Todos los días un sonido de pasos fuertes, fierros chocando y gente vociferando se escuchaba alrededor de la ciudad. Aquellos ruidos provenían de "La Empresa", como se le conocía a esa gran industria metálica. En ella trabaja casi la mitad de la población y su chimenea inmensa, que se podía observar a muchos kilómetros a la redonda, era el símbolo de la ciudad. Carlos Pérez, era uno de los tantos pasos que se dirigían a la empresa diariamente.
-Apúrate Carlos-escuchó a lejos. Se trataba de Enrique. - Voy corriendo-respondió.
Aquella mañana los ruidos dejarían de sonar, Enrique llamaba a Carlos porque todos los obreros iban presurosos a la asamblea en el sindicato. A ese sindicato, donde se ganaron muchos derechos, a punta de luchas constantes.
Un día anterior, Carlos escuchó por la radio que se tendría que cerrar "La empresa". Los dueños culpaban al Estado, el Estado culpaba a los dueños. Carlos se preguntaba, cómo habían llegado a esto. María, la esposa de Carlos le preguntaba angustiada. - ¿Qué pasaría?, ¿Qué tenían que hacer?, Carlos sólo alcanzó a consolarla y decirle que no se preocupara. A las pocas horas por la radio se escuchaba la voz del secretario general del sindicato, hacia un llamado a la asamblea general para buscar soluciones a aquella terrible situación.
No es la primera vez que pasaba una circunstancia similar, las asambleas, las marchas, las reuniones, eran parte de la vida de Carlos. Él ya lo había vivido desde pequeño, su padre había sido un dirigente histórico del sindicato. Él habría seguido sus pasos, pero en ese momento ya no poseía cargo alguno. Sabía de la importancia de la organización para lograr sus objetivos,además, qué otra opción tenían.
Carlos y Enrique llegaron a la asamblea. La tensión, el nerviosismo, se podía sentir. Tras horas de discusión, se escuchó desde el estrado.
-¡No hay otro camino! ¡La huelga es el camino! - y le siguieron gritos que vociferaban-¡Viva la lucha! -, el eco de los gritos se escucharon por toda la cuidad. La multitud salió del sindicato entre arengas y cánticos de lucha.
Ya era de madrugada, el frío de la noche anunciaba lo que se venía. La multitud seguía su marcha por las calles de la cuidad. Hasta que llegaron a un puente, al finalizar la travesía se encontraba un grupo de policías, la multitud no se detuvo.
En unos minutos empezó el enfrentamiento. Los gritos de -¡Sin lucha, no hay victoria!, se escuchaban. Enrique y Carlos se encontraban juntos al comenzar la trifulca, pasados unos minutos, Enrique perdió de vista a Carlos, lo buscó por todos lados hasta que escucho un disparo. Por un instante se plasmó un silencio absoluto. Carlos había sido abatido, la sangre corría por aquella pista que llegaba a "La Empresa".
El enfrentamiento se agudizó, hasta que la multitud logró dispersar a los policías. Muchos yacían en el suelo heridos, entre ellos Carlos. Lo llevaron de inmediato al hospital, pero no llegaría con vida.
La multitud compuesta por trabajadores y pobladores de la ciudad salieron en una larga marcha, Enrique se encontraba a la cabeza, caminarían muchas horas hacía la capital. Carlos no vería lo ganado con aquella lucha, pero en la memoria de la ciudad quedaría para siempre.
KAMU SEDANG MEMBACA
Días de lucha
Cerita PendekLa vida te pondrá obstáculos, pero los límites los pones tú. Una historia llena de: Drama∞ - Conmoción∞
