El día era fresco y cálido, era el primer día de clase de mi último año. Estudiaba en una escuela privaba, llamada High School The Lasko's. Fue nombrada así por su fundador Joseph Lasko, hace más de cien años. Desde nuestros primeros años de escuela hasta su último año. Mis padres y mis abuelos estudiaron allí, es cómo un legado. Teníamos unifomes, una camisa blanca de mangas largas, una corbata, de color azul oscuro, una chaqueta de color azul oscuro yuna falda de color crema, debajo de las rodillas, pero nadie las usa así. Sino sobre las rodillas o más arriba. Medias blancas largas, y zapatos negros. Esa era la vestimenta aceptada en la escuela.
Estaba de pie en un pequeño balcón de mi habitación viendo el vecindario, un vecindario de las grandes élite, dónde personas muy reconocidas, de grandes empresas. El recidencial Moore, tenía el apellidos de William Moore, el creador de estas edificaciones, tenía la más alta seguridad, las casas eran similares el residencial contaba con ocho calles, y dos parque, uno de niños y otro para todas las personas.
-¡Eva! - escuché a mi madre desde el primer piso.
-¡Voy! - dije lo suficientemente alto para que me escuchará. La casa costa de dos niveles, el primero, la sala, el comedor, la cocina, una terraza, el jardín delantero y el trasero. La parte superior, con las habitaciones, cinco en total, cada una con su baño. Delante de la entrada estaba la escalera, bajé casi corriendo las escaleras. -No corras- dijo Papá. Desde la sala.
-Hola papá - dije alegré y fui hacía el. Nos abrazamos y fui a la cocina. Donde encontré a Marie, una de las mucamas de la casa junto a mamá. Ella ha estado junto a nosotros desde mi nacimiento.
-Hola mamá. Hola Marie - dije y le di un beso a cada una.
-Cariño - dijo mamá y comenzó a peinar mi cabello.
-Mamá no - dije intentado alejarla de mí.
-No te muevas - dijo ella, y tuve que dejar de moverme. Ella recogió mi cabello en un cola de cabello. - Ahora estas mejor. Mi bebé - dijo halando mis mejillas.
-Mamá, duele - dije alejando sus manos de mi cara.
-El desayuno esta listo - dijo Marie.
-Cariño, el desayuno. - dijo mamá llamando a papá, tomé el plato con algunas frutas y lo llevé a la mesa.
Nos sentamos a comer, mamá siempre obligaba a Marie a comer junto a nosotros, ella se sentía avergonzada por papá. Pero a él le alegraba verla ahí, junto a nosotros.
Luego de desayunar subí por mi mochila, tomé mi teléfono y volví a bajar. Me despedí de mis padre, y de Marie antes de salir. Subí a mi auto color gris, de dos cuatro puertas, era pequeño. Mis padre querían regalarme uno mejor pero aún me gustaba mi auto. Subí la música, y salí del garaje.
Luego de unos veinte minutos y música llegué a la escuela, cómo todos los primeros días, vemos caras nuevas y caras viejas. Bajé del auto, después de estacionarlo. Entré por la puerta principal, era invisible. Las personas no notaban mi presencia.
Tomé mi celular y busqué mi nuevo horario en la pagina de la escuela, dicha página no sólo era para educación escolar sino para chismes sobre toda la escuela. Llegué a mi casillero, desde que entrabas a la preparatoria hasta terminarla teníamos el mismo casillero.
-¡Hola bebé! - dijo una voz muy familiar para mi, era Mia. Me giré para verla, tenía su uniforme de animadora, se veía algo bronceada.
-Hola - dije y nos abrazamos. Alguien más nos abrazó, nos alejamos y vimos a Spencer, con una gran sonrisa. -¡Spencer!
-La misma, bebes - dijo ella con su aptitud toda poderosa.
-¿Como estuvo su verano? - pregunté. Ambas comenzaron a hablar acerca de sus veranos. Mia, había viajado a Europa con sus hermanos mayores. Mientras que Spencer, viajo al Caribe con su familia.
-¿Tu? ¿Que hiciste todo el verano? - dijo Spencer luego de unos cinco minutos de cuando comenzaron a hablar.
-Si, Eva. Cuéntanos - dijo Mia. Parpadie varias veces, antes de contestar sono la campana. -Nos cuentas en el almuerzo.
-Nos vemos - dijo Spencer. Y ambas se fueron a sus clases. Miré mi calendario, matemáticas. Cerré el casillero y fui a mi clase. Entré en el salón, mi pie choco con una silla haciéndome caer sobre mis rodillas.
