Un error en el tiempo (A)

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Todos los miembros de la familia Weasley, junto a un grupo de amigos de los más jóvenes, se encontraban en La Madriguera para pasar las fiestas navideñas. Los adultos habían salido a realizar algunas compras, y todo transcurría con total calma hasta que, de repente, en el piso de arriba comenzó a escucharse una fuerte discusión.

—¡James, eres un idiota! —gritaba Rose a todo pulmón.

—¡Y tú una insoportable rata de biblioteca, Rose! —le devolvía los gritos James.

—¡Al menos con eso logro algo productivo! —vociferaba ella—. ¡Pero tú solo buscas fastidiar a los demás!

—¡Disfruto de la vida! —replicaba él.

—¿Qué demonios buscas con esto? ¿Tratar de demostrar que heredaste el estúpido ingenio de tu familia para molestar?

—¡Y tú pretendes igualar o superar las habilidades insoportables de tu madre! —rugió James en respuesta—. ¡Las dos son exactamente iguales: unas malditas ratas de biblioteca!

—¡Con mi madre no te metas, idiota! —chilló Rose, apuntando directamente al pecho de James con su varita—. ¡De no ser por su ayuda, tu precioso padre se habría muerto en su primer año en esta maldita escuela!

—¡Pues tú tampoco te metas con mi padre! —le gritó James, empuñando también su varita y devolviéndole la amenaza—. ¡Y te recuerdo que no niego que eso sea verdad!

—¡¿Qué crees que haces, James?! —gritó Rose, sin apartar la punta de la varita ni un solo centímetro—. ¡Deja eso exactamente donde estaba!

—¡Te lo devolveré única y exclusivamente si prometes dejar de meterte en mis planes! —replicó James, sosteniendo la varita con una mano mientras con la otra agitaba peligrosamente un destellante reloj de arena.

—¡Eso es completamente imposible, eres demasiado predecible! —se burló Rose con una risa nerviosa—. ¡Suelta el maldito gira-tiempo, idiota! ¡No tienes ni idea de lo que puede pasar si lo manipulas así!

—¡James! ¡Rose! ¡¿Qué demonios pasa aquí?! —rugió Teddy irrumpiendo en la habitación, seguido de cerca por todos los chicos que estaban en la casa—. ¡Bajen esas varitas ahora mismo! ¡AHORA!

Aquel grito autoritario surtió efecto y ambos bajaron las varitas lentamente, pero James se apresuró a aferrar con más fuerza el gira-tiempo.

—Devuélveme eso, James —exigió Teddy con voz dura.

—Ni hablar, Ted —se plantó su primo.

—Como dijo Rose, eres demasiado predecible, James. Entrégalo ya —insistió Teddy.

—¿Ah, sí? Pues veamos qué es lo que hace esto exactamente —desafió James, antes de empezar a girar el dispositivo con furia.

—¡NO! —gritaron Teddy y Rose al unísono.

De un segundo a otro, la habitación entera quedó cegada por una intensa y violenta bola de luz emitida por el gira-tiempo. Todos fueron violentamente absorbidos por el destello. Segundos después, aterrizaron de golpe sobre el césped frío. Al recuperar la compostura y mirar a su alrededor, descubrieron que estaban en las inmediaciones de un frondoso bosque, envueltos en la absoluta oscuridad de la noche.

—¿Dónde estamos? —preguntó Albus, frotándose un hombro dolorido.

—Por las características del terreno y los árboles de atrás, diría que estamos justo al lado del Bosque Prohibido —concluyó Dominique, poniéndose de pie con esfuerzo—. Aunque la pregunta más importante aquí sería: ¿en qué maldita época estamos?

—¿A qué te refieres con que en qué época? ¡Estamos en vísperas de Navidad! —protestó Lily, sacudiéndose la tierra de la ropa con impaciencia.

—Lily, si abres los ojos y te fijas bien... ¡NO HAY NIEVE EN NINGÚN LADO! —exclamó Louise, señalando el suelo desprovisto de blanco—. Además, el trasto que usó el idiota de tu hermano es un gira-tiempo.

