Abrí los ojos y hasta eso me dolió.
No sabía cuanto había bebido la noche anterior ni cuando me fui a la habitación, pues desde el quinto trago de whisky en adelante no recordaba nada. El sol se metía por completo a la habitación por la ventana de cristal que daba una hermosa vista a la playa, había requerido aquello en la recepción del hotel pues el olor a mar y la cálida brisa era algo de lo que me gustaba disfrutar.
Me giré sobre un costado y fruncí el ceño de inmediato. No estaba durmiendo solo.
Enredada entre mis sabanas blancas había una mujer. No podía ver su rostro pues estaba de espaldas a mi pero si podía notar perfectamente el hecho de que estaba desnuda.
No, no, no.
Intenté hacer memoria, ¿Siquiera la conocía? No, pues lo confirmé al inclinarme sobre ella y ver su rostro. Era hermosa, pero nunca en la vida la había visto.
Había venido a este hotel por una convención de negocios de la empresa, cuando cerramos el trato con los accionistas mis compañeros de trabajo y yo decidimos pasar al bar para celebrar, pero por mi mente no pasaba ni un solo recuerdo que incluyera a esta señorita a mi hablando, mucho menos enrollándonos.
Sentí movimiento en la cama y noté que se estaba despertando. Se giró mostrándome sus pechos y cuando abrió sus ojos por completo dio un respingo al verme allí.
—¿Tú? —inquirió, notó que estaba desnuda y haló las sabanas rápidamente para cubrirse—¿Qué haces aquí?
—Bueno, esta es mi habitación—observé haciendo un círculo con mi dedo índice—¿Quién eres?
La chica arqueó una ceja—¿Quién soy yo?—sinceramente parecía ofendida—¿Vas a decirme que no me recuerdas ?
Negué—Parece que bebí demasiado, ¿Podrías contarme?
En vez de eso la chica bufó y se levantó de la cama de golpe pisoteando fuerte, buscando creo que su ropa que se hallaba dispersa por el suelo. ¿Pero por qué reaccionaba así?
—A ver, a ver—me puse de pie—¿Tú si recuerdas? Porque no parecía como si lo hicieras cuando despertaste—me coloqué delante de ella—Tengo una cruda horrible, no puedes culparme por no recordar.
Se colocó las bragas y me enfrentó—Si recuerdo que me invitaste un trago, me senté a la mesa con tus amigos y terminamos medio borrachos, te ofreciste a acompañarme a mi habitación y siéndote sincera no sé como terminamos en la tuya, ¿Feliz?
—¿Ves que no recordar no es un delito?
—Pero al menos sé quién eres—contraatacó.
Debía admitir que estaba tratando de parecer sereno delante de ella pero la verdad era que por dentro me estaba muriendo, ¿Le había sido infiel a mi esposa con una chica que ni conocía?
— ¿Al menos usamos protección?
Ella me miró como si quisiera golpearme—¿Qué parte de que no recuerdo eso no entiendes?
Visualicé un zafacón en la esquina del cuarto y me dirigí hacia él, estaban los envoltorios de los dulces que comí el día anterior y efectivamente había un preservativo.
Llevé mis manos a mi cabeza y me senté en la cama, la angustia y preocupación se adueñaron de mí al comprobar el hecho de mi infidelidad.
Yo amaba a mi esposa.
—¿Qué demonios te pasa? —escuché su voz muy cerca y noté que estaba delante de mí ya vestida, entonces mi masoquista cerebro se dio la tarea de estudiar su aspecto. Tenía el pelo largo oscuro, casi negro. Sus ojos eran marrón claro y sus labios eran rojos y llenos, a pesar de que traía el maquillaje corrido pude notar que era hermosa, y cuando recorrí su cuerpo con la mirada también noté que era perfecto—¿Vas a quedarte mirándome como idiota?
ESTÁS LEYENDO
Intravenoso
Romance-Arruinaste un matrimonio de doce años por una aventura Cayden-susurró. No podía mirar a mi esposa y ver sus lágrimas derramarse por mi culpa, la decepción en sus ojos me mataría aún más.-Espero de corazón que el haber perdido esto valga la pena. ...
