Es un día cualquiera, como muchos otros.
Me levanto de mi cama , me meto a la ducha, salgo y escojo uno de los vestidos favoritos que es azul marino y con puntos blancos para ir a la preparatoria.
-¡Ásdís, baja ya está el desayuno!-dijo mi madre Davina.
-¡Ya voy mamá, me estoy arreglando!- le dije apresurada.
- ¡No querrás llegar tarde el primer día de escuela, ¿ o sí ?!
-¡Ahora bajo!-contesto eufórica, me di el último vistazo en el espejo el cual reflejaba mi cabello pelirrojo, ojos azules , mi piel tan pálida como una muñeca de porcelana, mis labios color escarlata debido al labial que me puse, mi vestido y unos converse a juego.
Recojo mi mochila que estaba en la cama con un par de libretas y un bolígrafo, y bajo al desayuno que mamá ha preparado.
-Buenos días hija- planta un beso en mi frente.
-Buen día a ti también-regreso el beso a mi mamá en su mejilla.
-Acaba pronto el desayuno porque se te hace tarde, no querrás dar una mala impresión.
-No, me faltan unos cuantos bocados para acabarme el plato con huevos fritos y haggis, no te preocupes.
-Bueno, cuando acabes de desayunar lavas tus platos y entonces podrás retirarte.
-Vale- contesto a su orden y hago lo que me pide.
Subo rápidamente a lavarme los dientes e irme a la escuela.
-¡Nos vemos dentro de unas cuantas horas!
-¡Suerte, nos vemos al rato!
Salgo de casa dando un portazo corriendo hacia mi Mazda, lo enciendo y salgo metiéndole pie.
La preparatoria no se encuentra muy lejos, está a 15 minutos pero caminando me haría 30, por lo que entenderán prefiero ir en coche.
Llego al estacionamiento que es bastante amplio y algunas zonas no estaban totalmente aparcadas, encuentro un lugar en el que puedo dejar mi coche sin la menor dificultad.
Al ver la hora , al parecer tengo 20 minutos de sobra así que me doy la libertad de recorrer el campus.
Este es enorme, con muchas áreas verdes. Algo que siempre me ha gustado son los lugares menos concurridos, ahí puedo ser yo misma y sin necesidad de forzar nada. Poder sentarme debajo de los árboles es conectarme con algo que siempre he sabido que tengo, pero aún no se qué sea, es como si algo dentro de mí no esté del todo completo... una pieza que no encaja en el rompecabezas.
Conforme pasan los segundos veo a más personas entrar. Grupos de amigos dándose la bienvenida después de unas largas vacaciones, chicas escaneando a quien sea que pase junto a ellas ... ya saben, el típico ambiente de preparatoria.
Camino atravesando los jardines hasta llegar a unas puertas de cristal, comienzo a abrirlas justo cuando un chico choca conmigo.
- Ehhh, lo siento.
- No te preocupes- levanto la vista y me doy cuenta que se encuentra un poco incómodo- Soy Ásdís ¿Tú eres?
No responde inmediatamente, se rasca la frente y las palabras fluyen.
- Ailard- a respuesta, ofreciendo su mano como saludo- ¿Eres nueva?
- Sí ¿Y tú?- suelto aceptando su mano.
- Si- ríe un poco nervioso- ¿Comparamos horarios?
- Ohhh ¡Claro!- suelto una risa abriendo mi mochila para sacar un papel arrugado, volteó a ver a Ailard quien ya tiene el suyo afuera- aquí está.
Me acerco un poco más a él y veo que son exactamente iguales.
- Bueno, pues ya está- me sonríe.
No me había parado a observar bien a Ailard, pero es atractivo... cabello rubio, ojos cafés, piel bronceada, atlético, alto y bonita sonrisa.
Le sonrío de vuelta y me detiene la puerta para que pueda pasar.
Al entrar lo primero que veo es un cartel de bienvenida en el arco principal, lo pasamos y damos con que hay dos pasillos.
- Bueno, creo que las clases están por empezar y estamos un poco perdidos ¿No lo crees?- levanto la vista para hacer contacto visual.
- Venga, veamos si alguien nos orienta un poco, mira- señala a un hombre, con un maletín- tiene pinta de profesor.
No se si Ailard habló demasiado fuerte, pero el hombre reconoce el origen de la voz y al mismo tiempo me pregunto si nuestras miradas le han indicado que necesitamos ayuda.
- Buenos días- el tono de su voz suena algo autoritaria, pero a la misma vez amable. Está caminando hacia nosotros-veo que se encuentran desorientados ¿Puedo ver sus horarios?
- Buenos días, claro aquí tiene el mío- Ailard le tiende su hoja e intercambia miradas entre el profesor y yo- nuestro horarios son iguales.
- Síganme - devuelve el horario de Ailard y empieza a caminar tomando el pasillo de la derecha.
El interior de la preparatoria no se queda atrás, es igual de grande que las áreas verdes. He contado 7 puertas antes de llegar hasta el fondo.
- Bueno, aquí es su primera clase- abre la puerta del salón invitándonos a pasar- espero les agrade su educación al igual que el campus, sean bienvenidos.
- Gracias- contestamos al unísono.
Cuando entramos sólo quedan unas cuantas mesas para que esté del todo lleno, nuestro compañeros no se ven tan amigables. Unos están en sus celulares escuchando música, otros en sus grupitos y algunos apenas levantaron la vista.
- ¿Nos sentamos en esa?- Señala la mesa justamente en medio del salón.
- No veo que haya otra mejor opción, no me gusta estar en el fondo.
- Somos dos.
Caminamos al que sería nuestro lugar por los siguientes meses, sacamos las cosas necesarias para tomar notas y nos sentamos a la espera del profesor asignado.
Apenas pasa un minuto y la clase empieza.
- Mi nombre es Lorcán, estaré impartiendo Química y cualquier sugerencia de cómo se pueda mejorar el curso, al final de la clase.
Lorcán es hombre como de 56 años, con algunas canas ya a la vista, lentes y extremadamente formal.
-Buen inicio de semana- susurra mi compañero.
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PLENILUNIO
Science FictionÁsdís tiene 18 años y vive en Escocia. Lugar donde las viejas costumbres aún son puestas en práctica y el silencio puede hablar más que las palabras. Muchos han decidido cerrar algo que a través de generaciones se fue perdiendo y sólo unos pocos si...
