- Magnus, ¿En serio esto es necesario? - inquirió el cazador de sombras en un tono de voz algo alto para que el brujo pudiera escucharlo. Se encontraba en la habitación que compartían ambos, en el Loft de Magnus, observando con algo de recelo una camiseta que se encontraba sobre la cama de sábanas púrpura. Era una simple camiseta negra que combinaba con sus jeans también negros y sus botas de combate. Claro, eso si evitabas ver el enorme y brillante arcoiris que tenía estampado enfrente.
-¡Pero por supuesto que lo es! -exclamó el brujo desde el baño, su voz sonando amortiguada por el agua de la ducha. Solo unos momentos después, la llave del agua fue cerrada y el Gran Brujo de Brooklyn salió del baño con una toalla amarrada en las caderas, el salvaje cabello negro goteandole sobre los hombros-. Además me prometiste que la usarías hoy. -Magnus dirigió una mirada cargada de reproche hacia su novio.
-Está bien, está bien. -Alec bufó por lo bajo y rodó los ojos, a lo que Magnus sonrió enternecido y se acercó solo para dejar un suave beso en la mejilla del pelinegro, quien, sonrojado desde el cuello hasta las orejas, procedió a vestirse, ya que había decidido quedarse en boxers luego de la ducha. Tras subirse los jeans y amarrarse los cordones de las botas, se colocó aquella camiseta sin pensarlo mucho. Era de algodón así que resultaba bastante cómoda, aunque eso no evitaba que la camiseta se ajustara a su cuerpo. El cazador decidió esperar al brujo en la sala, sabiendo que tomaría un largo rato.
Alec no entendía mucho el propósito de esta salida. Habían regresado de sus vacaciones hacía pocos días, Magnus había leído en alguna red social sobre una especie de caminata de la comunidad LGBT en Brooklyn y había convencido a Alec de ir, lo cual no fue muy difícil. Él no entendía mucho de las celebraciones mundanas, ni entendía porqué hacían algo así. Pero Magnus parecía entusiasmado con la idea de ir, y Alec amaba ver a Magnus de esa forma.
El brujo demoró más tiempo arreglandose, casi dos horas para ser exactos. A diferencia de Alec, quien iba todo de negro a excepción de la bandera gay ubicada en el frente de la camiseta, Magnus iba con unos pantalones de cuero púrpuras, una camiseta sin mangas de color fucsia y zapatos azul oscuro. Llevaba las uñas de los mismos colores, al igual que la purpurina en su cabello y la tenue sombra de ojos que se había colocado.
-¿Y bien? - preguntó una vez que se hubo reunido en la sala con su novio -. ¿Como me veo?
Alec, quien estaba enfrascado en su celular, levantó la vista y simplemente quedó boquiabierto. Magnus siempre lucía deslumbrante, pero había algo, el orgullo y el cariño con el que llevaba aquellas prendas, que lo hacían ver devastadoramente atractivo.
-Ni siquiera respondas, sé que me veo magnífico. -una traviesa sonrisa se dibujó en los labios del brujo mientras se acercaba a Alec, quien solo se había quedado mirando mientras balbuceaba-. Y tú... Luces encantador, Garbancito. -dijo cuando estuvo lo suficientemente cerca del cazador como para rodear su cintura con los brazos y acercarlo a él.
Las mejillas de Alec se sonrojaron furiosamente ante aquel apodo, aunque eso no evitó que una tímida sonrisa apareciera en su rostro mientras rodeaba el cuello del brujo con sus brazos. -Estás hermoso, Magnus.
El corazón del brujo dió un vuelco dentro de su pecho. Aún no se acostumbraba al amor y la dulzura de aquel celoso, hermoso y valiente cazador de sombras. Él tenía un propósito, claro que lo tenía. Desde que Alec lo había besado en la Sala de los Acuerdos, la situación con los padres de este habían estado tensas y, aunque el pelinegro no lo dijera en voz alta, Magnus sabía que a veces no se sentía bien consigo mismo. Por eso había insistido en ir a la caminata, para enseñarle a Alec que su cariño, su amor hacia el brujo y viceversa no era malo, ni tenía nada de que avergonzarse.
-Gracias, dulzura. -le respondió Magnus antes de besar castamente sus labios -. ¿Nos vamos?
- Si, vamos. -respondió el ojiazul, separándose de su novio para que este pudiera crear el portal hasta Central Park. -Oye, por cierto, ¿Porqué yo llevo todos los colores de la bandera y tú solo llevas tres?
Magnus rió por lo bajo mientras creaba el portal -. Porque yo llevo específicamente los colores de la bisexualidad.
