Dylan dejó que el agua de la ducha recorriera todo su cuerpo, pensando en los exámenes de la semana siguiente.
Siete exámenes ,cinco días.
Imposible.
Y no sabía por qué razón no era capaz de concentrarse.
Miró el reloj, aún dentro de la ducha y decidió que era hora de salir del sumidero de pensamientos, o, como es conocido por todos los demás humanos ,la ducha.
Se secó con terrible lentitud.
No quería ponerse a estudiar.
Desde que se adueñó del cuarto de su hermano ,todo estaba lleno de cajas, era demasiado vago como para colocarlas.
Buscó desesperadamente con la mirada lo prohibido, y, abriendo la ventana para que el humo no se quedara en la habitación y su madre no se alertara , encendió el cigarro.
Dio una profunda calada, sin ser capaz de hacer más que echarse la bronca a sí mismo por no ser capaz de mantener la promesa de no fumar.
La ventana da a una calle tranquila y, aún más directamente, a una ventana a su misma altura que como única decoración alojaba un cactus.
Y la cortina se abrió de repente, revelando una chica bajita, pecosa, con la piel muy pálida y muy pelirroja.
- ¿Nunca te han dicho que fumar es malo?
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Hey,Ginger.
Short Story-Hey Ginger ,tengo un problema,cambio. -Oh dios, ¿y ahora qué pasa? -Mi gato se ha comido los deberes. -Dylan, no tienes gato. -Lo sé ,solo quiero que me ayudes a hacerlos. Ginger abre su cortina lentamente, y solo encuentra a su especial amigo hac...
