La noche era oscura y fría, era verano pero parecían las noches de invierno; el viento soplaba con poca intensidad pero provocando que el cabello de Alicia fuera de un lado a otro pero a ella eso poco le importaba, estaba muy pensativa como para darle importancia al asunto. Estaba en la azotea de su edificio, un edificio de 15 pisos con acceso a una azotea completamente despejada; la noche hacía algo fría aquel lugar pero llevó una manta para acostarse en el piso, su celular y sus audífonos... el objetivo era perderse en un universo relativo, uno creado por ella misma abandonando un mundo despreciable y tormentoso.
Era luna llena, el cielo brillaba cual árbol de navidad y por un momento lo que tenía en frente de ella llegó a producirle aflicción. Ella siempre solía preguntarse si alguien era tan rara como ella, alguien que mirara las estrellas en las noches más oscuras, una persona que cada noche observara la luna en busca de algo sin saber qué podría ser, quizás solo admirar tanta belleza, no lo sabía a ciencia cierta en realidad.
No se había reproducido ninguna canción aún, justo estaba buscando una pista para seleccionar cuando sintió los pasos de alguien que venía subiendo la escalera y se dirigía directamente a la azotea. Desde que se mudó hace casi más de seis meses nunca nadie había subido para allá mientras ella permaneciera en aquel lugar. Cuando ya la persona había subido del todo ella pudo notar que era un chico, el sujeto ni siquiera examinó su alrededor y en cambio levantó su mirada observando el cielo estrellado.
- No quería irme sin siquiera verte una última vez. – Murmuró el chico misterioso, apenas y se pudo escuchar. Alicia se sintió confundida y para hacer notar su presencia carraspeó lo suficientemente alto como para que el hombre frente a ella escuchara. Sorprendido se dio vuelta y sus ojos chocaron con los de Alicia. - ¿Qué haces aquí? – Preguntó él.
- Eso pregunto yo, ¿qué rayos haces aquí? – Alicia trató de sonar ruda pero su carita de niña y su voz chillona para nada la ayudó.
- Tengo mis motivos. – Pausó - ¿Tú qué haces aquí?
- Tengo mis motivos – Replicó ella. El rostro del chico se iluminó con una sonrisa, aunque trató de reprimirla a la final no pudo contenerla.
- Está bien, te reirás pero te diré. – Dijo él – Vine a ver la luna y las estrellas, las considero increíblemente hermosas, me siento fascinado ante ellas. ¿Tú qué vienes a hacer aquí?
Alicia se sintió impresionada ante lo que el chico acababa de decir, no pudo evitar dejar escapar una pequeña sonrisa de lado pero era tan mínima que el chico desconocido no pudo notarla.
- Te reirás pero vine a hacer lo mismo.
Ambos se vieron por un momento, un brillo se desprendió de los ojos de ambos. Tal cual como una lámpara puede alumbrar un pequeño cuarto el brillo en los ojos de ellos alumbraron su encuentro.
- Ven – Dijo él acercándose a ella y tendiéndole la mano para que se pudiera levantar – Observemos la luna llena y esta hermosa noche.
Alicia en cualquier otro momento no hubiese dejado entrar a nadie en su mundo pero el chico no se sentó a su lado, más bien era ella quien entraría en el mundo de él, un mundo tan parecido al de ella; así que aceptó sin decir una sola palabra. Cuando estuvo de píe el chico no la vio a los ojos sino que inmediatamente fijó su mirada en la luna, dándole a entender a Alicia que la invitación que había ofrecido se estaría cumpliendo desde ese mismo momento. El silencio se mantuvo por unos segundos hasta que el chico, aún sin quitar su mirada de la luna le preguntó:
- Aún en la oscuridad hay hermosura.
- No siempre se está en la oscuridad del todo: siempre habrá algo que te llevará a la luz – Complementó ella.
- No pudiste expresarlo mejor. – Pausó, volteó y centró toda su mirada en ella – Mucho gusto, mi nombre es Joshua.
- Alicia, un placer. – Ambos estiraron sus manos y las estrecharon. Las de él estaban completamente frías y las de ella estaban calientes, ambos sintieron más que un cambio de temperatura entre sí.
Los minutos transcurrieron rápidamente, entre risas y alegrías Joshua y Alicia saltaban de un tema a otro con total agilidad. Su conexión fue perfecta y su química la esperada. Él la dejó entrar en su mundo y ella a le gustó por completo, nada podría arruinar aquella noche.
- Creo que ya es tarde – Dijo él con voz afligida. Ella sacó su teléfono y revisó la hora, comprobando que faltaba un minuto para la media noche. Alicia tenía que volver.
- Falta un minuto para las doce. – Informó ella con el mismo tono que Joshua.
- Es tiempo, me tengo que ir. – Dijo él viendo hacia el horizonte.
- Creo que deberíamos volver a vernos. – Alicia sentía curiosidad por él.
- Lo siento, no podré volver. – Hizo una pausa – Pero quedé realmente encantado contigo.
- ¿Por qué no volverás?
- Me voy y jamás regresaré. – Su voz fue baja y melancólica – Nunca imaginé que mi última noche fuera mejor que toda mi completa vida.
- ¿A qué te refieres? – Dijo Alicia con preocupación. Joshua dio unos pasos hacia adelante, los suficientes como para situarse en el borde.
Un paso más y saltaría al vacío.
- ¡No! No lo hagas. - Las palabras de Alicia casi se ahogan en un sollozo, su corazón empezó a latir con más fuerza y su nerviosismo se hizo evidente.
- "Nunca hagas de tu cuerpo una tumba para tu alma" dijo un joven escritor una vez y tú me enseñaste que aún en la noche más oscura puedes apreciar que no todo está perdido.
- Exacto, no todo está perdido, Joshua. – Los ojos de ella se aguaron – No sabes cuán bien me sentí esta noche junto a ti, quizás el futuro no sea tan malo como tu presente.
El chico se dio media vuelta haciendo chocar su mirada con la de Alicia, dándole la espalda al precipicio y abriendo sus brazos de par en par como si se preparara para recibir el abrazo de alguien.
En cierto modo lo haría, abrazaría a la muerte con gran ilusión.
- No es mi presente el que me abruma – Sus palabras sonaron algo toscas – las sombras de mi pasado son las que me lastiman y no soporto más. Todo estará bien, no tienes por qué preocuparte.
Por el rostro del chico ya navegaba una lágrima.
- Nunca olvidaré que incluso en la noche más oscura habrá una estrella dispuesta a iluminarte. – Dijo él con tono dulce. – Lastima que ya es el final del camino.
Acabó su frase, se impulsó hacia atrás y cayó al vacío.
Alicia cerró sus ojos y las lágrimas cayeron una tras otra, el dolor en su pecho se hizo cada vez más profundo. Corrió hacia el borde y miró hacia el lugar donde Joshua había caído, cayó viendo hacia arriba y con los brazos abiertos, la sangre poco a poco salía de su cuerpo. El sonido que produjo su caída avistó a los vecinos los cuales se podía escuchar cómo bajaban las escaleras algo alarmados.
- Fui tu estrella y tú mi noche... juntos fuimos una noche estrellada – La voz de Alicia era tan frágil y melancólica que difícilmente se podía escuchar.
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Noche Estrellada
Short Story"Fui tu estrella y tú mi noche... juntos fuimos una noche estrellada". Esas fueron las últimas palabras de la conversación pronunciadas por Alicia, ¿qué la llevó a pronunciarlas? La luna llena y un cielo lleno de estrellas pueden ser el mejor e...
