Ella era hermosa, tanto y para cualquiera ¿alguien puede dudarlo? Si es así tendré que describirla. Su piel blanca como la porcelana y suave como el satín, su cabello oscuro y brillante, sus ojos de un azul tan profundo como el mismísimo mar; aquellos ojos en los cuales solía perderme en numerosas ocasiones y que ahora ya no podré más, ¿por qué? Es fácil, pero antes de saber la razón por la cual jamás lo haré; deberé contarles todo, creo que una historia de este nivel o de esta clase no debería ser publicado en algún lugar, ser de dominio público ¿por qué? De nuevo la respuesta es fácil; todos sabemos que el amor no es algo eterno y mucho menos algo perfecto. Esta historia tuvo un final tal vez un poco anticipado o tal vez abrupto, no lo sé, ustedes son los que deberían juzgarla, yo solo soy uno de los protagonistas, pero en fin, dejemos tantas interrupciones a lado y vayamos al grano porque ya es tarde y la luz comienza a desvanecerse por la ventana.
Todo comenzó hace tal vez unos dos meses, aunque si tomamos en cuenta todo, creo que debió comenzar el verano pasado cuando la conocí al llegar al colegio; al entrar al aula y ser presentado como el alumno de transferencia mientras todos y cada uno de los allí sentados me observaban, unos con desprecio, otros con diversión aunque la mayoría con indiferencia, pero lo que más llamó mi atención fue ella, su presencia me cautivó, ella fue una de las pocas personas que me observó sin ningún tipo de perjuicio. Me senté en un lugar vacío al fondo, no prestaba atención a la clase si no a ella, vamos, era lo más interesante que me había sucedido hace algún tiempo. Los minutos transcurrían lentamente y de manera tortuosa mientras la miraba grabando y memorizando cada parte de su rostro hasta que volteó a mi lugar ocasionando un choque de azul y gris —mierda— susurré. Ahora ella sabía que la observaba, rogaba mentalmente a dios porque no me tomara como un acosador más, pero lo que hizo después fue lo que me sorprendió en demasía, ella me dedicó una sonrisa diminuta mientras me sonrojaba ante el hecho de que me descubriera.
Tiempo pasó hasta que intercambiamos palabra, bendito trabajo de química que logró el hacer que nos reuniéramos en bina, gracias a eso comenzamos a charlar de manera constante logrando poco a poco que fuéramos amigos y así conociéndonos más hasta que un buen día después de mucho tiempo siendo confidentes me atrevía declararme, ella aceptó de alguna manera.
En esa época me sentía eufórico la mayor parte del tiempo, pero como toda buena situación poco a poco va decayendo; teníamos peleas constantes y pasábamos días enteros sin hablar, nos reconciliábamos y volvíamos a la misma rutina convirtiendo nuestra relación en un círculo infinito. Yo la amaba, pero mi carácter explosivo me acarreaba en diversas ocasiones problemas y gracias a esto tenía constantes lapsos de celos incontrolables, en diversas ocasiones la seguía cuando salía con sus amigas, poco a poco me convertí en un psicópata acosador o solo tal vez, siempre lo fui; todo marchaba normal o al menos lo hacía dentro de los limites "normales" de nuestra relación pero, en una ocasión todo se descontroló muy rápido al verla charlar con otro hombre, eso fue lo que sobrepasó los limites de mi cordura ocasionando que entrara en un estado de incontrolable furia y a todo esto se sumó sus evasivas constantes que terminaron desembocando en un episodio bastante trágico.
Aún recuerdo ese día gris en el que todo culminó rápidamente como una mecha que se consumía deprisa ocasionando una explosión de la que nadie estuvo a salvo, mucho menos ella que fue la causante de todo aquello; tal vez solo busco una excusa para lo que hice, una manera de evadir mi responsabilidad, el no aceptar las consecuencias de mis actos, pero mientras transcurre el tiempo, los minutos de mi reloj biológico recorren rápidamente, no tengo excusas y afrontaré las consecuencias tarde o temprano, aunque creo que será más temprano que tarde.
