Capítulo 1

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Me siento contra la pared y miro al vacío, la habitación esta igual que siempre, muebles viejos, polvorientos y extraños, las mantas bajo el escritorio, nuestras preciadas botellas de agua y nuestra única fuente de luz: unas cuantas velas, veo con miedo que sólo nos quedan tres velas, antes teníamos una linterna, pero nos la robaron; bueno si le preguntas a los que lo hicieron dirían que fue en pago a permitirnos quedarnos en su edificio. Sí claro, "su edificio". Odio esta vida, odio tener que pagar para poder vivir bajo un techo, de manera ilegal, odio tener que hurgar en basureros por comida, y sobre todo odio vivir como fugitiva.

En ese momento Maggie despierta somnolienta y se levanta de su manta para ir a acurrucarse en el regazo de Kile, él sólo le acaricia los enmarañados rizos y me mira, con sus ojos castaños pidiéndome una disculpa. Se suponía que estábamos planeando un modo de conseguir más comida, pero como Kile se niega a hablar de estos temas frente a su hermanita, damos por terminada la plática. Nunca he logrado entender ese sentimiento tan fuerte de amor que tiene hacia su hermanita; la protege más de lo que se protege a sí mismo y sin dudarlo daría la vida por ella. Volteo al otro rincón de la habitación y observo la figura dormida de mi hermano, Peter. Mientras que Kile siempre se preocupa por su hermana menor, yo sólo le pongo la atención mínima al mío, el hecho de mantenerlo con vida y darle la mayoría de las veces mi ración de comida es todo lo que recibe de mí. Suspiro y salgo de mis mantas, y me escabullo de la habitación, en silencio maldigo a Kile por posponer la planeación sobre cómo conseguir comida, nos quedan realmente pocas opciones, hallarla cada vez es más complicado y faltan aún varios meses para que alguno de los dos sea mayor de edad y pueda obtener un trabajo, el ir a un albergue es una opción inaceptable, al menos para él, ya que si vamos se quedarían con Maggie y Peter puesto que son menores de diez años. Me quedo observando por la ventana y recordando cuando fue la última vez que mi vida fue sencilla, y una solitaria lágrima recorre mi cara cuando me doy cuenta de que eso fue hace ocho años, antes de que naciera mi hermano. Lo recuerdo todo, mi padre me amaba, y nunca peleaba con mi mamá, pero todo cambio cuando ella murió durante el parto, mi padre se volvió distante y solo expresaba amor al estar con mi hermano. Mis pensamientos se ven interrumpidos cuando veo un reflejo que atrae mi atención, me fijo atentamente y alcanzó a ver como un señor señala nuestro edificio a un grupo de policías, tardo un momento en darme cuenta de lo que pasara a continuación y corro inmediatamente a nuestra habitación y en pocos segundos tomamos nuestras escasas pertenencias y con Maggie a la espalda de Kile y Peter aferrado a un asa de mi mochila huimos por la puerta trasera.

Mientras corremos tratando de poner la mayor distancia entre los policías y nosotros, puedo oír los sollozos de Peter, y por un segundo me veo impulsada a cargarlo y consolarlo y luego tras darle una mirada detengo ese estúpido impulso y sigo corriendo. Agotados nos escondemos bajo unos camiones abandonados y lentamente recuperamos el aliento, Peter busca mi mano y cuando lo volteo a ver, veo en sus ojos una mirada de súplica, y recuerdo que sólo tiene ocho y está asustado, pero después me golpean los recuerdos que como me trataba cuando todo estaba bien, hace tan sólo tres meses y volteo la vista, ignorándolo.

-Conozco otro edificio donde podríamos quedarnos, ahí vivía un chico de mi equipo de básquet- La voz de Kile me saca de mis ensoñaciones y simplemente le digo agotada:

