💫Capitulo 1💫

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Me encontraba profundamente dormida, disfrutando de lo mejor del mundo, el mejor lugar del planeta, Mi cama. Pero algo tuvo que arruinarlo...

-¡Despierta!.- Mi hermano de unos 9 años, llamado Lio, entra a mi habitación de un gran portazo.- ¡Despierta!, ¡Despierta!, ¡DESPIERTA!.

Ese último grito lo hizo justo en mi oído..

-¡Despierta dormilona!.- Comenzó a dar brincos en mi cama. ¡Ahg! ¡Detesto eso!

-Escúchame, y escúchame bien, sabes que no me gusta que me despierten, lo odio.- dije aún debajo de mis sabanas.- Así que tienes exactamente tres segundos para desaparecer de mi habitación si no quieres que te aniquile.

-No lo harías.- dijo desafiante.

-Uno..

-No te creo.

-Dos..

-Uhm...- Comencé a escuchar sus pasos retrocediendo

-¡TRES!

-¡MAMÁ! ¡AYÚDAME!.- Como imaginé, comenzó a correr hacia las escaleras, mientras yo emitía una pequeña risa. Siempre gano.

No tenía otra opción que levantarme, claro que no quería. Si fuera por mí, dormiría por los siglos de los siglos. Pero según mi madre, ''es imposible''. Así que comencé a estirarme, estirar cada miembro de mi cuerpo. Luego, me dispuse a sentarme para colocarme mis pantuflas. Una... la otra y... como era de esperarse, volví a recostarme y a cerrar mis ojos para continuar durmiendo.

-¡Harley!.- Escuché un fuerte grito proveniente de la cocina.

Mamá, pensé.

-¡Ya voy, mamá!.- dije algo fuerte para que pueda escucharlo.

-¡Espero que no te hayas ''recostado'' otra vez con la intención de dormirte!.

Cuan bien me conoce esta mujer.

-¡Claro que no, mamá!.

Ahora si que no tenía otra opción que levantarme, salvo caso que quiera que mi colchón quede empapado por el balde de agua fría que es capaz de tirar mi madre, y volver a sacar mi colchón al sol y dormir en el sofá otra vez. No, claro que no quiero eso.

Rodando los ojos y con un pequeño gruñido hago mi camino hacía el baño de mi cuarto para lavar mis dientes y rostro. Al finalizar, voy hacia mi armario para escoger mi atuendo de hoy. El día estaba bonito hoy en Nashville, un poco nublado y algo de viento. Me encantaba este tipo de climas. Así que tomé el conjunto ideal, un sweater liviano gris y un short de mezclilla, con mis infaltables zapatillas adidas superstar. Al terminar, caminé hacia mi tocador y tomé mi cepillo para acomodar un poco mi rebelde cabello ondulado. La verdad nunca me ha gustado tenerlo tan largo hasta la mitad de mi espalda, siempre quise cortarlo por debajo de los hombros.

Miré hacia el espejo gigante que tenía en frente, la verdad es que siempre tuve problemas para aceptarme a mi misma. No me tenía afecto hacia mi. A pesar de que ya el gimnasio me haya hecho efecto, no me aceptaba del todo. No sentía que eso era mio, sentía más bien que era producto de las infinitas rutinas en ese lugar. Así que si, era un chica de cabello marrón oscuro, de tez morena, de ojos café y una sonrisa ''bonita'' según mis conocidos. Pero como estaba diciendo, de esos infinitos problemas de aceptarme, por fin lo hice. Esas infinitas charlas con mi mejor amiga funcionaron. Claro, ella siempre ha estado en mis peores momentos, como en los mejores. Su nombre es Rocio, o como acostumbro a llamarla, Rochi.

Terminé de retocarme el cabello. No me gustaba mucho el maquillaje pero opté por solo delinearme un poco los ojos. Todo estaba listo así que tomé mi teléfono y me dispuse a ver mis notificaciones.

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