Antes de que Alec pudiera responder, el portal estuvo frente a ellos. Parecido a un espejo, solo que a través de este se veía tan turbio como las aguas del lago Lynn. Magnus extendió la mano y Alec la tomó sin dudarlo, pasando juntos a través del portal.
La sensación fue la misma, como si nadaras y calleras por un precipicio al mismo tiempo antes de aterrizar de pie en tierra firme.
Toda la calle de Central Park y algunas calles más hacia el oeste, estaban decoradas con globos y cintas en colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y púrpura. Muchas, quizá cientos de personas también portaban prendas en estos colores o carteles, incluso había quienes tenían el rostro pintado, o había quienes, como Magnus, portaban colores específicos.
Magnus observaba con emoción el rostro lleno de asombro de Alec. Él quería que el cazador se sintiera bien, cómodo y feliz con quien en realidad era.
-¿Sorprendido? - preguntó el brujo cerca del oído de Alec.
-Todo es... -Alec parecía no encontrar palabras mientras seguía mirando todo a su alrededor -. Es tan colorido y hermoso... Es tan libre.
Libre. Si, esa era una palabra perfecta para definirlo.
La música comenzó a sonar, aunque ellos no notaron de donde venía. Todos comenzaron a caminar y ellos los igualaron.
Un par de chicas caminaban tomadas de la mano y se daban uno que otro beso. Un chico llevaba a otro sobre los hombros, ambos iban vestidos con los colores que llevaba Magnus. Pero lo que más le impactó, fue ver a dos señores de edad avanzada. Ambos iban con bastones, pero las manos libres iban entrelazadas una con la otra, y ambos llevaban camisetas parecidas a la de Alec, solo que blancas.
Alec los veía con asombro, anhelo por querer llegar a eso con Magnus y... ¿Orgullo? ¿Eso que sentía era orgullo? ¿De sí mismo? ¿De quien era y de a quien amaba? Volteó a ver a Magnus, quien iba a su lado, charlando animadamente con una pareja de chicas.
Alec amaba a aquel brujo con una fuerza que hasta a él mismo le asustaba a veces, pero no se arrepentía. Gracias a Magnus él por fin era feliz, más que feliz.
Y ahora, viendo a esa pareja de ancianos, descubrió que quería eso con Magnus. Una vida juntos. Y descubrió que así como él había tomado el coraje para besar a Magnus en la Sala de los Acuerdos, todas estas personas también tenían que haber tomado coraje para demostrar quienes eran y a quienes amaban libremente. Y se sintió orgulloso de saber que, entre mundanos, estaba esto. Esta libertad, esta celebración y que él podía formar parte de ella junto a su novio.
Estiró la mano y tomó la de Magnus, entrelazando los dedos con los de él mientras se acercaba cada vez más hasta que su hombro rozaba el del brujo.
-¿Todo bien, Garbancito? -inquirió el brujo mientras subía la mano libre hasta el rostro del pelinegro y acariciaba con delicadeza su mejilla.
El rostro de Alec se coloreó hermosamente de rosa, y subió sus azules ojos a los de Magnus.
-Todo está perfecto. -una sonrisa se formó en su rostro cuando subió una de sus manos a la nuca del brujo, enredando sus dedos en el cabello lleno de purpurina -. Solo quería decirte que te amo.
No le dió tiempo al brujo responder cuando Alec ya tenía los labios sobre los suyos. Su beso estuvo cargado de amor, de confianza, de ternura. Fue lento pero apasionado como solo ellos dos sabían. Se separaron sólo cuando escucharon varios silbidos y gritos emocionados. Pero eso no importaba justo ahora, solo importaban ellos dos.
A pesar de eso, Alec se sonrojó a más no poder al notar a todas las personas que los observaban, causando que Magnus soltara varias carcajadas y pasara un brazo sobre los hombros del pelinegro, besando sonoramente su mejilla. -Aku cinta kamu, mi Alexander.
FIN.
¡Hola, hola! Aquí el primer OS de Malec de este nuevo proyecto. Espero les guste.
Decidí hacerlo en honor a la comunidad LGBT ya que además de demostrar que son personas fuertes y valientes, varias de mis amistades pertenecen a ella. Y bueno, honestamente la idea de Malec en un evento así simplemente me llena de ternura.
¡Gracias a los que me leen y a los que dejaron sus opiniones en Malec's Wedding!
-Ana.♡
KAMU SEDANG MEMBACA
Malec Fics.
Fiksi PenggemarMalec, Malec y... ¡Más Malec! Habrán One Shots, así como historias cortas de varios capítulos y algún que otro AU. ¡Espero se diviertan leyendo tanto como yo escribiendo!
