Untitled part

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  No era él, lo sabía, la imagen que le devolvía el espejo no era la suya, había algo dentro de él, alguien. O quizás era él el que estaba dentro de otra persona, ¿cómo saberlo? ¡cómo! Se le carcomía el alma solo de pensar en él de tiempos lejanos, la vida es un tictac que el alma ignora, ahora ni su nombre puede recordar.

Todos lo conocen como el "viejo Rick" fue el pintor más famoso de la ciudad hace doce años, nacido en una colonia lejana y boscosa, ya nadie recuerda el día en el que el joven Rick llego en aquel tren con su maleta llena de colores y papel, ya hace tanto de eso. ¿quién lo recordaría? Si ni él puede, tal vez únicamente yo; era un día infernal hacia tal frío que apenas podía moverme, lo miré con su sonrisa tan brillante.

Se dio a notar rápido, sus pinturas eran cotizadas y admiradas, todas las tardes lo veía caminar, aveces en los suburbios, a veces en los parques o encima de las torres de alguna catedral, duraba horas mirando, soñando, después tomaba su pincel y como una canción hacia sonar cada contraste, cada color.
Pero nunca se percató de mi presencia... 


  yo era muy cauteloso no hacía ningún ruido que pudiera delatarme en presencia de él, ahora no importa si aleteo mis alas con furia, él no me mira, así es él y eso lo orillo al abismo de los sueños opacos.
Mi amigo incomprendido, tus noches espió ..
"Rick el pintor que puede plasmar una sonrisa sin rostro, solo con oírla,
el que hace bailar las nubes en una hoja de papel".
Le han robado las notas de la vida y el color de los sonidos, y vaga en sus paredes, busca las respuestas de sus desdichas y es que no entiende que esto no es más que una línea de eslabones, donde él no es más que otro objeto.
Hoy el correo trajo una enorme caja, lleva horas en la mesita de mármol Rick trata de esquivarla sus ojos tienen un brillo especial, este hombre está al borde de los límites humanos su soledad y la humedad tienen un nombre, un nombre de estrella, ancestral, infinita y lejana "Len" le susurra al viento.
todo es distinto desde el rugir del anden, todo es distinto desde que aquella ves cerro sus ojos,
el crepúsculo del 9 de noviembre fue cuando Rick la conoció estaba en el parque como de costumbre, pintaba el paisaje de la banca vacía que yo ocupaba, sabía que no me pintaba a mí porque sería demasiado vulgar para mi artista, pero aun así me sentía alagado al formar parte de su nada. Mientras posaba un costalito de huesos se interpuso entre el artista y el arte, la pequeña niña inflo sus cachetes y se inclino hacia la nariz de Rick
-¿Qué haces? -pregunto
-estoy pintando- contesto dándole una sonrisa
-yo también pintaba, a mi mamá le encantaba verme volar en las aves de mis cuadernos, por cierto llámame Len- la niña se acomodaba a un lado de él.
-tu llámame Rick, y dime Len porqué no lo haces más, no podría ser yo si no pinto sabes-
-lo intente pero la magia se termino, ¿tu mamá también adora que pintes?- embozo con aire nostálgico.
-no conozco a mi mamá- dijo Rick y recordó lo poco que sabía de ella, él vivió con su abuela desde el primer mes de nacido, su madre desapareció y jamás supo de ella.
Como no puede haber magia en una niña nos preguntamos Rick y yo pero ambos guardamos la duda.
Así paso ese atardecer Rick quedo platicando con la pequeña, yo me marche tengo mis propios deberes, al día siguiente me enteré que Len era una pequeña de nueve años y a lo que el buen pintor averiguo siempre la veían andar por el parque; sola regalando sonrisas y jugando en las hojas secas que daban los árboles con su sentimiento otoñal.
No paso mucho tiempo para que Len y Rick fueran buenos amigos, ella lo seguía siempre que salia a pintar, se sentaba junto a él, jugaba en silencio, no le gustaba interrumpirlo.   

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