No se cuanto tiempo ha pasado desde aquel incidente, mejor dicho desde aquel instante en que él hizo eso, en el que él me hablo y me mostró aquello, en el que él....me engañó.
Mi nombre es Elizabeth, Elizabeth Smith, me mudé a España cuando tenía 7 años ya que mi padre tuvo que traernos a mi madre y a mi a este lugar gracias a su trabajo; nunca me he sentido bien aquí, las personas me miran y me juzgan solamente porque mi madre es mexicana, para mi no es algo anormal escuchar todos los días "Tu madre hace ricas comidas, aunque de seguro es lo único que hace bien" o cosas peores como "¿Estas segura que tu madre no se droga?" En fin eso es sólo lo mas leve que me han dicho.
Estudio en una escuela pública en un pueblo pequeño (gracias a Dios) pero eso no me impide sentirme un poco asfixiada por las personas, normalmente en los descansos me voy al jardín de la escuela y me subo en un árbol y escucho canciones de Jamie Lawson o de One Republic mientras veo hacia el horizonte o algunas veces me digno a bajar la mirada y veo como se confiesan los hombres hacia las mujeres o en ciertas ocasiones como se drogan con mariahuana. En fin nadie quiere escuchar la aburrida vida de Elizabeth, una chica común sin ningún talento especial y con el profundo deseo de regresar algún día a Inglaterra...mi hogar.
Un día de camino a casa estaba escuchando All is beauty y de repente empezó a llover pero no era un lluvia suave de esas que disfrutas cuando las gotas caen y tocan tu piel, no, esa lluvia era diferente venía con una intensidad que te deseaba estar dentro de tu casa al lado del fuego, en ese mismo instante comencé a correr y si en mi lógica pensaba que al correr iría más rápido a casa cuando en realidad lo único que hacía era caerme constantemente, en fin lo único que logre hacer fue que, al no poder ver nada, termine en un bosque del cual nunca noté su existencia, era un bosque peculiar, tenía varios rosales con rosas de varios colores ¿Quien diría que existían las rosas negras? Mientras buscaba un refugio en ese bosque vi a lo lejos un Kiosko (o por lo menos así lo conoce mi madre) y mientras avanzaba hacia el me di cuenta de su belleza, un Kiosko hecho de mármol pulido cubierto de rosas en sus paredes y un techo con una pintura borrosa. Al entrar a ese kiosko lo único que recuerdo fue que me acurruque en una esquina y me dormí.
A la mañana siguiente los suaves rayos del sol rozaron mi piel y me hicieron despertar y lo primero que vi fue el techo, la pintura, aquella pintura que estaba borrosa ya no lo estaba más, se podía ver claramente como era una pintura basada en un cielo estrellado pero por alguna razón brillaba, ¿Cómo es posible que una pintura brille? Mientras contemplaba aquella pintura sentí como alguien tocó mi hombro y yo por instinto lo golpee o bueno al menos eso intenté hacer, era un hombre usando un traje como sacado de cuentos de hadas, al parecer era un hombre mayor pero a pesar de eso era muy apuesto, estaba petrificada; no sabía que decir o hacer hasta que él finalmente hablo.
-¿Cómo te llamas jovencita?-su voz era tan grave y masculina- Soy.. (¿Qué estoy haciendo?) Elizabeth
-Oh, ya veo, ¿Y qué edad tienes?- Tengo 16 años, ¿Y usted?.
- Creo que te asustarias si supieras- (¿Acaso esto es una broma?)
-Mi nombre es Dracher Mehr, ¿Dormiste en este Kiosk toda la noche?- (Supongo que se refiere al Kiosko) Si..-
-Ya veo, ven conmigo- ¿Disculpa? Tengo que irme a mi casa ahora, además lo acabo de conocer.
-Entiendo, entonces ve a tu casa o al menos intenta ir-
Ese viejo loco, ¿Que se cree?, de seguro es un pervertido con un nombre falso que secuestra a mujeres para hacerles cosas horribles. Mientras intentaba regresar a casa llegue al pueblo en el que vivía o bueno donde se supone que estaba. Este definitivamente no es el pueblo en donde vivo, todas las casas estaban hechas como antiguas casas inglesas y las personas estaban vestidas como aldeanos o algunos vestian como de clase alta, es como si hubiese retrocedido en el tiempo; desesperada corrí de nuevo al bosque a encontrarme con aquel hombre de esta mañana que por alguna razón todavía seguía ahí. Al momento de verlo me di cuenta de que no estaba en casa, que estaba en un lugar diferente y mágico y que aquel hombre que tenía ante mis ojos iba a ser muy importante en mi vida, sin saber en aquel entonces que él iba a ser la persona que me engañó.
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Soundberg
De TodoAquellas noches mágicas en las cuales las luciérnagas bailan en los jardines y las luces de la ciudad brillan como un montón de estrellas, esas noches mágicas e inigualables nos transportan a varios mundos en los cuales todo es posible. Elizabeth, u...
