Una vuelta por la ciudad

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Era por la mañana, quizá las ocho o las nueve, era un domingo y como de costumbre; aquella noche no había podido dormir.
Me sentía agotada y no quería levantarme de mi cama; pero no tenía sentido quedarme allí, no cuando sabía de sobra que por mucho que lo intentase no podría dormir. Así que me levanté y me dirigí al baño que tenía en mi cuarto, una vez dentro me di un baño para despejar mi cabeza.
Pero cuando el agua tibia impacto con mi piel, las mismas imágenes que había visto mientras dormía, volvieron a aparecer en mi mente y yo ya no pude contener más las lágrimas.

No sabía por cuanto tiempo seguirían atormentadome aquellos recuerdos, lo único que sabía era que tenía que seguir siendo fuerte por mi padre y por mi hermano pequeño.

Una vez me repuse de aquellas imágenes de hace dos años; salí del baño, me vestí con unos vaqueros largos, una camiseta negra holgada de manga corta y mis convers negros.
Cuando termine seque mi pelo y me peine, hice la cama y recogí mi habitación y cuando termine salí de mi cuarto.

Un vez estaba en el pasillo me dirigí a las escaleras, las cuales bajé rápidamente, una vez abajo me sorprendió no encontrar a mí padre en el salón así que fui a la cocina esperando encontrarlo allí desayunando con mi hermano.

Cuando llegué a la cocina no pude evitar entristecerme al ver que en la cocina solo se encontraban Marie (la mujer que mi padre había contratado hacia algunos años para cuidarnos a mi hermano y a mí) y mi hermano de pié junto a ella.

- Marie, donde esta mi padre?- pregunte rápidamente.

- Lo siento Liss, pero tu padre a tenido que ir a trabajar hoy.- me respondió Marie con un tono compasivo al ver la desilusión en mi cara.

- De acuerdo, Marie te doy las gracias, por venir hoy a cuidar de nosotros, en lugar de mi padre.

- De nada cariño, al fin y al cabo para mi ustedes ya son parte de la familia-  Me respondió ella con una sonrisa en los labios.

Yo le devolví la sonrisa y termine de conversar. Cuando termine de hablar con Marie me dirigí hacia mi hermano pequeño a el cual el cual le di un sonoro beso en la mejilla.

- Que tal estás peque?- le dije con una enorme sonrisa en mi rostro.

- Bien, hermanita sabes que?? Papi me va a llevar al parque cuando vuelva de trabajar. ¿Tú vas a venir con nosotros también?- En su rostro pude ver su emoción y su ilusión.

- Lo siento Álex, no puedo ir; mañana tengo clase y tengo que preparar las cosas.

- Jooo, pero.... hermanita, cuando sea mayor quiero ser como tú!

- Por qué lo dices pequeñajo?- le pregunte algo desconcertada.

- Porque tú eres la mejor y para es te esfuerzas mucho!- dijo lleno de emoción.

-Bueno, todavía te faltan 13 años hasta que tengas mi edad, así que todavía no tienes que preocuparte de eso.

- Sii! Es cierto- dijo mientras hacía una mueca y se reía.

- Que, ya has desayunado?- Le pregunté a Álex.

- Siii! Marie me preparo unas galletas para desayunar y después le ayude a recoger.

- Muy bien! ya eres todo un chico mayor! - Le dije a mi hermano mientras ponía una mano en su cabeza y lo despeinaba.

- Marie, gracias por cuidar de Alex, te importaría quedarte con él un poco más?? Es que quiero ir a dar una vuelta para ver dónde está mi nuevo instituto, al fin y al cabo llevo muy pocos meses aquí y todavía no conozco muy bien la ciudad.

- Claro, Liss vete tranquila, yo me encargaré de Alex mientras tú no regresas.

- Muchas gracias Marie, bueno peque me voy- dije mientras dejaba un beso en la mejilla de mi hermanito- volveré para la hora de comer.

Y así sin más fui hasta el garaje y arranca mi moto.
Así empezaba mi nueva vida en una nueva ciudad pero con los mismos demonios que me perseguían desde hacía algún tiempo.
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Mientras recorría la ciudad no paraba de pensar en los buenos amigos que ya había hecho allí.
Así que decidí llamar a mi mejor amiga de allí, al fin y al cabo que mejor forma de conocer la ciudad que con alguien que ella era del lugar?

Así que sin perder ni un minuto, aparqué mi preciosa moto y saqué mi móvil para llamar a Paula.

Al segundo tono Paula me cogió la llamada.

-Hola?

- Pau, soy Liss, mira estoy dando una vuelta por la ciudad. ¿Te importaría acompañarme y decirme dónde queda el Instituto?

- Claro que te acompañe Liss.Dime dónde estás?

- Recuerdas el bar de la playa donde os conocí a ti y a los chicos?

- Pues claro, es mi bar favorito.

- Pues nos vemos ahí.

- De acuerdo llego en 5 minutos. Hasta ahora!!

- Hasta ahora!- dije mientras colgaba la llamada.

Rápidamente guarde mi móvil de nuevo y arranque mi moto para llegar lo antes posible al bar en el que habíamos quedado.

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Espero que os guste este capítulo, lo más interesante está por llegar sigan leyendo.

Los adoro, espero que os guste, voten y comenten  😘😘.

Yo no soy como las demás Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora