Prólogo

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Santa Barbara, California
1994

No sabía si en realidad lo difícil era olvidar mi tormentoso pasado o llegar al momento de tener que recordar todo desde el principio.

Y gracias a un lugar en particular, donde prácticamente he pasado una increíble cantidad de momentos que ya no quieren abandonar mi mente y que me rehuso a borrar porque sabía que me sería imposible.

Observaba el estupendo paisaje verde mientras terminaba un cigarrillo que mataba la ansiedad, la desesperación y poco a poco mis par de pulmones, sin embargo no me importaba pues ya me consideraba inmune a lo que quisiera hacerme daño.

Al final, nada ha logrado acabar conmigo.

La deliciosa voz de Elvis Presley resonaba de los altavoces de la limosina que mi madre ha insistido en mandar a pasar por mi al aeropuerto, ya que era una ocasión bastante especial. Vería a a la menor de sus hijos después de desaparecer por seis largos años sin que nadie supiera de ella.

Fue magnífico.

Absolutamente nadie sabía de mi paradero hasta que llegó un sentimiento de culpabilidad y pena que me hizo enviarles una carta desde Noruega, donde era mi nuevo hogar.
Todos empezaron ha enviarme cartas que nunca respondí y a destrozar el teléfono de mi casa con llamadas que jamás contesté. Eso se hizo costumbre hasta que dejaron de hacerlo y para mi sorpresa volvieron a llamarme hace dos semanas.

La gran noticia era que mi madre se casaría por octava vez y que ella anhelaba que yo fuese una de sus damas de honor. Al principio me negué rotundamente volver a los Estados Unidos y verlos otra vez, pero se trataba de mi madre la mujer que me dio la vida y que la mitad de ella no supo preocuparse por mi como era debido. No me sentía mal ante eso, claro que no. Algo me llamaba, algo me decía que tenía que llegar y darle la sorpresa a aquellas personas que jamás pensaron verme en un momento de gloria después de todo.

Dejé el cigarrillo en el cenicero y tomé el poco de vino blanco que quedaba en mi copa al darme cuenta que ya estaba frente a ese gran portón que logró hacerme sentir un extraño cosquilleo.
Luego de unos minutos más, estás se abrieron dejando frente a mis ojos un increíble paisaje y cuando la limosina ingresó, todo ya estaba rodeado de mágia, esperanzas y recuerdos.

El auto se detuvo otra vez y noté que alguien vestido de traje se acercaba hasta el lado de mi ventana, así que la bajé girando aquella pequeña manija procurando no estropearme la manicura.

-Buenos días señorita...-al toparme con sus ojos, se quedó mudo. Me había reconocido y eso me hizo sonreír-Dios mio, ¿Annabeth?-soltó una risa encantadora- Un gusto volverte a ver.

Suspiré y aclaré mi voz.

-Buenos días, Bill. El gusto es mío-aproveché que la ventana estaba totalmente abierta, saqué medio cuerpo y le abracé fuerte-Te he extrañado mucho.

Me dio unas palmaditas en la espalda y se alejó un poco de mi.

-No es lo mismo sin ti. Ya se extrañaba tu risa por todo el lugar.

-Algún día volveremos a jugar aquellas partidas de pocker Bill, me emocionaba tanto vencerte.

Ambos reímos.

-Ya llegará la oportunidad. Ahora tienes que ir allá adentro, que hay muchas personas esperándote-susurró

Negué con la cabeza e ingresé otra vez a la limosina acomodándome en el asiento de cuero.

-No creo que se alegren de verme y tampoco creo que yo lo haga al verlos. Al menos, deséame suerte-traté de sonreír

-Te deseo la suerte del mundo, Annabeth.

-Y dime Anna, Bill. Nos vemos luego.

La limosina empezó a avanzar adentrándose más al lugar y yo sostuve con fuerza mi bolso. Me coloqué rápidamente mis lentes oscuros y miré fijamente al frente, sin mostrar alguna emoción.

-¿Usted cree que esta será la última vez que mi madre contraiga matrimonio?-le pregunté al chofer viendo a todos lados y admirando la belleza de lo que habia.

El chofer rió un poco y su mirada se fijo en mi en el pequeño espejo delantero de la limosina.

-Señorita, en realidad no lo sé. Creo que esa ya es decisión de su madre-volvió a ver al frente-Pero se ha estado hablando mucho de Elizabeth Taylor en la noticias y de lo grande que será esto.

Puse los ojos en blanco y resoplé.

-Espero que esta sea la última vez porque yo no pienso regresar a ver otro espectáculo más.

-Señorita Taylor, debería mantener el ánimo y el lado positivo a las cosas-comentó mientras mostraba medida sonrisa.

-Por favor, desde ahora soy Burton. Del apellido Taylor no quiero saber más.

Exacto, le guardaba rencor a mi madre. La gran actriz, la que posee una belleza envidiable y la mujer de los ojos violeta. Sé que está mal, que no debería ser así, pero no podía controlarme. Este tiempo alejada me ha hecho pensar y guardar un poco de indiferencia a quienes se lo merecían.

-Y llegamos -dijo el chofer- Bienvenida a Neverland, señorita Anna.

Tragué saliva y quisé pedir que retrocediera para irnos lo más rápido posible. Sabía que me esperaba mucho ahí adentro.

No solo es la vergüenza de ver a mi madre casándose por vez número cien, sino porque estoy aquí en el hogar de su gran amigo, el que de seguro le ha pagado la boda y al que también tendré que ver después de un largo tiempo.

Michael Joseph Jackson, el Rey del pop. Mi ex prometido y el hombre que más amé en esta vida.

Tendré que verle otra vez.
Prometo no caer y mantenerme serena. Nada será como antes.


 Nada será como antes

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Espero que les guste esta nueva historia mis queridas lectoras, será corta pero con mucho sentimiento y sorpresas

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Espero que les guste esta nueva historia mis queridas lectoras, será corta pero con mucho sentimiento y sorpresas.

Con cariño,
BelenSuperflysister.

Las invito a visitar mi usuario en TikTok: belensuperflysister. También estaré haciendo imágenes temáticas de esta novela.

FALL AGAIN [MICHAEL JACKSON FANFIC]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora