-Vamos Ronald, come algo. Desde que salimos del burdel aquella noche, no has pegado ojo ni has probado bocado. Vas a enfermar.
-Me resulta imposible, sabiendo que en cualquier momento podrían pegarnos un tiro. Y lo peor es, que nadie nos echaría en falta a la semana siguiente. Llevamos fuera una semana, y mi teléfono no ha sonado ni una vez, y tú ni siquiera tienes.
-No empieces a gruñir desde tan temprano. Al menos salimos vivos de allí, y Patrick también, ¿es lo que importa no? Seguimos luchando viejo.
Ronald y Marisa llevaban una semana acampados a pocos metros del centro médico privado que tenía el burdel, para atender a las chicas en caso de emergencia. Estaban adentrados en el bosque, en una vieja caravana que el viejo Ronald aún conservaba de su época joven.
Ronald, Patrick va a ser trasladado a un centro privado cerca del burdel. Le han disparado. acude en cuanto te sea posible, y trae a Marisa, a Patrick le alegrará verla.
Estas fueron las últimas palabras que el viejo Ronald escuchó de Loreen, una semana después, ni un solo mensaje, ni llamadas...nada. Los tres chicos habían desaparecido de la faz de la tierra para él.
-Es probable que esa llamada esté envenenada Ronald, conozco a Román. Seguramente nos quiera en bandeja, y qué mejor modo que encerrarnos en su propio hospital. Loreen y tus demás amigos están pringados, cogidos por los huevos. No podemos ir al hospital ahora, sería nuestro fin.
Ronald se llevó las manos a la barba y suspiró.
-Tienes razón, es un suicidio ir ahora. Mejor te llevaré a casa, allí cogeremos mi caravana acamparemos cerca del dichoso hospital, y cuando nos sea posible, sacaremos a Patrick y a los chicos de allí.
-Creo que no lo has entendido Ronald, tus amigos, están amenazados, vigilados día y noche. Ahora, para salvar sus culos, están en el bando contrario al nuestro. Roman no mata, deja seguir viviendo, pero esclaviza, como ha hecho con tus amigos. Aunque no hayan muerto, los hemos perdido.
-¿Ronald? ¡Despierta viejo, te quedas en babia!
-Estaba recordando la última llamada de Loreen, y nuestra conversación posterior. Aún no puedo creer todo lo que está pasando, y menos aún que no podamos acudir a la policía. Tú sabes lo que hay en ese antro, ambos sabemos donde está Patrick.
-Si Román es denunciado, al cabo de cinco minutos tiene bajo tierra a todas las chicas que oculta. Sería una masacre, tú no le conoces, está loco. Además, mataría a Patrick, estoy segura de ello. Tengo miedo de hacer cualquier movimiento, podría hacer que el castillo de naipes se derrumbase en un instante.
-¿Y qué piensas hacer, estar entrando cada día a ese hospital hasta que te hagas vieja?
Marisa había conseguido un traje de enfermera, y cada día desde que Patrick ingresó, entraba a escondidas en el turno de noche, para verle. Tenía la esperanza de poder sacarlo de allí, pero no era sencillo. Estaba en coma, así era imposible. Sin embargo, en la última visita, despertó, lo cual llenó de esperanzas a Marisa, que ya trazaba en su cabeza un plan de escape.
-Por lo que he podido saber, Román ha obligado a tus amigos, a hacer creer a Patrick que todo lo que ha vivido en el burdel ha sido un sueño. Que nada ha sucedido y que si está allí, es por un accidente de tráfico. Parece que quiere quitarle a Patrick la idea de que todo lo vivido hace una semana, fue real.
-¿Y estás seguro que eso ha sido idea de Román?
-No lo sé, solo sé lo que tus amigos están haciendo. Desconozco el motivo, aunque sí es cierto que me parece impropio de Román.
Loreen sujetaba con fuerza el cuello de Román, mientras Patrick se desangraba a pocos metros.
-Morirá, si no es atendido rápido preciosa. Tengo una clínica privada justo a cien metros, es su única oportunidad de sobrevivir pero, para ello, te rogaría que apartaras tus sucias manos de puta de mi cuello
Loreen se apartó con resignación y Román se levantó de un salto, aún dolorido.
-Este joven sabe demasiado sobre mi local, así que, no veo motivo para permitirle que siga viviendo. Si sale con vida, podría buscarme la ruina, ¿Comprendéis?
El silencio envolvió el sótano, mientras varios hombres armados, entraban en la oscura habitación, apuntando a Loreen, Ryan y Michael.
-Veo que no tenéis mucho que objetar, lo comprendo, yo tampoco veo razones para dejarle seguir con vida. Sin embargo me surge una duda enorme, qué hago con vosotros.
-Te ayudaremos a recuperar a Marisa. Ha escapado esta noche. Sabemos que conoce tus secretos, pero te la traeremos de vuelta, a cambio de que nos dejes libres. Nos iremos, lejos, y olvidaremos todo lo que ha pasado aquí-dijo Ryan mientras Loreen y Michael le miraban con incredulidad
-¡MARISA! Cómo puede haberme hecho esto, si era mi favorita...la muy zorra, sabrá quien soy en cuanto la tenga delante. Está bien, tendréis una vigilancia intensiva, pero os dejaré marchar si me la traéis de vuelta, esa puta sabe demasiado.
-Y Patrick, qué pasa con él-gimoteaba Loreen
-Sabe demasiado, no puedo permitir que siga con vida.
-¿Y si lo olvida?
Román se giró hacia Loreen y la miro con rareza.
-¿Cómo?
-Si conseguimos que crea que todo esto ha sido un sueño, no tendrás nada que temer. Solo hace falta un poco de interpretación, y todo esto quedará en una simple pesadilla para él-
-Eres una putita lista eh-dijo Román mientras pasaba la mano por el culo de Loreen-Muy pero que muy lista. Esta bien, Llevadle con mi hermano, a ver qué puede hacer por él. Venga, todos al hospital, yo enseguida iré, antes tengo que terminar un asunto con esta dama-
Cuando se quedaron a solas, Román tomó su pistola y apuntó a Loreen.
-Ahora vamos a pasarlo bien putita, muy pero que muy bien. He salvado a tu amigo, y debes agradecérmelo muy bien, vamos, arrodíllate.
A Loreen se le había corrido el maquillaje, y lloraba casi con vergüenza delante de Román, que comenzó a bajarse los pantalones.
-De ahora en adelante, cada noche vendrás aquí, y me la chuparás hasta que me canse. De lo contrario, tu amigo morirá. Y no solo él, tus otros dos amigos, le harán compañía. Así que, ahora, empieza a lamer puta.
Loreen empezó a besar el miembro erecto y repulsivo de Román. Era de un tamaño considerable y estaba totalmente afeitado. Lo besó con asco, mientras Román le daba tirones en el pelo.
-Eso es, hasta dentro zorra, sigue, eso es...¡Vamos! quítate la ropa, vamos, voy a follarte.
Loreen temblaba de miedo. Aquel hombre estaba apunto de follarle y ella no podía hacer nada más que prestarse. Poco a poco, el miembro erecto de Román fue introduciéndose dentro de Loreen, que gritaba de dolor.
-Eso es, grita joder, grita, así me gusta, que te duela zorra, vah vah...Oh Diossss si, oh si-gemía Román mientras se vaciaba dentro de la chica- Eres una buena zorra, quizá te de trabajo y todo-Dijo Román mientras le lanzaba 50 Libras a Loreen, que lloraba lágrimas de puro dolor sobre la mesa de mármol
-Vamos, vístete, no querrás ir así a ver a tu amigo.
Te mataré cabrón, en cuanto Patrick salga de ese hospital, te mataré con mis propias manos. No me hará falta ayuda, te retorceré el cuello y te desangrarás en mis pies. Lo disfrutaré cabrón. Lo disfrutaré.
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¿Te quieres fugar conmigo?
AventuraEl héroe, no siempre luce capa y espada. En ocasiones, puede esconderse tras unos bellos tacones de barrio
