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Algo interrumpe mis sueños, un sonido estridente. El sonido del cuerno. Suena tres veces, la señal de que están atacando el castillo. Me levanto de un salto y observo a través de la ventana. Los guerreros ya están en su posición y mi padre se encuentra dando órdenes desde una de las almenas. En ese momento, llaman a la puerta. Uno de los hombres de mi padre, junto con mi madre y mi hermana pequeña Cornelia se encuentran en mi puerta.
-Querida, acompañanos, debemos ir a un lugar seguro.-mi madre me pide con firmeza pero en sus ojos veo el temor que siente.
Antes de salir de mi habitación cojo mi espada y mi amuleto de la suerte. Sigo a mi madre y mi hermana por el pasillo hasta llegar a una zona donde están reunidas todas las mujeres y los niños. Odio quedarme aquí pero no me van a dejar luchar. Espero con impaciencia durante largo rato. Mucho rato después, un guerrero nos dice que el peligro ha pasado. Salimos del refugio e inmediatamente vamos a buscar a mi padre. Cuando llegamos a la plaza primcipal del castillo, vemos algo que nos horroriza. Hay varios cadáveres que ya están empezando a retirar y algunos destrozos. Casi todos los muertos son asaltantes pero un cuerpo tirado en el suelo y rodeado de guerreros llama mi atención. Veo los colores del clan y busco con la mirada a mi padre pero no lo encuentro. Un sentimiento de terror recorre mi cuerpo. Corro hacia los hombres y los aparto a empujones. Tumbado en el suelo y cubierto de sangre, yace el cuerpo de mi padre. Mi garganta se cierra y mis ojos arden. Empiezo a llorar a gritos. Mi madre y mi hermana se acercan y cuando lo ven, se derrumban. El jefe de la guardia las aparta con cuidado y evita que vean el estado de mi padre. Cierro los ojos y el dolor atraviesa mi corazón. Mi padre suelta un pequeño quejido y abro los ojos de golpe. Le miro y el abre lentamente los ojos. Habla roncamente:
-Mi niña, ya toda una mujer. Has crecido tan rápido y ahora...ya no voy a poder verte el día de tu boda...ni a mis nietos... No puedo dejaros solas, ¿quién cuidará de vosotras? ¿Quién se encargará del clan?
-Padre, yo me encargaré. Yo puedo gobernar el clan, tú me has enseñado a ello.
-Mi pequeña, una niña no puede gobernar un clan-una tos hace que deje de hablar- Debes casarte...encontrar a alguien que se encargue de él. Encontrarás a un hombre bueno...un hombre justo que te quiera...lo sé mi niña, lo sé...
Al oír como su voz se va apagando, el dolor se incrementa en mi pecho. Las lágrimas resbalan rápidamente por mis mejillas. Los hombres congregados en el patio quedan en silencio. Una fina lluvia comienza a caer y se mezcla con mis lágrimas. Me levanto y miro alrededor. Guerreros, mujeres y niños nos rodean. Muchos lloran, otros, tienen una expresión de pura tristeza. Vuelvo la cabeza a mi madre y mi hermana. Cornelia llora desconsoladamente y mi madre está palida. Se agarra fuertemente a mi hermana y me mira con miedo. En ese momento, el jefe de la guardia, Ewan, se levanta y dice:
-Ahora Elizabeth es nuestro Laird. Debemos protegerla con nuestra vida y obedeceremos sus órdenes.
Todos los guerreros caen de rodillas y rápidamente, todos se arrodillan ante mí. Pensé que cuando esto pasase, sería un día feliz. Pero hoy es un día amargo y triste. Ahora tengo que ser adulta y tengo que cuidar de un clan. Mi clan.

MI LOBO BLANCOStories to obsess over. Discover now