CAPÍTULO 1

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SKYLER:

Sostengo mi collar mientras me muerdo el labio inferior, me siento intranquila al no saber cuanto saque en la prueba final de matemática, para mi los estudios son algo muy importante en mi vida además de mi madre. El profesor por fin entra al salón de clases y nos mira sin expresión alguna logrando que me ponga aún más nerviosa si es posible.

-Buenos días alumnos, haremos esto lo mas rápido posible- estamos esperando aqui desde hace una hora, quiero acabar con esto de una vez por todas - diré las calificaciones por orden alfabético así que atentos que no pienso repetir ninguno. ADAMS 6.5- veo como mi compañera de atrás sonríe aliviada, lo bueno de esto esque solo somos 20 alumnos en mi salón- BROWN 7- esto se esta haciendo aburrido además que yo soy la letra M. Decido terminar mi dibujo que dejé por la mitad, cuando lo termino vuelvo a escuchar al profesor y ya va por la letra L- LEWIS 4.5- mi compañero palidece por la calificación y yo haría lo mismo si fuera él- MILLER 9.5- sonrió ampliamente al escuchar mi calificación.

Agarro mi teléfono y le mando un mensaje a mi mamá.

Skyler: saque 9.5 en mi examen final de matematicas en un rato estoy llegando a la casa.

Mi mensaje parece no llegarle y es raro ya que siempre me contesta casi al instante, mi mamá ha estado algo rara estos días y cada vez que le preguntó al respecto me evade y se pone nerviosa.

-Bueno eso es todo pueden retirarse- dice el profesor mientras chequea algunos papeles, levanto mis cosas y me voy lo mas rápido posible del salón. Tengo que ir directo a casa y contarle a mi mamá sobre mi calificación, estará muy feliz.

- Sky! - detengo mi paso y veo como Sophie, mi mejor amiga, llega a mi lado con la respiración agitada y una gran sonrisa en el rostro - ¿vas a casa? - asiento con una sonrisa - ¿puedo ir contigo? Logan no quiere llevarme y no quiero ir a casa - Logan es el hermanastro de Sophie, su padre se caso dos meses después de que la madre de Sophie falleciera con la perfecta personificación de la madrastra de Cenicienta, pero en vez de dos horribles hermanastras le tocó dos horribles mellizos que le hacen la vida imposible. Y su padre, ni que decir de su padre. Un hambriento por dinero que por lo único que se volvió a casar fue por la herencia de la madrastra y que deja que traten a su hija como quieran.

- Por supuesto Sophie, mamá estará encantada de verte - digo pasando mi brazo por sus hombros para animarla.

***

Al llegar a casa soy recibida por la mirada de todos los vecinos pero no cualquier mirada sino una cargada de pena y lastima, sin dudarlo corro al interior de mi casa.

- Mamá! - grito con una sonrisa caminando hacia la sala - ya llegue! - al no verla ahí me dirijo a la cocina pero tampoco la encuentro allí - que raro - susurro caminando esta vez a la planta superior con Sophie - ¿mamá? - pregunto al llegar a su habitación pero tampoco hay nadie en esta - ¿que está pasando? - se supone que tendría que estar en casa, fue despedida hace dos días y dijo que aprovecharía para tomarse un descanso por unos días antes de volver a buscar empleo.

Alertada salgo al patio trasero y cruzo la cerca del vecino y toco su puerta. Al instante soy recibida por su esposa que me mira con una expresión fría, algo muy común en ella.

- Disculpe Señora Gill, pero ¿habrá visto a mi madre? No la encuentro por ningún lado - la mirada de la señora Gill cambia a la de pena con la que me recibieron los vecinos una vez me vieron.

- ¿No lo sabe? - pregunta arqueando una de sus cejas.

- ¿Saber qué? - preguntó confundida frunciendo el ceño.

- Llevaron a su madre en una ambulancia hacia una hora, se estaba ahogando cuando la encontró la señora Porter y perdía pulso. El vecino Hill le dio primeros auxilios antes de que llegara la ambulancia pero no sabemos como se encuentra desde que se fue salvo la señora Porter que fue la única en acompañarla. - siento un nudo en la garganta y como mi esófago y mi garganta se contraen impidiendome hablar. Al parecer mi mirada lo demuestra ya que la señora Gill dice lo que deseo preguntar - está en el Hospital General - sin esperar más salgo corriendo saltando la cerca y cruzando la puerta trasera de mi casa donde se encuentra Sophie recostada en el umbral viéndome confundida pero sin decir nada me sigue al lado sin despegarse de mi hasta llegar a la acera donde paramos al primer taxi que vemos y una vez le doy la dirección a donde debe ir siento que puedo respirar.

¿Cómo sucedió? Es la primera pregunta que llega a mi cabeza ¿Qué pasó mientras yo no estaba? Mi mamá no es de las mujeres que les pase este tipo de cosas, ella siempre ha tenido un perfecto organismo y eran pocas las veces que se enfermaba.

Una vez llegamos al Hospital General salgo del auto con rapidez olvidando por completo al taxista que me grita que le pague, corro hacia recepción con la respiración agitada por haber corrido tanto.

- Viviane Miller Bramson - musitó una vez recupero mi voz.

La mujer me ve de pies a cabeza para luego teclear algunas cosas en su computadora.

- Al final del pasillo doblando a la izquierda, Habitación 214 - una vez termina de hablar camino por donde me indicó y veo a algunos médicos salir de una habitación con rostros decepcionados o agotados, y mientras más me acerco a dicha habitación es en la que se supone que se encuentra mi madre.

Por favor no, que no sea lo que creo

Camino sintiendo como si cada paso fuese caminar sobre vidrio, esperando que apenas abra la puerta la encuentre sentada mirándome con su dulce sonrisa y que nos demos un efusivo abrazo y ella me consuele mientras lloro por lo preocupada que estaba por ella pero no es eso lo que precisamente encuentro al girar el picaporte y abrir la puerta.

- Hora de muerte 5:50

hora de muerte 5:50

hora de muerte 5:50

hora de muerte 5:50

hora de muerte 5:50

Las palabras de aquel doctor robusto se repiten una y otra vez en mi cabeza como el tic tac de un reloj que anuncia que son las doce. Un tic tac tan parecido a los latidos de mi corazón en este momento. El dolor surgiendo por cada parte de mi cuerpo hasta consumirme por completo, el llanto tan esperado desde que vi las miradas de los vecinos que anunciaban lo peor llega a mi para consumirme por completo en lágrimas y ahora lo único que queda es el dolor de que perdí algo demasiado valioso que no se compara con el oro de todo el mundo multiplicado por mil, algo tan valioso que no se reemplaza con nada, por eso dicen que el amor duele pero este tipo de amor duele muchísimo más que cualquier cosa que jamás sentí.

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