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Meredith POV

-Ok,Charles.-Digo tras el teléfono.- mantenme al tanto de todo esto. Dile a Louisa que mañana tendremos terapia.- Lo oigo resoplar para luego colgar. Mi trabajo es mucho mas difícil que un policia, un médico e incluso un abogado; yo me encargo de que la vida de mis pacientes (desde síndromes de down hasta atrofias musculares) marchen a la perfección y sean incluidos en grupos de la sociedad.

Louisa Cavenaugh, diagnosticada con esquizofrenia, amnesia postraumatica y delirio místico, con tan solo quince años la pequeña me hace salir canas verdes. Esta con situaciones escolares poco favorable y debo acompañarla a la escuela mañana por la mañana.

Entro al supermercado tratando de buscar algo que me alivie, en otras palabras; café. Cuando llego al pasillo tres góndola seis, me encuentro una poca grata sorpresa... el café no esta allí, en cambio hay unos chocolates para celiacos; recorro con la mirada el lugar y a lo lejos veo a un hombre con un delantal rojo, lo que me avisa que es un empleado del establecimiento... me acerco a el con la mejor intención de preguntar sobre mi café.

-Disculpe.-Me mira y sigue en lo suyo, pero que descarado.-Disculpe.-Insisto de nuevo y toco su hombro.

-¿Sí?-Dice claramente molesto.

Vaya empleado.

-Quería saber donde esta el café ¿Podría facilitarme eso?

-Niña.-Espera, ¿Cómo me llamó?- Yo solo limpio aquí, no estorbes.

Que descarado, no deberían contratar gente así.

Resignada que el maldito ojioscuros no me ayudaría comienzo a deambular por todo el comercio, me encuentro bebidas alcohólicas, cigarrillos y hasta preservativos... pero no encuentro mi café y comienzo a alterarme. Solo quedan tres pasillos mas y comienzo a desesperarme. Un cartel rojo suspendido en el aire me indica que me encuentro en el pasillo seis; me adentro en este rogando que mi café este ahí. La primer góndola esta repleta de infusiones, la segunda de jugos en polvo, la tercera (Es ahí cuando empiezo a perder la esperanza) cacao en polvo y por fin el la cuarta encuentro café.

-¡Sí!-Un grito de victoria sale accidentalmente de mi boca.

-¿Encontraste a tus padres, niña?-Una voz petulante se escucha detrás de mi.

Volteo decidida a confrontarme con el irritante dueño de esa voz.

-Y ¿Qué si lo hice?-Respondo igual de arrogante que el.

El hace una mueca y sonríe.-No deberías beber eso a tu edad.-Estira su brazo y toma uno de los café de la marca Nescafé.

-¿Cuántos años crees que tengo?-Cuestiono abrumada.

-¿Quince? ¿Dieciséis?-Sonríe y se que me esta tomando en broma. Una voz dentro de mi dice "Vete de ahí y no causes lío" otra voz dice "No te dejes burlar Meredith"

-Tengo veinticuatro.-Digo decidida.

-Peluches ¿No?-Me deja ver su dentadura perfecta e inmaculada y me irrita peor.

-Que gracioso.-Ironizo mientras tomo el frasco de café y lo meto dentro del canasto.

-Me lo han dicho.-Sonríe y me cae peor que antes.-Elton Dilaurenti.-Extiende su mano.-Un gusto.

-Meredith Marshall.-Extiendo mi mano, aceptando su saludo.- Y ojalá pudiera decir lo mismo.-El parece descolocado, sonrío victoriosa y me voy hacía la caja.

Sigo sonriendo internamente por el episodio anterior, yo gané el perdió. Una vez pago todo me dirijo al estacionamiento donde mi Logan modelo 2013 descansa.

-¡Hey!-Oigo detrás de mi, y al darme cuenta de quien se trata acelero.-Tú, la niña.-Al oír eso me cabreo y lo confronto.

-¿Qué quieres de mi?

-Olvidaste esto en la caja.-Dice enseñándome una caja de tampones. Al instante me ruborizo y se las quito de sus manos bruscamente.

-Es para una amiga.-Me excuso.

-Sí claro. Eres como yo cuando fui a comprar ungüento para mi amigo.-Hace comillas con esto ultimo.

-¿Qué?

-Nada.-Se retracta automáticamente y ruboriza.

-Adiós.-Volteo y me decido a entrar al auto pero otra vez me estorba.

-Espera.-Usa ese tono de padre regañador.

-¿Qué?-Cuestiono exasperada.

-¿Cómo se dice?

-¿Cómo se dice, qué?-No entiendo de lo que quiere hablar.

-Por traerte.-Hace una pausa y busca la palabra correcta.-"Eso"-Señala el paquete entre mis manos y yo ruedo los ojos instantáneamente.

-Púdrete.

-No era la palabra que esperaba escuchar.-¡Dios, que petulante!

-No fastidies, tengo un mal día.

-Te dejaré por hoy, preciosa.-Guiña un ojo y yo se los quiero extirpar con una cuchara.-Que descanses.-Me habla todo petulante.

-Eso será cuando estés lejos de mi camino.-Lo oigo largar una estruendosa ría, la cual es música para mis oídos.

Subo a mi auto exhausta y arranco.

Me detengo en varios semáforos, que me impiden llegar a casa; por fin estoy a cuatro cuadras cuando me detengo por el último semáforo...

Un golpe seco seguido por un impacto es emitido contra mi auto; no puedo creerlo ¡Me han chocado! Creí que mi día era malo, pero claramente me he equivocado.

Salgo encolerizada hacía afuera ¿Qué no ve ese idiota que hay un semáforo?

-Culpa mía, venía con el celular en la mano.-Se excusa una voz que creo reconocer.

-¿Elton?-Digo rabiosa.

-Meredith, en verdad el destino nos quiere unidos.

-¡Me chocaste, idiota!-Golpeo con los puños su pecho pero el sigue petrificado en el suelo.

-¿Terminaste?-Pregunta divertido.

-Eres un maldito

-Petulante.-Termina la frase por mi.

-Sí,eso.

Sonríe y saca una libreta de su saco.

-Ten niña, para que me llames.

-No quiero tu número.-Respondo a la defensiva.

-Por los gastos.-Dice lo obvio y yo me siento una tonta.

-Oh sí.-Sonrío y recuerdo la palabra que uso para calificarme.-Y no me digas niña.

El asiente y sonríe. ¡Dios, que alguien le saque esa petulancia de encima!

-Sí me disculpas tengo cosas que hacer.-Se sube al auto y se va, dejándome sola... con una ira increíble en mi, un auto abollado y un tacón roto.

Me subo al auto y vuelvo a la ruta, llego a casa y me acuesto boca arriba deseando haber podido arrollar con mi auto a este idiota.

El nuevo vecino me esta dando mucha molestia, tiene la música muy fuerte. Decidida voy a confrontarlo.

Pasillo seis, góndola cuatro.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora