Capítulo Único.

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  La escritura oscura.

 Mi nombre es July Hiddlestone, soy de Londres, Inglaterra. Soy una chica de baja estatura, por así decirlo, mis ojos son de color verde y mi cabello color café claro. Yo amo escribir, hasta el punto de sumergirme en mis mundos de fantasías.

 Tengo una habilidad rara y hermosa a mi parecer; esta consiste en que puedo entrar a cualquier mundo de alguno de los libros que he escrito.

 —Y así, colorín colorado este cuento ha terminado... —Suspire al terminar de escribir—. ¡Pero que sueño tengo! —Comenté mientras estiraba mis brazos, bostezando—. Son las 4am... —Dije al mirar mi reloj de escritorio. 

Decidida a descansar me aventé a mi acolchonada cama y caí rendida, ante un profundo sueño —Esto está comenzando a fastidiarme. —Observe enfrente mío con ojos soñolientos.Cuando duermo aparezco en una mesa de reuniones con personas de casi de mi misma edad que poseen la misma habilidad que yo. La mesa tiene un largo inmenso adornado con varias sillas y el ancho tiene solo un asiento muy grande y elegante, tanto en la derecha como en la izquierda. Mi asiento es el que está en el ancho del lado derecho. 

—Te acostumbraras con el tiempo, July~~ —Me dijo un chico de ojos azules y cabello negro, que se situaba al otro extremo de la mesa, lo cual provocaba que apenas pudiera verle.

 —No podre acostumbrarme, Kevin. Al momento de "dormir", somos enviados a esta extraña mesa de reunión; pareciera que nunca descansamos. —Al momento de decir "dormir" hice énfasis, moviendo dos dedos de cada mano. 

—Nuestros cuerpos están descansado sin que te des cuenta, jovencita. —Ahora hablo un chico de dos o tres años mayor que yo; del cual no me recuerdo su nombre porque no me apetece aprendérmelo de memoria. Él se sienta en el largo de la mesa de mi lado izquierdo. 

—¡¡Eso ya lose!! ¡No necesitas recordádmelo!! —Grite enojada. 

 — Eres una niña que necesita que le recuerden las reglas del juego una y otra vez, para que no pierda ante el. —Dijo el mismo chico en un tono burlón, causando que varios se rieran de manera furtiva.

 —¡¡¡No te burles de mí!!! —Golpee fuertemente la mesa con la palma de mi mano mientras me levantaba con algo de furia de mi asiento.

— No puedo creer que ella este sentada en el asiento de la reina~~ —Susurro una chica que se sentaba cercas mío. 

— ¡¿Cuantas veces lo tengo que repetir?! ¡Este asiento no es de la reina ni del rey, solo porque en cada ancho de la mesa solo haya una clase de ''trono''  no significa que sea de un rey! —Grite todo lo que pude para que se escuchara en toda la mesa de reunión. Debido a que la mesa está diseñada de un solo asiento de cada extremo, empezaron los rumores que son los asientos del rey y la reina, los cuales son los asientos en donde nos sentamos Kevin y yo. Los asientos no los elegimos nosotros, cuando entramos por primera vez a la mesa de reuniones, el asiento se nos fue asignado; no podemos cambiarnos a otro, es como si tuviéramos cadenas amarradas en los brazos que nos atan a nuestros lugares.

 Al siguiente día, mientras tomaba mi café matutino veía las noticias en mi habitación. En verdad no me interesan, pero podría sacar algo de ahí para mis historias. —El día de hoy han desaparecido varios jóvenes... —Dijeron en las noticias. 

— Probablemente los secuestraron. Por dios, las calles están muy descuidadas hoy en día. —Termine mi café y apague el televisor, dispuesta a comenzar mi segundo libro.

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En la noche~

La escritura oscura.Stories to obsess over. Discover now