Prólogo

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Rey había salido de el misterioso cuarto que reflejó su callada soledad.
El había elegido ser libre, pero con la promesa de estar con sus seres queridos.
Así que eligió la forma mas indicada de reflejar su libertad: ser un ave.
Y sus color representarían su estado de ánimo; pero se sorprenderán quienes lo vieron como una pequeña ave con majestuosas alas grises.
Reynaldo lo acompañaría por siempre, fundidos en un mismo cuerpo, una misma alma.
Y claro, Caedo no se quedaría atrás, pero ahora su pelaje dorado y su personalidad noble cobijarían  a Lía por algún momento no especifico.
Pero como todo entra y todo sale, también hay un  solitario amanecer y un feliz ocaso que perdurarían en su alma, por el  resto de su vida.

El ocasoWhere stories live. Discover now