PROLOGO.

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Christian y Mia contaban las horas para encontrarse. A pesar de no saber sus nombres, ellos sentían que se conocían de toda la vida, cada noche era mágica, las estrellas eran testigo de su amor, de su dulzura, de su afinidad.

Sus dedos rozaban tiernamente la mejilla de ella, inmediatamente su piel se erizo, sus labios se unieron, ambos iban al unísono, sus labios encajaban perfectamente. Su amor se consumó, dejaron de ser dos personas para convertirse en una. Se miraron fijamente a los ojos, se expresaban su amor sin articular ni una palabra, con solo la mirada era suficiente para que uno descifrara lo que el otro sentía.

La noche estaba colmada de estrellas, estrellas que se reflejaban en las extensas aguas del lago; ellos sin pensarlo dos veces comenzaron a caminar tomados de las manos hasta el, y sin dar vuelta atrás ya estaban sumergidos cada uno en su realidad.

Nuestro destino.Where stories live. Discover now