-¿Y qué tan lejos está?-

-A unos dos kilómetros creo.-

Asiento lentamente y seguimos caminando, él sumergido en susurrarle un cuento a su hermanita para que se duerma en sus brazos y yo en mantener el ritmo. A pesar de fingir no notarlo soy capaz de ver cuando Kile le ofrece la mano a mi hermano y como este acepta el pequeño gesto de apoyo agradecido, esa es una de las cosas que me agrada de Kile, nunca me recrimina por qué desprecio tanto a Peter, siento sus dudas, pero nunca las ha dicho en voz alta y simplemente acepta que si mantengo a mi hermano a mi lado es por compromiso moral conmigo misma y no por amor fraternal. Finalmente llegamos al nuevo edificio y sólo puedo tener la esperanza de que no nos pidan nada a cambio de darnos el derecho a quedarnos; Kile deja a Maggie en el piso y ella corre a esconderse tras de mí mientras su hermano se acerca a la puerta para abrirla, al ver como titubea, me suelto la mochila y se la pongo a Peter en las manos, empujo a mi amigo y soy yo la que entra primero por la puerta, inmediatamente me pongo en guardia, hay demasiado silencio, y justo antes de que pase, sé que estoy a punto de ser golpeada por la espalda. Sólo tengo tiempo de alejarme un poco para que el golpe no me dé tan fuerte, aun así siento como se me nubla la vista a causa del dolor recibido. Me volteo y veo un chico armado con un tubo, mis instintos me obligan a defenderme y le lanzo una patada, de nuevo agradezco haber tomado clases de defensa cuando era niña y así la pelea se vuelve más pareja, logró quitarle el tubo de las manos, y lanzarlo lejos, desgraciadamente me acerco demasiado y me jala del cabello, ¡demonios! Se debió de haber soltado mientras corríamos. Justo cuando empieza a poner sus manos alrededor de mi cuello, Kile grita:

-¡Emmett! ¡Déjala ir! Soy yo, Kile, del equipo de básquet de la escuela ¿recuerdas? Es mi amiga, no la lastimes, por favor.- Asombrado, el susodicho Emmett suelta mi cuello y rápidamente me alejo.

-¿Kile? ¿Pero cómo? ¿Y qué clase de amiga es esta?-

Previniendo mi respuesta sarcástica, y probablemente grosera, Kile tapa mi boca, y salta a presentarme:

-Emmett, esta es Alex, estaba con nosotros en la escuela, y era mi vecina ¿recuerdas? Y ahí está mi hermanita Maggie, y el hermano de Alex, Peter. –

-Bien, hermano, un gusto verte de nuevo, pero en serio ¿llegar así de noche? ¿Qué querías, darme un susto de muerte o que hostias? ¿Qué ha pasado contigo?

Rápidamente Kile le cuenta nuestra historia, como al inicio de la guerra, mi familia, se había ido a su casa para tener mayor seguridad, y que tras los asesinatos de nuestros padres, su madre había empacado todo lo que nos pudiera ser de utilidad y habíamos creado un plan de escape, le cuenta como salió todo mal la noche que nos debíamos ir, como habían disparado a su madre y en nuestro pánico por huir habíamos olvidado que era en su bolso donde teníamos nuestras identificaciones, y como a causa de eso, ahora somos menores sin identificar y por tanto ilegales. Después sigue con el relato sobre nuestras peripecias durante estos tres meses y tras toda la historia llega al punto actual, es decir cuando huimos de nuestro edificio hasta aquí. Después de lanzarnos una severa mirada Emmett se ríe.

-Vaya, quien diría que viviríamos todo esto ¿verdad? Bueno, son bienvenidos a quedarse todo lo que quieran, en mi cuarto sólo estoy yo, así que se pueden instalar ahí. Y Alex, chica, tienes una fuerza increíble y peleas de maravilla.

-¿Lo ves? Sé cuidarme sola y defenderme- digo mientras miro a Kile y tomo mi mochila de los brazos de Peter. Seguimos a Emmett por las escaleras y entramos a un cuarto, pequeño, pero acogedor, y que aún conserva varios muebles.

-Alex y los pequeños pueden dormir en mi cama, y tú y yo Kile en el suelo, como en los viejos tiempos.-

Kile ríe y le responde:- Así es Emm, pues platícanos ¿cómo fue que llegaste a este punto?-

Mientras me lanza una manzana y otra a Kile, Emmett se sienta y comienza su historia:

-Bueno, al inicio de la guerra todo estuvo bien, pero tras varios citatorios para unirse al ejercito mi padre tuvo que ir, y nunca volvió, mamá y yo esperábamos lo peor, así que nos preparamos para ir a casa de mi tía, en Florida, solo que algo salió mal en el trayecto y nos separamos, y regresé a casa y he sobrevivido en una pieza gracias a que hice un trato con una de las pandillas, y yo les doy agua, mientras ellos me protejan. Ha funcionado bastante bien, así que este es un lugar seguro, todavía.-

Volteo a ver a mi hermano y a Maggie y ambos están profundamente dormidos, así que decido terminarme el resto de mi manzana y dormir. –Buenas noches chicos, me dormiré ya. Pero paso dormir en la cama, me iré a esa esquina de ahí. Y Emmett, lamento haberte golpeado-

-Oh! Vamos Alex, fuera de unos cuantos moretones estaré bien, y yo lamento haberte golpeado también. Descansa.-

Me acurruco entre las mantas y me sumerjo en un profundo sueño causado por el agotamiento de este día. 

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