Perder a una persona importante, es una de las cosas más dolorosas que le pueden pasar a uno. No importa de qué manera se haya ido de tu vida, si después de eso siguen en contacto o no, te mata por dentro de todas formas.
Aria se encontraba sola en su departamento. Estaba acostada boca arriba en su cama, pensando en el.
"Mike..." Susurro su nombre. "Te extraño tanto..." Dijo, mientras sus ojos se llenaban de lagrimas.
Ella nunca pudo imaginarse que algo así tan horrible y doloroso iba a pasar en su vida. Mike fue la persona que había logrado cambiarla, la pudo convertir en una mejor persona. Ella le abrió su corazón, ella confió en él y él nunca le falló. Pero algo pasó, por lo cual ahora está tan destrozada.
"No te imaginas lo mucho que te necesito." Dice, mirando el techo, con la esperanza de que alguien que está allá arriba, la escuche.
Suelta gemidos, se seca las lágrimas que caen sin parar y trata de aguantar las ganas de gritar.
"Te amo, Mike. Siempre te ame." Dice subiendo la voz y sintiendo que se está destruyendo poco a poco. Ya no le importaba nada, ella necesitaba desahogarse.
Después de un largo rato, ella se durmió.
*sueño* (recuerdos desde hace 5 meses)
Aria estaba parada en el balcón de su habitación. La vista era hermosa. Era la mitad del otoño y el bosque que estaba enfrente de su departamento se veía bello en esa estación. Eran sobre las cinco y el cielo estaba igual de hermoso.
Los ojos de Aria disfrutaban de la vista, pero su cabeza estaba completamente en otro lado. Estaba pensando en aquel chico que conoció hace un par de semanas, Mike. Ese chico no era de lo más hermoso, pero su personalidad y su carácter lo hacían ser perfecto. Las cosas que él decía lograban enamorar hasta a las muchachas tan frías como Aria.
- Mike, que estás haciendo conmigo? - dice Aria para sí misma y se va a su habitación.
