No era un día soleado pero era casi imposible esperar eso estando en una aldea de elfos de agua. A Vera le parecía que el coronel debía tener algo en su contra. Llevaba 3 años trabajando para MAWORA (Magic World Regulatory Agency), de los cuales la mitad del tiempo había sido como agente en el campo junto a Andrew. Habían resuelto siempre los casos en tiempo récord y habían hecho investigaciones que otros agentes no supieron realizar. Más por el trabajo de ella que por el idiota de Andrew, su compañero.
Por eso, le parecía impensable que su jefe les hubiera llenado la mañana de una tarea tan aburrida y desesperante como ir a recordarle a los duendes sobre las millones de multas que tenían que pagar. Los duendes eran criaturas que irritaban hasta a la persona más calmada del mundo. Además eran inmaduros, no se podía razonar correctamente con ellos. Eran muy parecidos en personalidad a los niños humanos, inconscientes de sus acciones pero con energía de sobra para realizarlas.
Cuando habían protestado, el infeliz de su jefe les había contestado "pero si ustedes aman los duendes! Ya olvidaste tu primer caso Vera?". No. No lo olvidaba. Pero una cosa era haber ido a investigar una casa con supuestos efectos de la magia negra que en realidad era solo una broma de un duende y otra muy diferente era tener que ir a llevar papeles por una ciudad repleta de ellos.
Como era de esperarse, Andrew no se había aparecido y ya llevaba unas cuatro horas en eso. Vera camino por las pantanosas calles del valle hacia la siguiente dirección y se detuvo frente a la casita. Llamó a la puerta sin esperar nada. Sus sentidos eran agudos y sabía que allí no había nadie.
Genial, pensó, hora me tocará jugar a las escondidas por tercera vez el día de hoy. Se metió un poco entre el bosque que había detrás de la casa agradeciendo haber traído botas impermeables. Buscó entre unos arbustos y cuando iba a empezar a maldecir a todos por existir escuchó una voz detrás suyo.
-Buenos días pastelito
- Por milésima vez, ¡¡NO me llames así!!- dijo al tiempo que le pegaba en el brazo a Andrew- ¡eres un desgraciado! ¡¿Cómo se te ocurre llegar hasta ahora?! No me levante de buen humor y me haces perseguir duendes de agua sola. Empiezo a pensar que quieres morir prematuramente...
-Lo dices como si tú pudieras hacerme algo. Para compensarte te traje tu almuerzo-dijo sonriendo y ofreciéndole una bolsa- lo sé, lo sé, me amas.
Ella miró la bolsa y después lo miró a él.
- Nada me garantiza que no lo hayas envenenado o algo por el estilo. Si de verdad quieres compensarlo vas a tener que hacer las vueltas que quedan solo. ¿Qué se supone que era taaan importante esta mañana?
-Dormir, evidentemente. No iba a madrugar solo por duendes- Volvió a ofrecerle la bolsa a Vera, quien esta vez la recibió- además, llegó un trabajo real. Estaba cuadrando cosas para investigarlo. ¿Ya lo revisaste?
-Lo habría hecho si alguien no hubiera destruido mi computador
-Oh, vamos Prim. Pensé que ya lo habías superado. Solo empezó a sonar endemoniadamente y ... -y su compañero no termino la frase... Por qué una bola de agua del tamaño de un balón le cayó en la cara. Miraron hacia arriba y vieron un pequeño ser azulado flotando cerca de la copa de un árbol. Él los miro, se rió y saltó a quien sabe dónde. Primavera no pudo aguantar su risa. Andrew la miró enfadado.- y ahora pones a esos diablos en mi contra...
-jajaja no me mires a mí. Eso fue idea de él. Y como amas el optimismo mira el lado bueno, la comida está seca Jajajaja- Prim dejó de reírse cuando Drew la miró con una sonrisa de medio lado. Solo sonreía así antes de pedir un favor o de hacer algo que la enojará o incomodara.
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Saga MAWORA: Primavera
FantasySer policía no es un trabajo aburrido. Mucho menos si trabajas en MAWORA (Agencia regulador del mundo mágico por sus siglas en inglés). Habrás leído muchas historias con hombres lobo, vampiros, brujos, sirenas, fantasmas, hadas y demás criaturas mág...
