzos a lo largo de estos años para nada, toda la gente que hemos perdido a lo largo de el camino... todo el sufrimiento...
Todas esas emociones se juntaron, me dificultaban el caminar.
Oí un disparo, y a los pocos segundos estaba en el suelo.
- ¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! - Junto con esas palabras, sentía como me empezaban a brotar las lágrimas.
No sentía dolor, lloraba de la desesperación, no sabía que hacer. Mi cuerpo ya no me respondía, se me cerraban los ojos.
- ¿Realmente hasta aquí hemos llegado? - me pregunté a mi misma en voz baja.
La desesperación se echó encima mío.
- Elizabeth... continúa...
Giré mi cabeza hacía la derecha, ahí estaba él, Héctor, con media cara enterrada en la nieve. Con unas heridas que no dejaban de sangrar, heridas que tenía por mi culpa.
¿Por qué me daba ánimos? ¿Por qué no estaba enfadado conmigo?
¿Por qué me tiene que ayudar incluso estando moribundo?
Me sentí la peor persona, yo ya había tirado la toalla, y si no es por él, no me hubiera movido más.
Decidí que si iba a morir, haría todo lo posible por salvarle.
- Vamos, vamos, esto no va a terminar aquí. - me dije a mi misma entre dientes mientras incaba la rodilla derecha en la nieve.
Le agarré de los dos brazos y empecé a tirar.
Nuestros perseguidores se encontraban ya a unos quince metros de nosotros.
Podía notar su regocijo por habernos capturado, su falta de empatía era abrumadora.
Seguí estirando hasta que mi rodilla dejó de tocar nieve, perdí el equilibrio pero logré agarrarme a un árbol.
- Mierda, lo que nos faltaba. - miré detrás mío, estaba todo muy oscuro, pero logré ver hielo.
Era una caída de unos 7 metros.
- No tenemos otra, al menos, elegiremos como morir... - dije esas palabras intentando convencerme a mi misma.
Agarré a Héctor, rodeándolo con mis brazos, como si lo abrazase.
- Lo siento, Héctor, lo siento mucho... -le susurré al oído intentando aguantar las ganas de llorar.
- No...te disculpes...no tengo...nada que... perdonarte...
Incluso en un momento como ese, esas palabras fueron increíblemente reconfortantes, finalmente no pude aguantar más y una lágrima cruzó mi mejilla.
Cerré los ojos, y me dejé caer.
Algo me agarró de la camiseta, eran ellos, los "avanzados".
- ¿A dónde crees que vas? - dijo con una sonrisa en la cara - Nos has dado muchos problemas, pero esta vez no te escapas.
Tenía la mente en blanco, no era capaz de concentrarme en nada, lo único que sentía era miedo. Me quedé mirando fijamente a Héctor, esto no podía acabar así.
No permitiría que las cosas acabaran de ésta forma.
Le miré fijamente a los ojos.
- ¿Tienes vértigo?- sin saber muy bien como, esas palabras salieron de mi boca.
Acto seguido, agarré del brazo a aquél hombre, y haciendo uso de las fuerzas que me quedaban, tiré de él hacia el abismo.
La caída duró unos dos segundos, pero se me hicieron eternos, me quedé mirando a Héctor, pensando lo mucho que me había ayudado todo este tiempo, sin darme cuenta, esbocé una sonrisa.
Cómo era de esperar, chocamos contra la fina capa de hielo, atravesándola y hundiéndonos en el agua.
Sin soltar a Héctor, y mientras nos hundíamos, cerré los ojos.
La oscuridad se apoderó de todo.
YOU ARE READING
Faranhart
FantasyEn un mundo paralelo, la humanidad ha vuelto a dar un salto evolutivo. Pero, ¿qué pasaría si esa evolución sólo afectase a algunas personas? Estos son los avanzados, humanos que han nacido con mejores habilidades físicas y mentales, pero careciendo...
