1. Vaya día

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17 de Julio/ 2016

Bien, hoy inicio las clases en un nuevo colegio, nada fuera de la normal en realidad. Nunca me ha costado ser sociable pero tampoco es como que tenga mil amistades.
Está bien cambiar de aires, conocer nuevas personas, colonias y ropa.
Desperté de mi cama con las peores ganas que se pudiera, me puse unas sandalias y caminé como un zombie a mi baño.
Tomé el cepillo de dientes y cuando me miré al espejo no podía creerlo, me había salido un jodido grano en mi primer día de clases. Cepillé mis dientes y me recogí el cabello en un moño alto. Volví a mi habitación para arreglarme, faltaban 40 minutos para entrar a clases y yo aún seguía viéndome como una divorciada cuarentona. Comencé a maquillarme, no tanto para verme como Barbie pero si lo suficiente para no parecer una loca... Al terminar me coloqué mis jeans favoritos, una camiseta sencilla color café y mis converse blancos. Me amarré el cabello en una coleta alta y bajé a ver que había para el desayuno. Mamá se adelantó.
Había un plato de mi cereal favorito y jugo. Comí todo rápido, regresé a lavarme los dientes de nuevo (Sí, siempre me lavo los dientes como 40 veces al día).
Bajé y papá ya estaba esperándome en la puerta.

-¿Estás lista?- Preguntó atento, estoy segura que si le dijera que no apagaría el motor y me llevaría a ver una película a la sala.

-Si... ¿Por qué? ¿Crees que conoceré al amor de mi vida hoy y me iré de la casa por la noche?- Respondí sarcástica, mi papá y yo tenemos una buena comunicación.

-Sube al auto.

Y obedecí. Estuvimos todo el trayecto cantando canciones de "The 1975" juntos, lo bueno es que ambos tenemos el mismo gusto músical y estoy segura de que eso nunca cambiará.

-Hemos llegado, ¿Aún quieres entrar a ese lugar maldito? Porque aún puedo regresar a casa y decirle a tu madre que sufriste una emergencia femenina- Preguntó papá entre sonrisas.

-Ha, ha. Obviamente estoy lista para entrar ahí señor, ¿Qué me cree? ¿Acaso no sabe que todo infierno tiene a su Diablo?- Sonreí.

Bajé del auto mientras tomaba mi mochila, me despedí de papá de un simple movimiento de manos y caminé hacia la entrada. Volteé levemente la cabeza y papá aún volteaba hacia la escuela, como si en realidad él quisiera que yo no entrara ahí. Pero tenía que aceptarlo, su hija menor ya entró a la preparatoria y no seguiré usando pañales hasta los 70.
Caminé lentamente observando cada detalle, cada luz del lugar, cada pequeña basura, cuando... Unos tenis rosados claros bastante lindos llamaron mi atención del suelo. Levanté el rostro y vi a una chica rubia, bastante linda pero demasiado común. Rubia, ojos azules, labios rosados, estatura 1.65, medidas normales.
Me sonrió.

- Hola, ¿Tú también eres nueva?- Preguntó en un tono amable, al menos eso le agradezco.

-Sip ¿Y tú?- No sé para qué pregunto eso, si ella dijo "También" es obvio que es nueva, estúpida.

-Sí- volvió a sonreír- Mi nombre es Amy.

-Genial Amy, es un gusto- Respondí la sonrisa- Mi nombre es Sam.

-Sam...- Repitió en voz baja.

-Si, ¿Hay algún problema?- Pregunté confundida.

-¿Eh? Ah, no. Claro que no, es solo que... Es un nombre muy lindo- Volvió a sonreír.

-Pues... Supongo que gracias.

Me despedí de ella y seguí caminando, mi objetivo era mi aula de clases aunque no tenía ni la más mínima idea de dónde se encontraba ese lugar maldito. Se suponía que era el edificio A y yo estaba en el C.
Así que baje y mientras me dirigía a mi edificio noté a un montón de chicos, todos eran guapos. Pero había uno en particular, ese parecía el típico perfecto. Alto, tenía todo lindo, hasta el cuerpo.
Seguí caminando, tenía que pasar cerca de esos chicos así que me resigné a no mirarlos, el suelo era más lindo así que caminaba mientras lo apreciaba.

MercyWhere stories live. Discover now