—Eso significa que acabamos de viajar al pasado... —susurró Lily, volviéndose hacia su hermano mayor con una mirada asesina que prometía una muerte lenta y dolorosa—. Gracias, James. De verdad, te pasaste de la raya. ¡Ahora sí que lo lograste y nos metiste a todos en tus malditas bromitas!

—¡Yo qué iba a saber que esto iba a pasar! —se defendió James a la defensiva, sintiendo que el peso de las miradas de todos caía sobre él.

—Si asistieras a clase en vez de hacer el payaso, lo sabrías perfectamente —le espetó Scorpius con desprecio, cruzándose de brazos—. Eso se enseña en tercer año, y tú vas camino de sexto.

—¡Chicos, silencio! Creo que sé exactamente en qué época estamos... —interrumpió Hugo con los ojos muy abiertos, señalando a lo lejos a un grupo de jóvenes (Harry, Ron y Hermione) que caminaba animadamente por un sendero cercano—. Estamos en la época en que nuestros padres todavía estudiaban en Hogwarts.

—¡Todos al bosque, ahora mismo! —ordenó Victorie con la voz temblando de pánico—. ¡Nadie nos puede ver aquí!

Sin pensarlo dos veces, el grupo entero corrió a ocultarse entre la espesura de los árboles lo más rápido y silenciosamente posible.

—Ahora ya nos ha quedado claro que estamos en una época donde nuestros tíos todavía van a la escuela —susurró Fred en un hilo de voz, procurando que solo los suyos le escucharan—, pero la verdadera pregunta que surge ahora es: ¿en qué año exacto?

—Podría ser que estén en sexto año, o incluso antes, no estoy del todo segura —murmuró Lily con el ceño fruncido.

—¿Por qué lo dices, Lily? —preguntó Lucy con recelo.

—Según las historias de mamá, ella y papá empezaron a salir formalmente a finales del sexto año de él. Y a partir de ahí no se separaron jamás —explicó Lily, entornando los ojos mientras observaba a los jóvenes que caminaban por el sendero—. Por allá van solo mi padre y mis tíos...

—Es verdad —apoyó Albus a su hermana—. Si hemos llegado justo a su sexto año, debemos estar a tan solo unos meses de las fiestas navideñas.

—Tenemos que buscar a alguien que nos ayude porque, si ustedes llevan razón... —comenzó a decir Teddy, mirando a su familia con una mezcla palpable de asombro y terror helado—, significa que acabamos de retroceder veinticuatro años en el tiempo. O tal vez incluso más.

—¿Y qué pasa si usamos de nuevo el gira-tiempo para volver? —preguntó Molly, al borde del pánico.

—¿Y por qué diablos crees que no podemos? —bufó Lucy dándole un manotazo seco y furioso en el brazo a su primo—. ¡PORQUE EL MALDITO GIRA-TIEMPO SOLO FUNCIONA EN UNA SOLA DIRECCIÓN, IDIOTA! ¡Y ESA ES HACIA EL PASADO! ¡ASÍ QUE, POR TU CULPA, ESTAMOS ATORADOS VEINTICUATRO AÑOS ATRÁS DE NUESTRA ÉPOCA!

James se quedó mudo, incapaz de articular una sola palabra de defensa. Esta vez la había cagado a lo grande; y lo peor de todo era que las catastróficas consecuencias no recaían solo sobre él, sino sobre toda su familia y sus mejores amigos.

—Lo mejor que podemos hacer ahora es buscar ayuda en el castillo —zanjó Molly con voz firme, comenzando a caminar entre la maleza después de comprobar que el trío del pasado se había alejado lo suficiente—. Por lo que parece... vamos a tener que pasar una larga temporada aquí.

Dicho esto, todos la siguieron en completo silencio por el sendero hacia la escuela. Nadie se atrevía a decir nada; James marchaba cabizbajo al final del grupo, intentando volverse invisible para evitar una nueva ronda de reproches.

En el pasado gracias a James (Editado)Stories to obsess over. Discover now