Escuché algunas risas, pero en especial la de Verónica Wood, una de las chicas más odiosa de la escuela. Siempre llevaba maquillaje, su falda estaba más arriba de lo normal. Su cabello era rojo, largo y lacio. Sus ojos azules oscuros, piel muy blanca. No siempre tenía una gran personalidad, era malcriada, siempre quería lo que tenían los demás. Un año compitió contra Mia por ser líder de las animadoras, no dejaba en paz a Mia ni un segundo hasta que se aburrió y lo dejó.
Me levanté del suelo, choque contra el pecho de alguien. - Lo siento - dije acariciando mi frente.
-¿Estas bien? - dijo, una voz masculina. Levanté la mirada y vi a Adam, movió mi mano para ver mi frente. - No hay nada
-Si... Estoy... Bien - dije algo tartamuda. El sonrió y siguió su camino hacia los asiento detrás. Me senté en una de las mesas de adelanté. Giré un poco mi cabeza hacía atrás para poder verlo.
Él reía juntos a sus amigos, y Verónica que se había acercado a ellos. Volví mi mirada al frente, y el profesor entró. Se presentó y la clase comenzó.
El restó del día fue dentro de clases, con diferentes personas del último año, que quizás nunca volviera a ver. Llegó la hora del almuerzo, entre a la cafetería con mis audífonos y la música a un alto volumen. Tomé el almuerzo, lo pagué. Miré hacia las mesas en búsqueda de Mia o Spencer.
Alguien toco mi hombro, me giré para ver el rostro de la persona. Con una sonrisa enorme, Mike O'Neal me miraba. Mike es algo así como el novio de Mia desde hace unos pocos meses, antes de salir de clases, pero Mia no estaba segura si realmente son novios. También era el mejor amigo de Adam, es uno de los mejores jugadores. Es amable, simpático, la versión masculina de Mia. Sus ojos oscuros, cabello también oscuro, es alto 1,75. -Hey - dijo.
-Hola - dije
-¿Y Mia? - dijo y se rasco la parte trasera de su cabeza. Parecía algo avergonzado.
-No la encuentro. - dije, me quite los audífonos - Ayúdame a buscarla y hablaré bien de ti - se dibujó una gran sonrisa en su rostro.
-Seguro - dijo. Me hizo girar, colocó sus manos en mis hombros y comenzó a guiarme dentro de las mesas. Me sentó en una mesa vacía. -La encontré - dijo y se subió sobre la mesa. Miró a su alrededor - ¡Mia! - grito.
Todos en la cafetería giraron a verlo, Mia acababa de entrar a la cafetería. Ella lo vio, recuerdo perfectamente cómo los de Mia se iluminaron y sus mejillas se enrojecieron - Mia, te encontré - dijo Mike lo suficientemente alto para que ella lo escuchará. Bajó de la mesa, y caminó hacía Mia, los chicos de la cafetería le abrían paso hasta llegar a ella. Las tomó de las manos y camino hasta dónde estaba.
Se sentaron junto a mi, Spencer llegó con su almuerzo. Luego de unos minutos Mike fue por su almuerzo y el de Mia.
-¡Chicas! - gritó Mia llamando nuestra atención -¿No es lindo?
-¿Quién? - dijo Spencer, y le dio una mordida a su hamburguesa.
-Habló de Mike - dijo Mia.
-Le dije que hablaría bien de él, si me ayudaba a encontrarte - dije y Spencer río.
-¿Que? ¿Y te creyó? - dijo Spenser riendo. - Mike es muy tonto.
-No lo es, es muy lindo - dijo Mia defendiendo a Mike.
-¿Te gusta tanto? - dije y ella me miró. Pensó su respuesta por unos segundos.
-Aún no sé - dijo.
La conversación término ya que Mike y Roger Thomas, unos de sus amigos. El siempre molestaba a Spencer, sobre como es ella. Es alto igual que Mike, ojos verdes, de cabello castaño, piel blanca con algunas pecas.
-Hola Spencer - dijo con una voz graciosa y se sentó a su lado.
-Roger, no comiences - dijo ya malhumorada.
-No te molestare, preciosa - dijo y Spencer lo miró mal. Yo sólo reí por debajo.
Más o menos así fue como comenzó todo este año, este último año de nuestras vidas como niños de preparatoria.
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"Adam & Eva¨
Teen FictionMi nombre es Eva Morrison, tengo diecisiete de edad, estoy en mi último año de escuela. Durante los últimos años, han sido iguales, estudiar, respirar y comer. No he hecho nada extraordinarios. Soy muy callada, tímida, y no tengo mucho amigos. Mi ca...
