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Había renegado con el otra vez....

El impulso había ganado y las ganas de llorar también

las lagrimas seguían cayendo por mi mejilla, no le di importancia y seguí corriendo lejos... lejos del dolor que habían dejado sus duras palabras.

Era ya muy tarde pero eso no me importo... hasta que por fin llegue grite y grite con la esperanza de desaparecer la fuerte presión que sentía en el pecho.

Nadie me oiría, nadie... solo las colinas que se ocultaban detrás de los arboles; estaría sola, solo yo y el dolor.

Querida hada madrinaStories to obsess over. Discover now