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Un lápiz, una hoja y dos tazas de café, una para mí y otra para vos si te atreves a venir, aunque a decir verdad, la noche no está para pensar en posibilidades, me tomaré las dos tazas y te dejaré una nota encima de la mesa, escrita a lápiz por si me arrepiento y decido borrar lo que escribí antes de salir de la habitación. Tal vez la veas o tal vez no así como cuando paso por tu lado. A veces pienso que me he vuelto invisible, la sensación radica en las tazas de café que me tomo y las que debería tomarme; dos son demasiadas, pero no puedo dejar la otra servida y simplemente observar cómo se consume en la porcelana poco a poco, mientras yo sentada la miro esfumarse.Pero... no nos pongamos melancólicos, tú y yo sabemos que la taza que sobra en la mesa tiene un nombre, o tal vez muchos. Aún sigue esperando ser tomada por alguien que no sea yo, está cansada de mi respiración y de mi aliento. Dormite, mañana tenés dos tazas por tomar.
Verhalen om door geobsedeerd te raken. Ontdek het nu