Un día de invierno nuestra historia de amor terminó de la manera más imprevista; al terminar las clases me dirigí con ella a mi departamento, pues miraríamos películas por la tarde, todo transcurría normal hasta que su celular comenzó a sonar indicando que tenía una llamada entrante, ella solo miro la pantalla e ignoro dicho llamado, pero su celular siguió sonando incesantemente hasta que decidió que era mejor atender aquello que parecía urgente; se levantó y camino hacia la cocina charlando quedamente con alguien, en mi mente surgió una de las típicas voces que últimamente escuchaba de manera constante en mi cabeza, diciendo que espiara su llamada, que tal vez me daría las respuestas que llevaba algún tiempo buscando y poco encontraba. Me levanté del sofá y caminé hacía la cocina de manera silenciosa mientras trataba de descifrar lo que ella decía y aún sin creer lo que escuchaba me enfadé gravemente, pero no era tan estúpido como para interrumpir su llamada que justo ahora parecía más importante que compartir tiempo conmigo. Cuando terminó su llamada la enfrenté, le cuestione el porqué de su manera de actuar, ella solo rio ante mis reclamos y me miró fríamente —Vamos, ¿Tú realmente creías que esto era verdadero? Joder, no digas que en serio lo creíste, por dios, tú sabías que salía con otros tipos y así lo aceptaste, como sea me voy — dijo mientras daba media vuelta y se disponía a salir de mi casa, aunque en ese momento también sabía perfectamente que se disponía a salir de mi vida, me encontraba tan frustrado, tan molesto y enfadado que actué sin pensarlo, ¿o tal vez si lo pensé? No lo sé, pero recuerdo que tomé el cuchillo que se encontraba en la encimera y corte la delgada capa de blanca piel en su garganta, aquella piel que tanto amaba, que era suave al tacto y que ansiaba tocar de manera amorosa, no tengo la menor idea si el cuchillo perforó la carótida o no, pero en cuestión de segundos la sangre comenzó a fluir de manera constante mientras yo solo observaba aquellos ojos azules que tanto amaba y decidí perderme en ellos pues sabría que no tendría otra oportunidad para hacerlo, ella chilló, intento formular palabra alguna, aunque no supe si lo logró o si no la escuché, durante sus últimos minutos de vida la observé cuidadosamente memorizando cada uno de los detalles de su rostro como la primera vez, me perdía en sus facciones que amaba con locura, que ironía, ¿no? todo lo que comienza con locura, tiene un desenlace de igual manera. Cuando dejo de respirar me acerqué a su oído y susurré —Te amo, desde el primer hasta el último momento en que te conocí — no supe en que momento las lágrimas brotaron traviesamente de mis ojos, ni cuando comencé a llorar desconsoladamente abrazando lo que alguna vez fue la persona que más ame durante mi existencia, solo recuerdo que había anochecido cuando recobré los sentidos. Ya era muy tarde cuando comprendí lo que había hecho y me embargo una tristeza enorme, pero también una urgencia por el deshacerme del cadáver que se encontraba en mi vivienda, ¿Qué haré? Fue la pregunta que surgió en mi mente, pasé aproximadamente las siguientes dos horas ideando un plan que me librara de la culpa al menos por un tiempo, así que decidí deshacerme de su cadáver arrojándolo al mar, el muelle se encontraba a unas dos horas en auto, podría evadir a la policía por un tiempo si me encargaba bien de esconder sus restos, porque su inasistencia sería notada al día siguiente de lo acontecido.
El siguiente mes pasaba todo mi tiempo de bar en bar, todos los días me encontraba ebrio como una cuba y en ocasiones perdía el conocimiento; poco a poco el remordimiento me consumía, me sentía fatal al saber que jamás la vería de nuevo, que a pesar de todo aún la amaba con locura y de manera desesperada buscaba una manera de verla o de soñar con ella, lo intente con el alcohol, drogas y nada funcionaba, me sentía tan vacío sin ella. Cierto día encontré la solución perfecta para ello, sabía que debía reunirme con ella en cualquier lugar donde se encontrara, porque hace mucho tiempo, cuando nuestra historia aun comenzaba le prometí el estar con ella siempre y en cualquier lugar; al fin había encontrado la manera de volver a sonreír, sabía que debía morir para volverla a ver.
Debo suponer que si lees esto es porque justo ahora me encuentro con la persona que tanto amo, con aquella a quien siempre amé, tal vez no me encuentre más en el plano existencial en el que te encuentras ahora, sabrás que si fue una historia trágica o no, si fue mi culpa, si realmente la amé o solo fue una obsesión depende de tu opinión porque yo actúe de acuerdo con lo que dicto mi corazón; probablemente no fue tan dramático como Shakespeare o aquellas novelas clásicas que representan el amor de una manera linda y a veces cruel; pero la vida es así, no es fácil pero no es tampoco lo es lo peor; es gracioso que lo mencione alguien como yo, pero quien mejor para decirlo que un posible psicópata que mató a su novia y que se suicidó para estar con ella; suena tan parecido a Romeo y Julieta, pero no lo es; aunque tú decides qué creer. Ya es tarde, es hora que me reúna con mi amada; lo siento, dejar la historia inconclusa, sin detalles o con un final de mierda es algo que ya no puedo cambiar; pero no puedo hacer algo mejor sentado en mi habitación mientras escribo todo esto en una hoja que se encontraba por allí suelta y traviesa, tal vez la tinta se encuentre borrosa o la caligrafía no sea la mejor, pero trataré de la mejor manera que no contenga manchas de sangre cuando por fin me vuele los sesos y me dirija a la felicidad que tanto anhelo. Sin más que decirte y con menos tiempo aún, me despido; espero que seas quien seas no me juzgues por mi manera de actuar o que si lo haces sea de la manera que desees, pero espero que de algo sirva que conozcas mi historia que para mí, personalmente tiene un final feliz y que sepas que morí de la manera más feliz que pude haberlo hecho, esperando el reencontrarme con mi amada.
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Carta a un desconocido
Historia Corta¿Qué sucede cuando amas a alguien con locura? ¿es posible que esta locura te lleve hasta los limites de la cordura, bordeando los limites de lo insano? Esta historia nos cuenta lo que podría pasar si esto sucediera, claro, si se trata de alguien que...
