La violenta, solitaria y por demás triste muerte de Gerardo Fernandez.

33 1 1
                                        

Era el primer día del año y por supuesto lo pasaba solo. Odio a mi familia casi tanto como ellos me odian a mi, pero mantenemos un acuerdo de no agresión; yo finjo que no me molestan sus constantes criticas ante mis elecciones de vida y ellos cambian sus reproches por miradas desaprobatorias y comentarios indiciosos a mis por demás largas ausencias.

Debo aclarar que la soledad de mi reducido apartamento de estudiante universitario era relativa, Jhonny Walker y el Cacique estaban allí, casi agotados luego de acompañarme ante la televisión nocturna en una orgía de pastillas, infomerciales y realitys baratos que amenizaban mis vacaciones. Además estaba la innegable presencia del sexo y las diversiones que se hallaban en el mismo edificio, aunque nunca en mi habitación; después de todo, era una residencia de estudiantes.

¿Cuándo me di cuenta de mi mortal condición?, no lo se... creo que fue obvio para mi, desde que el primer rayo de luz entro por mi ventana que yo hacia rato había fallecido, solo que mi cuerpo aún no se había enterado. Incluso quedaba el remanente de una vieja erección producida en el nacer de la madrugada, cuando los sonidos en el otro lado de la pared fueron inconfundibles. Esa era la relación sexual mas intensa en la que había participado hacia mucho. Admito que me divertía al principio, pero cada golpe contra la pared era un recordatorio de lo poco que era yo en el mundo, cada empellón y gemido la declaración de mi propia inutilidad.

Supongo que es inevitable que me levante del sillón, golpeando cada parte de mi cuerpo con cada maldito mueble en mi apartamento... me siento tentado a pedir perdón cuando un enfático Shhhh! a dos voces atraviesa la misma pared de mi afortunado vecino, pero solo balbuceo incoherencias.

Me odio mucho, a mi y al resto del mundo, eso es obvio, y quiero acabar con todo y todos.

La decisión de la ventana era la única posible, era lo mas sencillo y natural del mundo, pero tengo el buen hacer de esperar a que se apaguen los pasos en el pasillo y se cierre la puerta del apartamento de al lado, no quiero causar conmoción tan temprano... aun me queda algo de sensibilidad.

Esa es la vía por la que Gerardo Fernandez despareció del mundo, ebrio y drogado la mañana del primero de enero. Era raro para muchos que alguien con tanto potencial se quisiera quitar la vida... muy raro considerando que la noche anterior lo había pasado con una mujer. La Policía ni siquiera busco huellas es la ventana por la que ingresé (en una demostración de habilidad que me sorprendió a mi mismo)... así nunca supo que cuando salia del baño, Gerardo Fernandez vio la muerte en mis ojos, y ni siquiera gritó cuando le empujé y cayó al pavimento.

Me hicieron preguntas pero la verdad no le conocía mucho... es un alivio dormir ahora sin ese continuo y animal ruido de mi vecino de al lado.

El único problema es que arriba hay alguien que arrima muebles en la mañana, lo que es muy molesto.

Cuentos FeosWhere stories live. Discover now