Ella
Los sentidos te guían. Muchas veces le damos más importancia a la vista que a los demás sentidos. Pero ¿el día en que la vista no esté? ¿El día en que no existan las luces y los colores? Ese día será el primero en el que te darás cuenta que el tacto, el oído o el olfato son fieles compañeros.
Yo me guío siempre por el oído, no es que escuche perfectamente, pero mi cerebro reacciona a los sonidos mucho mejor que a la vista. Todos los días, al volver de la facultad, cruzo por una calle casi a oscuras. Nunca funcionaron bien las luces en esa calle, casi nadie se aventura a cruzar por allí, pero es el mejor camino para llegar a casa. Al cruzar nunca miro a los lados, sólo escucho y cruzó la calle. Eso siempre me funcionó, aunque todo cambia en la vida y yo no iba a ser la excepción a la regla.
Volví de mi último día de exámenes, la cabeza ya no respondía por el cansancio y estaba mareada por el sueño. Al llegar a la esquina oscura escuche que un camión se acercaba. Sabía que era el camión que transporta piedra, ya que suele pasar por allí desde la cantera que está a unos kilómetros. La luz del vehículo me segó y el ruido que producían las piedras me aturdió. Odio el ruido porque me marea. Me di vuelta para evitar la luz, ese fue el momento donde todo se volvió silencio y un olor dulce me invadió.
La luz, el sonido, incluso el olfato... todo desapareció. Desperté, no sé dónde ni cómo pero lo hice. Trate de abrir los ojos pero una venda me lo impedía. Otra venda apretaba mi nariz y se metía indiscreta en mi boca. Pude sentir como tenía algo en los oídos, algún tipo de tapón, que me impedía oír con claridad. Todo lo que me quedaba esa el sabor de la venda en mi boca y el tacto.
Trate de moverme, pero tenía manos y pies atados. Comencé a desesperarme, me agite cada vez más y la venda en mi boca hacía que me sintiera asfixiada. Podia sentr el corazón fuertemente retumbar en mi pecho por la mezcla de miedo y desesperación, pero siempre me comporte de forma tranquila en mi vida y esta no debía ser la excepción. Trate de tranquilizarme. Respire lo más profundo que pude y me concentre en darme cuenta de donde me encontraba y como era mi alrededor.
Estaba sobre mi costado derecho en un colchón o algo por el estilo, este tenía sábanas suaves y gruesas como la de los hospitales, y una colcha liviana pero bastante caliente. Al moverme un poco logre patear lo que supongo que era el borde de la cama que era de metal, caños redondos y fríos. A mis espaldas había una pared algo rugosa y muy fria. Me sentía mejor sabiendo más o menos como era mi entorno. Me di cuenta que tenía el cabello recogido y ya no tenía mi ropa, sino un vestido o camisón que me llegaba casi a las rodillas. También logre sentir viento, tal vez había una ventana o un aire acondicionado cerca de mí. No entendía muy bien donde estaba, pero estaba segura que no era un lugar agradable. Estire las manos tratando de descubrir más del lugar donde estaba. No parecía encontrar nada hasta que toque algo, cálido y blando. Era algo grande y tenía una textura parecida a la tela de jean. Ese debía ser el momento donde tendría que haber dejado de tocar pero mi instinto no funcionó y trate de tomar ese objeto tibio. Al tocarlo con mas fuerza se movió, escuche algo lejano ya que los tapones no me dejaban mucho margen para oír, y lo sentí. Una mano de largos dedos fríos me apretó por un segundo la muñeca, luego me soltó y se alejo. Sentí un golpe sordo, supuse que era una puerta.
Me quede quieta un segundo. Quien podría ser? Tenía preguntas para esa persona. Que pretendía hacer conmigo? Por qué estoy atada? Por qué tengo los oídos tapados? Pero lo que más me intrigaba era ¿por qué huyó de mi de esa manera? Todavía podía sentir la fuerza que imprimió su mano en mi muñeca, el temblor que tenía, la duda. Era miedo? No podía ser miedo de mí, yo no puedo hacerle nada en mi condición. La mano que me tomo en la calle oscura no tenía miedo ni nerviosismo, nunca tuvo duda. Me moví hasta que me destape, tenía calor y estaba mareada. Sentí el aire moverse cerca de mí, luego el retumbar de la puerta. Esa persona volvió? No pasó nada por unos momentos, ni un movimiento del viento, ni un toque en mi cuerpo, no había retumbar de sonidos y el ambiente estaba tranquilo. Trate de hablar, sabía que no podía pero quise intentar saber que pasaba, aunque sólo logre un gemido extraño y el aire se me acabó. Era difícil respirar con la venda apretada y eso me ponía nerviosa.
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Sentidos
Mystery / Thriller"Los sentidos te guían. Muchas veces le damos más importancia a la vista que a los demás sentidos. ¿Pero el día en que la vista no este? ¿El día en que no existan las luces y los colores? Ese día será el primero en el que te darás cuenta, son fieles...
